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    Manuales

     

     

    Viernes de Lance

    1:54 p. m. @ 30 junio, 2006



    Tenía las manos encharcadas en sangre, sangre que iba tiñendo ceremoniosamente mi ropa. Ya había hecho lo que tenía que hacer, pero... ¿ahora qué? Se acabarían enterando: Era una locura.

    Me miré al espejo, el sudor caía por mi frente, y mi rostro era la síntesis de la desesperación: desencajado, desaliñado. Ya no era yo. Era uno más de ellos, pero ¿era necesario todo eso?

    El espejo se rompió en mil pedazos, y mi rostro se reflejaba entre sus restos, como un fantasma que se debate entre la vida y la muerte.

    Me senté en el baño, dispuesto a echarme a llorar y a no salir de allí jamás, me acabarían encontrando y todo se acabaría.

    En ese momento entró Alexis, que pareció no percatarse de mi presencia, y continuó hacia el lavabo, pero enseguida se fijó en el rastro de sangre que había a mi alrededor. Su cara se desencajó y me miraba con los ojos desorbitados.

    -¿Qué coño te ha pasado?-terminó diciendo.
    -Nada... Por favor, vete. Quiero estar solo.
    -Pero, tío, ¡Mírate las manos! ¿Se puede saber dónde has estado?-Alexis seguía insistiéndome, y yo empezaba a cabrearme.
    -¿Quieres dejar de ser tan pesado?
    -Acaba de ser atacada una alumna, y tú estás encharcado en sangre, y... ¿pretendes que no te vaya a...?

    El rostro de Alexis se quedó blanco. Alguien estaba sosteniéndolo por el cuello, impidiéndole a hablar y dejándole apenas poco espacio para respirar.
    Era el chico de la otra noche, de voz metálica, fría, sin sentimientos.
    Tras unos instantes de silencio lo lanzó contra el suelo, a donde Alexis llegó dolorido y lamentándose de las contusiones.

    -Más te vale mantenerte alejado de esta situación, ¿eh, McHallen?-le dijo el otro muy seco.

    Alexis seguía lívido, no conseguía articular palabra, aunque finalmente se levantó y salió corriendo.

    El chico se dirigió hacia mí con mirada desafiante.

    -Bien hecho, Urquhart. El Señor Oscuro está muy orgulloso de ti. No la has matado, pero la has dejado malherida, así conseguiremos que les entre el miedo. Es nuestra mejor arma: el miedo. Recuérdalo, por encima de tu persona, estan nuestras obligaciones como mortífagos. A él le debemos todo, no lo olvides.

    Se marchó sin dejarme contestar, y me dejó allí solo, mientras los cristales reflejaban en lo que había convertido: un mortífago.

    Carlos

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    viernes de audry

    2:44 p. m. @ 27 junio, 2006



    Por fin el ultimo día de esta primera semana. Nada, absolutamente nada había ocurrido desde mi llegada, ni si quiera un cambio en comparación con años anteriores. Mismos comentarios insistentes por parte de mi primo, para dejarme claro la vergüenza que soy para mi familia, misma espera en vano de que alguien me escriba, misma espera de que algo cambie mi jodida existencia.
    Desde un punto de vista exterior no tenía motivos para quejarme, estaba lejos de mi familia, tenía amigos, mis notas no eran malas y me habían nombrado prefecta, que por algo sería. Sin embargo en medio de todas esas cosas que ocupaban mi vida me sentía tan sola, cada uno de mis amigos tenía la suya, sus líos, amores, asignaturas con las que poco a poco se iban formando para su futuro… Y yo en medio de todo aquello, no quería vivir sola, o al menos si el destino de todos era que cada uno viviera en soledad, porque no podía ocurrir algún acontecimiento que me sacara de mi rutina, y al enfrentarme a él pudiera dejar de pensar en aquel vacío que dejaba el darse cuenta de la realidad.
    Entre pensamiento y pensamiento acababa con mi primera botella de whisky. Lo cierto era que para no haber pasado ni una semana desde mi llegada, llevaba un ritmo considerable con la bebida, a este paso tendría que racionarlas hasta la salida a Hogsmeade. Me quedo embelesada mirando mi botella cuando un recuerdo atraviesa mi mente…Era mi sueño de la noche anterior, aparecía esa Slytherin rubia, Sparrer, y una niña pequeña que se escondía detrás de ella, y la perseguía a todas partes.

    A lo largo de todo el día aquella imagen rondó por mi cabeza sin llegar a entender su significado.
    Era viernes, tenía una clase con ella, Encantamientos, hasta ese momento no me había fijado atentamente en ella, pero durante esa hora no pude parar de observarla y lo cierto es que creí empezar a entender cosas sobre su personalidad que nunca antes había visto.
    No era como los demás Slytherin, tenía algo que me llamaba la atención y acabó por darse cuenta porque se giró y con un desprecio poco interesado en mi persona me preguntó:

    -¿Qué coño te pasa? ¿Vas a dejar de mirarme?

    De repente me quede paralizada, quería conocer a esa chica pero no era capaz de contestar ninguna frase coherente.

    -Te envidio- balbuceé

    - Que me, ¿qué? – exclamó sin poder disimular su sorpresa

    - ¿Cómo consigues aun siendo rechazada por tanta gente mantenerte tan digna siempre?- acerté a articular

    - Oye, si necesitas un psicólogo búscate a otro, hazme el favor.- me contestó lo más seca que pudo, pero creí ver en su mirada que se sentía algo halagada.

    Bajé la mirada hacia el libro, bastante decepcionada por haber creído que ella era diferente y me ayudaría a conocerme, o a aprender a vivir conmigo misma.

    - Lo haces fatal, mantén siempre la compostura por mucho que te jodan.

    Se había dado la vuelta de repente, había soltado aquello y vuelto a girar, para ya no mirar atrás en toda la clase. Es increíble, fue lo único que se me pasó por la cabeza.

    Después de aquella clase estuve totalmente ausente, y la hora de la comida la pasé con la Señorita Trelawney a la que no dudé en contarle mi sueño a ver si podía ayudarme, a entenderlo; Pero lo único que me dijo es que necesitaba saber quien era esa niña pequeña para darle un sentido, y que por el momento con lo poco que le había contado no podía decirme mas que esa niña se estaba refugiando en algo que admiraba de ese carácter, e intentaba imitar.
    Aquella explicación parecía tener lógica pero me sorprendió y pasé el resto del día intentando recordar cada detalle de aquel sueño, haciendo caso omiso a las insistentes preguntas de mis amigos, ni siquiera le presté atención a mi primo con sus inagotables insultos.

    Las dos horas que siguieron se me pasaron sin darme cuenta, puesto que no era consciente de lo que ocurría a mi alrededor. Ni siquiera la clase de vuelo consiguió despejarme. Así que sobre las 19:00 más o menos fui en busca de refugio a la biblioteca, donde me encontré a Oli.

    Salimos de la biblioteca para no molestar y nos dirigimos al lago. Allí empezamos a hablar, sobre la clase de adivinación del martes, pero yo solo recordaba la de hoy. No podía dejar de pensar en eso. Así que ese tema no duro mucho.

    Nos quedamos un rato en silencio, contemplando el lago. Hasta que sin poder evitarlo le pregunté:

    - Oye Oli, ¿tú eres feliz?

    - Pues no, feliz, feliz, tampoco soy, hay muchas cosas que podrían cambiar

    Lo cierto es que aquella respuesta me reconfortó, no sé porqué puede que por miedo a que todos vivieran en un mundo ideal, y yo haberme quedado fuera.

    - ¿Crees que la felicidad depende de las acciones de cada persona?

    - No se, no creo. Entonces más de uno nos habríamos pasado la vida haciendo putadas para acabar así.

    No pude contener una carcajada.

    - Si la verdad es que tienes razón. Sabes, la primera vez que te vi, pensé que eras de esos tíos que su mayor problema es no saber que ponerse al día siguiente.

    - No eres la primera que piensa eso… casi todo el mundo tiene esa impresión de mí.

    - Ya no pienso eso, pero aun así no te va muy mal…

    - ¿A que le llamas tú ir mal?

    - Tío, soy la vergüenza de mi familia, perdí hace tiempo mi personalidad, ya no sé ni quien soy ni lo que quiero, y muchas veces me siento fuera de todo esto.

    Le di un trago a mi botella.

    - Y por eso te refugias en el alcohol… pero no deberías beber tanto Audry…es malo…

    - Ya pero…

    - Yo también tengo problemas… soy el tío más inseguro de Howgarts, aunque no lo parezca… y todo el mundo tiene una imagen equivocada de mi… Y todo esto exceptuando mi aguda inseguridad…

    - Estamos los dos bien jodidos… ¿un trago?

    - No…no me gusta la bebida…

    Oliver, era una gran persona, y un chico responsable…pero en mi opinión nunca venía mal una ayudita de whisky.

    - Oye Oli, gracias…Hablar así contigo, me ha ayudado mucho. Siempre es bueno poder contar con alguien.

    - Lo mismo digo, sabes que no confío mucho en la gente, pero contigo puedo hablar y es un alivio de vez en cuando una oleada de sinceridad como esta.

    - Pues ya sabes, cuando quieras aquí estoy.

    - Oye Audry, me tengo que ir un momento, necesito ir al baño.

    - Vale, no te preocupes, te espero aquí.

    Oliver se alejó, y yo me quedé pensativa. Aquella conversación no me había dado ninguna solución solo una enorme seguridad de ver que realmente no estaba sola y un gran desahogo. Las cosas iban a cambiar a partir de ese momento.

    Estuve esperando pero Oli no apareció. Imaginé que se habría encontrado con alguien así que me levanté y me fui. Estaba agotada, había sido un día con demasiadas lecciones para mí y debía pararme a pensar. Subí a mi cuarto y allí, con la ayuda de mi botella poco a poco fui quedándome dormida.

    =OUT=
    Wola! Aqui está por fin, lo siento, he tenido el ordena jodido bastante tiempo... Gracias a Henry y a Ireowyn por Oli y Liberty.Y que a mi personalmente este post m gusta bastante mas k el anterior..esxro k a vosotros tb..y k e disfrutao muxo escribiendolo.

    Anónimo

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    12:06 a. m.



    Mi cabeza se estaba yendo, yendo de aquella aula. No prestaba atención a esa soporífera voz que era la de la señora Trelawney. Mientras ella explicaba no se qué cosas de unos pájaros, yo seguía dándole vueltas a lo que me dijo Audry el otro día: “Bien, después de haber analizado tu mano, podría decirte que vas a conocer a alguien muy importante con quien mantendrás una bonita amistad.”

    ¿Alguien nuevo en mi vida? ¿Una buena amistad? ¿Un chico o una chica? … ¿Y cuando llegaría eso?

    -Señor Langdom, rey, por lo que se ve está muy atento a la clase...

    -Perdóneme profesora…mi cabeza estaba en otra parte.

    Ella no hizo el menor caso al comentario.

    -Empezaremos por unas nociones básicas de solfeo, imprescindible para interpretar la melodía del canto de las aves… ¿Alguien de los aquí presentes posee ya algún conocimiento sobre música, queridos?

    Instintivamente miré a Liz, sabía que ella tocaba la flauta desde hace ya tiempo, y la verdad, la tocaba bien. No hizo falta hablar, nos entendimos ala perfección.

    -Yo, profesora Trelawney.

    -Ah, excelente Srta. Reinhart, en ese caso podrá ayudarme a preparar a sus compañeros. Pero antes de comenzar, permítame una pregunta más… ¿Toca usted algún instrumento?

    - Sí, profesora. La flauta travesera- dijo Liz

    - ¡Maravilloso! Nada se asemeja mejor al dulce trino de un pájaro que la flauta. ¿Alguno más, queridos?

    Mire alrededor del aula…ninguna mano más levantada…. En fin, no había otra opción.

    -Yo, profesora

    - ¿Usted también, Sr. Langdom? ¡Qué grata sorpresa! ¿Y que instrumento toca usted?

    Que no se rían, que no se rían…

    - Pues verá, no toco ninguno por el momento… pero me gustaría tocar la batería.

    Por suerte nadie rió.

    -Hum… ¿esto tambien se asemejará al canto de las aves? …Con eso sólo conseguiríamos espantar a los pájaros. ¿Pero posee nociones de solfeo, verdad?.

    -Pues un poco.

    Asentí.

    -De acuerdo, esto haremos… Sr. Langdom, usted empezará explicando a la clase el significado de lo que hay en la pizarra que está a sus espaldas, mientras la Srta. Reinhart va a por su flauta travesera para poder hacer una demostración de los distintos trinos de un ave.

    Y así, entre pitidos de flautas traveseras y explicaciones de lo que habia en la pizarra, la clase llegó a su fin.

    Mientras salíamos Liz se interesó por mi interés musical. A ella tampoco le hacía gracia dicho instrumento, pero bueno…. Haríamos un dúo pintoresco, una flauta travesera y una batería...

    Pues a mi me gusta, un día me pondré en serio a practicar, aunque sea con cubos de fregar….

    ----------------------<3---------------------->Audry!

    La vi entrar desde la mesa de la biblioteca en la que estaba sentado. Llevaba allí desde las 18:15, que me había sentado a estudiar Historia de la Magia, algo que realmente me costaba aprender.

    - Hola Oli!

    Irma, la bibliotecaria, nos miro con mala cara

    -Salgamos fuera, o nos llamaran la atención-le susurre

    Salimos por la puerta por la que recientemente había entrado Audry.

    -¿Que haces por aquí chica?

    -Pues ya ves… no tenía nada que hacer, y me iba a poner a estudiar, más que nada por hacer algo de provecho. No se donde esta Ilona, ni Erik ni…bueno, Ben sí, pero lleva toda la tarde con Robert…por eso llevo toda la tarde sola.

    ¿Y quien era ese Robert?

    -Aham… Bueno, pues ya no estás sola, me tienes a mi.

    -¿Bueno, en vez de que estudiemos, te vienes a dar un paseo? Estoy aburrida.

    -Vale, no tengo nada mejor que hacer.

    Nos fuimos al lago, la verdad es que mucha gente va al algo por las tardes. Es un sitio bonito para pasear.

    -Sabes Audry? Le he estado dando vueltas a esto que me dijiste en adivinación, lo de que conocería a alguien nuevo.

    -¿Y eso? No es nada malo, al reves…

    -Ya ya…pero no sé…quiero saber como lo conoceré y eso, en fin, ya sabes, tonterías mías.

    Los dos empezamos a reír.

    -Bueno, tú no pienses en eso, que ya surgirá todo.

    Nos quedamos un rato mirando al lago, como esperando que de allí saliera una conversación medianamente interesante. Audry interrumpió el silencio:

    -Oye Oli, ¿tú eres feliz?

    -Pues hombre, no, feliz, feliz, tampoco soy, hay muchas cosas que podrían cambiar

    -¿Crees que la felicidad depende de las acciones de cada persona?

    -No se, no creo. Entonces más de uno nos habríamos pasado la vida haciendo putadas para acabar así.

    La carcajada resonó en todos los jardines del castillo.

    -Si la verdad es que tienes razón. ¿Sabes?, la primera vez que te ví, pensé que eras de esos tíos que su mayor problema es no saber que ponerse al día siguiente.

    -No eres la primera persona que piensa eso… casi todo el mundo tiene esa impresión de mí.


    - Ya no pienso eso, pero aun así no te va muy mal…

    -¿A que le llamas tú ir mal?


    -Tío, soy la vergüenza de mi familia, perdí hace tiempo mi personalidad, ya no sé ni quien soy ni lo que quiero, y muchas veces me siento fuera de todo esto.

    Sacó una botella de whisky de fuego, y le dio un trago. La verdad es que no me gustaba que Audry bebiera de esa manera tan exagerada, no esta mal beber un poco una vez, pero eso de todos los días…

    -Y por eso te refugias en el alcohol… pero no deberías beber tanto Audry…es malo…

    -Ya…pero…


    -Yo también tengo problemas… soy el tío más inseguro de Howgarts, aunque no lo parezca… y todo el mundo tiene una imagen equivocada de mi… Y a todo esto exceptuando mi aguda inseguridad…

    -Estamos los dos bien jodidos…jajaja ¿un trago?

    -No…no me gusta la bebida…

    - Oye Oli, gracias…Hablar así contigo, me ha ayudado mucho. Siempre es bueno poder contar con alguien.

    -Lo mismo digo, sabes que no confío mucho en la gente, pero contigo puedo hablar y es un alivio de vez en cuando una oleada de sinceridad como esta.


    -Pues ya sabes, cuando quieras aquí estoy.

    Otra vez el silenció se apoderó de nostros.

    -Oye Audry, me tengo que ir un momento, necesito ir al baño.

    -Vale, no te preocupes, te espero aquí

    Me dirigí hacia los baños, hacía rato que necesitaba ir con urgencia, pero por no abandonar a Audry así, me había aguantado.

    Yendo por el pasillo, me encontré con Ben y …y otro.

    Será ese Robert, digo yo. Me suena la cara. Era un Gryffindor, llevaba la insignia.

    Me paré a saludar.

    -Hola

    -Hola-contestaron los dos a la vez.

    -Que hacéis aquí tan solos?

    -Pues aquí, dando un paseo, aprovechando una de las pocas tardes sin demasiados deberes.

    El chico ese, Robert, me miró.

    -Hola, yo me llamo Robert.

    - Yo Oliver, encantado.

    -Donde vas tú, Oli?.

    -Yo voy al baño… y necesito irme ya.

    Fue un comentario tontísimo, pero los tres nos reímos con una escandalosa risa.

    -Bueno, me voy, en serio, voy a explotar.

    Robert empezó a reírse.

    -Ok, ok, jajajaja, nos veremos.

    -Vale Oli, nos vemos esta noche en el cuarto, o ya nos veremos antes.

    Salí corriendo. Entre en el primer baño que vi.

    ¡BAM!

    -¡Tú! Llevo buscándote un buen rato, en la sala común, en la biblioteca, en el exterior.
    Era Erik. Joder! Que susto.

    -Pues estoy aquí.

    -Ya, ahora ya lo sé…

    -¿Qué quieres? ¿Para qué me buscabas?.

    En vez de contestarme se sentó en el suelo, tapando la puerta.

    -Cuéntame, no te hagas el remolón.

    -No me lo ago, simplemente quería hablar.

    -¿Es sobre Be…?
    -¡Ssshhttt!, calla, sí, sobre él.
    Me senté a su lado para estar más cómodo.

    -¿Qué coño hacías en el baño tío?

    -Mear, ¿qué se hace en un baño joder?

    -No sé, se pueden hacer muchas más cosas.

    Si vamos, una fiesta, por ejemplo.

    - ¡No pienses mal pervertido!.

    -¿Yo? ¿Pensar mal? ¿Desde cuando?.

    -Desde siempre, y ahora no lo niegues que te conozco muy bien.

    -Tú solo conoces una cuarta parte de mi ser.

    Era verdad, no me conocía. En realidad, nadie me conocía, ni siquiera Erik.

    -¿Sabes? a veces das verdaderamente miedo.

    Una risa salió de nuestros adentros…aunque en realidad no tenía ninguna gracia.

    -Bueno, cuéntame, porque no creo que hayas venido aquí a violarme.

    -No, créeme no he venido a eso, es que no sé como empezar, bueno, es que tú ya sabes, me gustan las chicas, pero no sé… cada vez que miro a Ben… Me entra el mariposeo en la tripa.

    -A lo mejor eres bisexual y no lo sabías hasta ahora…

    -Todos somos bisexuales en nuestro interior, y hay algunos que desarrollan más una parte que otra, o las dos, es como desarrollar el Ying y el Yang que tenemos todos en nuestro interior, una parte es la masculina y la otra la femenina.

    Joder, que paranoia.

    -Vale, ahora dime quien cojones te ha dicho esa rayada.

    -Anne, aunque me lo dijo el año pasado, ella no sabe nada de esto.

    -Debí imaginármelo, es típico de Anne decir esas cosas…¿Y si lo qué pasa es que estas confundido y nada más?

    -Puede ser, pero dime, ¿Cómo puedo saber lo que me esta sucediendo de verdad?

    -Probándolo .

    -¿Qué?

    -Joder, pues eso, probándolo .

    No lo hagas…

    -¿Cómo?

    Por favor…

    -¿Qué tienes en esa cabecita aparte de pelo? A ver como te lo explico yo, me refiero a probar si de verdad te gustan los chicos besando a uno .

    Y que más da…es tu amigo, y punto, solo es un favor…

    -Sí, como si todos los chicos quisieran darse el lote con otros chi….

    A la mierda, déjate de gilipolleces Oliver.

    Mi cabeza se adelanto y se junto con sus labios. Sentía el calor de su cuerpo, el olor de su aliento. Nuestras lenguas empezaron a penetrar en la boca del otro, a moverse, a retorcerse en ese nuevo orificio ajeno a nuestro cuerpo. Poco a poco esa intensidad fue disminuyendo, hasta que nuestras bocas se separaron.

    El silencio inundó el aseo.

    Erik se levantó y se puso de pie frente a mí.

    -Gracias.

    -No tienes porque dármelas.

    -Sí, si tengo que hacerlo, gracias a ti, ahora he comprendido realmente lo que me gusta, y me gusta Benjamin, y me atrevería a decir incluso que me estoy enamorando de él.

    Me aparté de la puerta. Erik se cercó y me plantó dos besos, susurrándome al odio un gracias, y salió del lugar.

    Yo me quedé allí, pensando, hasta que el cansancio venció a mi cuerpo y tube que regresar hasta la torre Ravenclaw para dormir.

    =OUT=

    Buuuueenooo...ahi va... tampoco es gran cosa. Normal. Como siempre...erdon por la tardanza...^^U Algun día prometo pagaros esto de aguantar tanto... ^^.

    Gracias a todos por dejarme a los personajes, sin ellos el post no sería nada ^^

    Anónimo

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    11:52 p. m. @ 25 junio, 2006



    Viernes por la mañana ¡Por fin!
    Esta semana había sido la peor de toda mi estancia en Hogwarts .
    Desde el momento que pisé el anden de King’s Cross y vi la cara de Cath por ultima vez, somnolienta y demacrada debido a la agitada noche que habíamos pasado, no he dejado de pensar en ella. Esa ultima noche fue la mejor de mi vida, le pedí que me acompañara a la casa del camello ese, para pillar la hierba de duendes que iba a pasar en Hogwarts. Luego decidimos pasear por las calles de Londres: fumando, bebiendo y riendo, sobre todo riendo. Total, que se nos acabó haciendo de día y me acompañó a la estación para coger el tren.
    En el momento en que me senté en mi compartimiento la noticia de que pasaba hierba se extendió por todo el colegio, y comenzó la locura: llevo toda la semana vendiendo sin parar, tanto que he tenido que pedir más cargamento. He quedado con el camello en la lechucería esta noche, él hará aparecer otros 500 gramos. Supongo que con eso me valdrá, aunque la verdad es que creo que debo dejarlo, es demasiado trabajo ahora que estoy en el EXTASIS, no tengo tiempo para nada.
    Pero bueno como todas las mañanas he llegado tarde a clase, esta vez, era pociones. El profesor Slughorn me ha mirado con mala cara, aún habiendo tenido que ir a todas las recuperaciones que ha realizado desde que entré en el colegio, el viejo ese sigue pensando que tengo talento, dice que tengo carisma, don de gentes… Pero bueno, me lo paso bien en sus clases sobre todo con los gemelos. Hoy han empezado a echar mi hierba en la poción y han surgido pompas verdes rarísimas que al explotar, soltaban carcajadas contagiosas, así que nos hemos tirado las dos horas de clase riéndonos, incluido el profesor. Después de la clase, cuando intentaba recoger mis cosas y mi aliento, Virgile me pidió que le pasara algo de hierba. Con eso, solo me quedaban dos bolsas: una para mí por supuesto.
    En el recreo estuve jugando a los naipes con Romilda, una chica de mi curso con la que siempre me he llevado muy bien, pero nunca he acabado de comprender: es tan callada… Sin embargo hoy estaba muy habladora, me preguntó por el verano y también si iba a ir a la dichosa fiestecita de Slughorn. Le dije que no, si fuera lo tendría difícil para escaquearme y recibir el cargamento. La invité a un canelo y enseguida se soltó a contarme todo sobre su verano hasta que la campana de vuelta a las clases la mando callar. Fuimos juntos herbologia y también fue mi pareja en trabajo de clase.
    A la salida, me regaló una un elixir para que la hierba no se resecase, que había robado del invernadero. Impresionante lo que la gente puede cambiar en un verano. A última hora teníamos historia de la magia, con Slytherin. Nunca me he llevado demasiado mal con esa gente, sin embargo creo que no son dignos de confianza. Sin poder evitarlo, como siempre, me quedé dormido en clase hasta que una voz me grito al oído:

    - ¿Tú eres Angelus Rowell?- Pegué un bote en mi pupitre y descubrí que la clase había acabado y que no quedaba nadie en el aula excepto la persona de la que procedía el grito: Liberty Sparrer, esa piva, me llevaba poniendo desde que entré en el colegio pero no había tenido nunca la oportunidad de conocerla.
    - Si soy yo, y tú eres….-fingí poniendo cara de indiferencia-

    Sparrer pasó de presentarse y fue directa al grano

    - Me han dicho que pasas hierba, ¿me puedes pasar un par de bolsas?
    - Ahora solo me queda una pero esta noche recibo mas cargamento a las doce, si quieres puedes pasarte por mi sala común, te doy las bolsas y te invito a algo más fuerte –
    - ¿Estas intentando y remarco intentando ligar conmigo chaval? Si es que cada día me sorprendo más de la estupidez humana, dame una bolsa -Se la di sin chistar, sin duda me había dejado noqueado-
    - De todas formas si con algo mas fuerte te refieres a algo de blanca navidad, si estoy interesada –Me quedé flipando, era obvio a que me estaba refiriendo. Sin embargo, no tenía mas que medio pollo hasta navidad y no podía pasarlo. Pero la mentí.

    - Tengo todo el polvito de ángel que quieras…eso si tendrás que esperar si quieres que te pase algo decente-me estaba poniendo nervioso por momentos, sin duda estaba muy buena pero su mirada me intimidaba y era muy borde,no me merecía la pena...-

    Ella se fue con un gesto de asentimiento y yo me quedé trastocado el resto de la tarde, hasta que a las doce subí a la lechucería: ahí me esperaba la hierba.
    Más tarde, decidí subir a la torre de astrología y me quede fumando y mirando el cielo durante horas.
    Cuando volví a la sala común iba demasiado colocado, me encontré a Dawn, la miré sorprendido. Hacía tiempo que no me esperaba en la sala común hasta altas horas de la madrugada, hacia tiempo que no nos montábamos nuestra pequeña fiesta particular.
    Me senté a su lado, y la miré fijamente. Ella me devolvió la mirada, ambos sabíamos que iba a pasar y ninguno quería evitarlo. A mi me apetecía recuperar viejos tiempos y creo que a ella también, sin decir ni una palabra nos besamos, la tumbe sobre el sofá de la sala común y empezamos a rodar y a rodar hasta que ambos caímos sobre la alfombra. La comencé a desnudar pero iba demasiado colocado para atinar así que ella hizo el resto. Fue fantástico, me sentía libre, ella no me quería y yo no la quería, pero tampoco importó. Después nos fumamos un cigarrillo abrazados sobre el suelo de la sala común y cuando empezó a amanecer subimos a nuestras respectivas habitaciones.

    =OUT=
    No soy Kux, pero lo posteo por ella.
    De su parte, disculpas por el retraso y etc...

    Prud!

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    7:57 p. m. @ 17 junio, 2006



    -¿No te vienes conmigo a la Biblioteca?- dijo Heather con interés.
    -No... voy a ver a Hagrid, que seguro que se alegra de recibir visitas- respondí lo primero que me desfiló por la cabeza.
    -Vale, como quieras- dijo resignada.

    Ir a ver a Hagrid, la verdad es que no era mala idea. Salí del castillo y caminé hacia la cabaña. En menos de lo que esperaba, había llegado. Toc-toc, la puerta se abrió y un hombre el doble de alto que yo y con gran barba me sonrió y dijo:

    -¡Hola! ¿Qué tal la primera semana, Robert?- se entusiasmó.
    -Bien...- me senté en una silla que había en un rincón y Fang se colocó a mi lado y empezó a lamerme la mano.
    -Se alegra de mucho de verte- aclaró Hagrid- ¿quieres algo?
    -No... espero que no estuvieses haciendo algo importante.
    -Bueno... ahora mismo iba a visitar a los centauros del bosque, últimamente están muy revueltos.
    -¿Se puede saber por qué...?- pregunté
    -Es un tema del que no me gustaría hablar...- y sacó del armario el abrigo.
    -Yo me voy a ir, me alegro de haberte visto, ya hablaremos otro día. ¡Adiós!- y crucé la puerta de la casa.

    Mientras caminaba pensé: ¿y ahora qué hago? Podría ir a la Biblioteca... ir a ver a cualquiera... o ir a la Sala Común de Gryffindor...o perderme un rato por el castillo...Sí, eso haré.
    Para empezar, me fui por los pasillos de las cocinas y allí encontré a Benjamín, qué hará por aquí...

    -¡Hola! ¿cómo tú por acá?- pregunté intrigado.
    -Pues la misma pregunta te iba a hacer yo a ti...- respondió haciéndose el interesante.
    -Vale... pues yo estaba intentando perderme, como tú,¿no?
    -No exactamente... pero bueno, ¿damos una vuelta y hablamos de cualquier cosa?.
    -¡De acuerdo!- exclamé y comenzamos a andar- ¿muchos deberes?
    -La verdad es que no muchos, ya los e acabado todos- sonrió- pero no hablemos ahora de las clases, que sólo estamos a principios de curso. ¿qué tal de amores? ¿ alguna chica que te guste ya este año?
    -Ehhh...bueno... creo que me está empezando a gustar Sam...- y añadí- pero no lo tengo claro todavía...
    -¿En serio? ¡Qué bien! ¡ Me alegro por ti! – y me dio un fugaz abrazo.
    -Mira, ya estamos casi llegando al baño de los chicos- indiqué.

    En ese instante, justo antes de decirle a Benjamín que me iba a ir, Erik se nos acercó.

    -Hola chicos, ¿qué hacéis por aquí?
    -Disfrutando la soledad de los pasillos- Benjamín se rió.
    -¿Y tú que haces por aquí tan solitario?- pregunté.
    -Ehmmm, nada importante, estooo… estaba buscando a Oliver.
    -Me parece que está en el baño, pero no me hagas mucho caso, puede que me equivoque- comentó Benjamín.
    -¿Puedo preguntar por qué le buscas?- pregunté con tono curioso.
    -Me temo que ya lo has hecho Robert, así que si puedes, la verdad es que no se exactamente para que le busco, pero le busco, ¡ah si ya! Tengo que decirle una cosa, sí eso, una cosa de un libro de Pociones.
    -¿Pociones? ¿Desde cuando te interesa esa asignatura?- pregunté extrañado.
    -Desde ahora mismo, es que tengo que aprobar todo con buena nota para ser algo en el futuro, aunque no se exactamente que voy a ser.
    -Muy bien sigue así, pensando en el futuro, pero también debes de pensar un poco en tus relaciones amorosas, no todo se basa en los estudios en esta vida- dijo Benjamín.
    -Vaya Ben, me sorprendes, creía que para ti los estudios era muy importantes.
    -Y lo son, pero también la vida amorosa, ¿o no Robert?- asentí con la cabeza temiendo que pudiese decir algo más.
    -Bueno pues creo que os voy a dejar con lo vuestro y yo me voy a ir al baño que si no se me escapará Oliver. Adiós
    -Adiós- dijimos a la vez y Erik se marchó.
    -Bueno, creo que me voy a ir yo también.
    -¡Hasta luego!- ya me contarás que tal con Sam, ¿eh?.

    Y sin saber por qué otra vez salí del castillo sin rumbo aparente hasta que me encontré en uno de los patios a Sam detrás de una columna. No puede ser... debería estar con Christine... o con Liberty haciendo el trabajo de Transformaciones...

    - ¡Sam! ¿qué haces aquí?
    - ¡Oh! ¡Robert! - dijo exaltada y con los ojos vidriosos - estaba.. ya me iba.
    - ¿No tendrías que estar haciendo un trabajo con la Liberty esa?
    -Sí, lo acabamos de terminar - respondió - Me había quedado un rato pensando, ya me iba. - me dedicó una sonrisa cansada - ¿Tú que tal?
    -¿Yo? Ehhh... bueno... llevo toda la tarde dando vueltas por ahí, así que se podría decir que estoy un poco aburrido ¿en qué pensabas...?
    -Bah.. tonterías - me dio una palmada cariñosa en el hombro - No te preocupes.
    -Te dejo, que me voy a ver a Heather, que seguro que ya se está preocupando por mí. ¡Hasta otra!
    -¡Adiós Robert!- y se marchó corriendo hacia el castillo.

    ooOO00OOoo..ooOO00OOoo

    -¿No tienes que ir a la fiesta del profesor Slughorn?- preguntó Heather después de concluir la cena.
    -Sí... a eso mismo voy...- dije si ganas.
    -¿Te ha pasado algo esta tarde?- y me dirigió una sonrisa pícara-¿con alguien como...?
    -¡Nooo! – grité enfadado.
    -Al final me lo acabarás contando.
    -Lo haré, pero no ahora, bueno, tengo que ir a una fiesta así que... ¡No me esperes levantada!- y salí con paso ligero hacia el despacho de Slughorn.


    ooOO00OOoo..ooOO00OOoo

    La fiesta era todo un coñazo. Había intuido que esas celebraciones eran más entretenidas, y para ser la de bienvenida, no podía pensar en como serían las demás. Comenzó con una charla en la que nos explicó los maravillosos que podríamos llegar a ser, solo con el mero hecho de estar en sus reuniones. Después empezó con los cuestionarios sobre los familiares de cada uno. El resto de la fiesta estuve hablando con Romilda Hannsfred, para ser una chica de otra casa, no pensé que me caería tan bien.

    A mitad de fiesta apareció una Slytherin llamada Liberty Sparrer. Sin hablar con nadie se sentó en una silla al lado de una mesa con comida. A pesar de que todos los Slytherin me parecían iguales, en esa chica veía algo diferente, no sabía qué. A lo largo de la semana había oído que entre ella y Arch podría haber algo, que últimamente hablaban mucho. Sí, podría ser mi solución...Tenía que arriesgarme y no dejar pasar la oportunidad.

    -¿Tú eres Liberty Sparrer, no?- dije con tono temeroso.
    -Sí ¿por qué preguntas algo que es obvio?, ¿Por qué me molestas ahora? ¿No ves que ahora no puedo hacer de niñera?- dijo alterada.
    -Vale... solo quería saber si era verdad lo de que tú y Archelaus...
    -¿Y tu quién coño eres para preguntármelo?- dijo todavía más alterada.
    -Soy un amigo de Sam y me gustaría saber si todavía hay alguna posibilidad de que ellos salgan...- ¿pero qué estaba haciendo?¿confiar en una Slytherin?- pero no creo que esto me incumba, así que gracias por nada...
    Ya me estaba yendo cuando de repente tocó mi espalda y me hizo girar hacia a ella.
    -Así que es eso... -¿había adivinado ella solita mis intenciones...? - tú tranquilo, ya lo tengo todo planeado.

    ¡Perfecto! Aunque viniendo de "una serpiente"... no podía ser nada bueno. ¿Por qué en el fondo no me preocupaba lo que hiciera?¿realmente me fiaba de ella?¿era capaz de conseguir a Sam a cualquier precio?

    Me fijé en que Romilda ya se había ido por lo que la hora de marcharse había llegado.
    Subí a la Sala Común en la que no había nadie. Puesto que no tenía que hacer nada más, me fui a la cama.

    =OUT=

    En fin...aqui está el post, por finnn !!! ya tenía ganas de ponerlo, gracias a Akasha por dejarme a Erik, a Antonio por Sam y a Ire por Liberty (espero que la haya usado a tu gusto...) .

    SaludosSsSs a ToDoSsSsS

    Mario

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    10:09 p. m. @ 14 junio, 2006



    ¡Hola sonorusianos!

    En fin, solo pongo este OUT para decir un par de cosas, así que al grano:

    - A partir de hoy, habrá un tiempo límite para pasar de día. Será un límite razonable para que dé tiempo a escribir. Pero lo que no podemos estar es un mes en un mismo día. Éste límite estará establecido entre 10-12 días. Por lo que a los diez días, pues todo el mundo debería haber posteado, de lo contrario habría un plazo de dos días más, para la gente que no hubiese podido. Cuando todos hayamos posteado, pues se cambiará de día.

    - Las pruebas de quidditch de cada casa tendrán lugar el Sábado 07 de septiembre: Slytherin a las 09:30, Hufflepuff 10:30, Ravenclaw 12:30, Gryffindor 15:30. Al igual que el primer partido sería el domingo 15 de septiembre.

    - Visita a Hogsmeade: Sábado 14 de septiembre.

    - Una cosa más, que no es ninguna regla ni imposición, por supuesto. Pero los comentarios, pues que comentéis, que no cuesta nada y a todos nos gusta que lo hagan cuando posteamos xD.

    Para cualquier queja, duda, o lo que os dé la gana, pues un comentario xDD

    Prud!

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    6:54 p. m.



    Viernes, amado viernes, bienvenidos seas, y no te vayas nunca de mi lado.
    El viernes era mi día preferido de la semana junto con el sábado, pero este año empecé a odiarlo con todas mis fuerzas, no había cosa que me molestara más que terminar el día (o la tarde porque luego tenía Astronomía) junto con los perfectos Sly, cuanto los odiaba, odiaba su firma de caminar, su forma de hablar, su forma de mirar, se creían superiores a todos, pero… ¿Y si en verdad fueran superiores a todos? Esa pregunta muchos la contestarían con un no rotundo, pero yo no estaba tan segura de que mi respuesta fuera un no, es más me decantaba por un sí… ¿Quién no iba a ser mejor que Anne Nuance, la rarilla en Hogwarts que está obsesionada con el mundo “oscuro” por llamarlo de algún modo y la más antisocial de 6º curso?
    Anímate chica, la gente lo que le gusta ver es una sonrisa verdadera, no tu cara de amargada por no sé que… Pero yo no debería estar aquí, yo tendría que estar muy lejos, fuera de estos muros… ¿A quien quieres engañar? Si no fuera por las constantes horas que pasas estudiando no sacarías esas notas… Al fin y al cabo la familia de mi padre tiene razón, soy una vergüenza, tendría que exponerme al Señor Oscuro y así morir para siempre, espera no, no pienses eso, antes muerta que servirle, ¿o no me había jurado eso cuando me enteré lo de mi familia paterna?
    Cuando me di cuenta el profesor Binns, ya estaba explicando no sé que de unos enanos, y yo estaba sentada a última fila junto con Archelaus Dawssen, él cual creo que se extrañó de mi presencia en la última fila, pero no me importaba lo que él pensara, ¿o si?
    Mira niña, como sigas así amargaras a todo el mundo que este a tu lado.
    No tenía remedio, era borde hasta conmigo misma.
    -¿Te pasa algo Anne?, tienes un cara de mala ostia que no puedes con ella- Arch por fin me dirigió la palabra, cosa que no me esperaba
    -No, supongo que no, no sé- miré con mala cara a los perfectos Sly- Supongo que hoy no me he despertado con buen humor
    -Hoy y nunca- se rió con una risa un tanto escandalosa
    -Señor Dawssen, ¿Acaso las muertes injustas de las brujas en el siglo V le resulta gracioso?
    -Perdón profesor Binns, pero tengo una duda ¿Si eran brujas de verda, por qué se salvaban de las llamas?
    -Vaya, creía que era la única que se hacía esas preguntas, pero ya veo que no, que otros cuando las leen las comparten- dije mientras el profesor Binns explicaba lo que acababa de leer Arch en el margen de mi libro
    -Bueno, pero al menos nos hemos librado de un castigo
    -¿Hemos? Querrás decir tú solito, yo no he dicho nada cómico
    -Anda confiesa, ¿Qué cojones te pasa?
    -Mírales, son perfectos, son los perfectos Sly, todos con su grupito de amigos, sus miradas de superioridad y sus respuestas mal humoradas, vale, no lo digas, yo también tengo respuestas mal humoradas, pero no como ellos
    -No se porqué te comparas con ellos, tú si quisieras tendrías treinta amigos a tu alrededor, ellos solo son escoria
    No supe, ni lo sabré nunca si eso lo decía totalmente enserio o era solo para animarme, pero lo consiguió, en mi note una extraña felicidad que me poseía
    -¿Si quisiera? Te aseguro que yo quiero, y creo que solo tengo uno, Erik, tiene una gran paciencia
    -¿Uno solo? Bueno pues aquí tienes otro, aunque estaremos un poco reñidos porque tú eres prefecta y yo… bueno tú ya sabes como soy yo
    -Creo que te olvidas de una cosa importante- me miró perplejo- tenemos una salida nocturna pendiente
    -Es verdad no me acor…
    -Una pregunta- le interrumpí – ¿si yo me uniera al lado oscuro, es decir, al Señor Oscuro nuestra amistad seguiría?
    No me contesto, y me alegré de que no lo hiciera, ni siquiera se porque ice esa pregunta, suerte que la clase se terminó justo a tiempo.
    Antes de que Arch me pudiera decir algo más, recogí mis cosas y salí corriendo.

    ~o0o0o00o0o00o0o0o0o0o00o0o0o0~

    Por la tarde quedé con Erik en la lechucería, quería darle un insignificante obsequio que me estorbaba. De todos modos el capricho de las escobas ya se me había pasado.

    -¡No!
    -¡Sí!
    -¡No! No puede ser, nadie lo consigue
    -Nadie menos yo- sonreí- Simplemente tengo suerte en los concursos, y por cierto, toma, no quiero esta escoba.
    Le miré fijamente a los ojos, cogí esa escoba que no tenía ningún valor para mi y se la entregué
    -Pero Anne, ¿tú no soñabas con aprender a volar?
    -Agua pasada, sé que nunca seré tan buena como tú, a mi se me da mejor la guitarra, por eso he escrito a mi padres pera que me compren una y me la manden junto un libro para poder tocarla
    -Eso es magnifico, pero me siento mal, no la voy ha aceptar
    Me apoyé en la pared harta de oír un no como respuesta y miré hacía la ventana, nada, no venía nada.
    -Lo digo totalmente enserio
    Erik Rownnerbad! Coge este palo de escoba u olvídate de mi amistad- dije mal humorada
    -Bueno bueno, como se pone la señorita, la verdad es que no me gustaría perder la amistad de la persona más borde que conozco así que… Gracias- me abrazó creo que con todas sus fuerzas ya que de descolocó la espalda y me dio dos besos - ¿Cómo podría agradecértelo?
    Le dediqué una sonrisa, la más dulce que pude, pero siempre que hacía eso me salía una sonrisa de malvada.
    -No me mires así
    -¿Así cómo?
    -Pues así, con cara de malvada, ¿en qué estabas pensando?
    -Exactamente no lo sé, cuando lo sepa tranquilo que serás uno de los primeros en enterarte- miré por la ventaba y luego al reloj
    Se retrasan…
    -¿Desde cuando llevas reloj?
    -Pues desde que espero un correo urgente… mira, por ahí viene- una sonrisa de niña buena se me dibujo en mi cara
    -¿Dos lechuzas? ¡Madre mía que paquetón!
    Las lechuzas se posaron en el suelo, dejando un lado el paquete, no recuerdo siquiera si acaricie mis amadas lechuzas, solo me interesaba el paquete.
    -La voy ha llamar Dark, o Mael, aún no lo tengo claro, ¿qué te parece?
    Saque mi guitarra nueva con sumo cuidado, valía más que mi propia vida, hablando exageradamente claro.
    -No sabría decirte, pero cualquier de esos nombres va bien para esta guitarra tan bonita
    -¿Y si le pongo un nombre compuesto tipo Mael Dark?
    -Parece una persona y todo con ese nombre- Erik se rió, con una de esas risas contagiosas de las que no te puedes librar, así que cansada de luchar contra su risa me uní a él
    -Pues ese será su nombre, creo que te voy ha dejar que tengo mucho que estudiar y mucho que leer, ¿sabes estoy investigando si algún familiar mío es un vampiro? Lo sé, suena muy alocada la idea, pero es mi pequeña obsesión
    -Para nada me parece alocada, te deseo toda la suerte del mundo, y te pido un favor, si algún día te conviertes, ¿me dejarías compartir contigo la eternidad?
    -Uhmm… No sé no sé, eso me lo tendré que pensar, además tu tienes toda la vida por delante, y se te dan bien los estudios no sé porque quieres convertirte en uno de ellos
    -Porque me has hablado tan bien de ellos que me ha entrado mucha curiosidad, nada más. Bueno pues si no quieres compartir tu eternidad conmigo, espero que como mínimo me visites de vez en cuando, y tranquila, si me caso cuando lo seas la boda será por la noche para que puedas asistir
    -Muy amable por tú parte, yo si alguna vez me caso que no creo también la celebraré por la noche aunque no sea una vampira
    -A ti te va mucho el rollo este de la oscuridad y todo eso…
    -Bueno tan solo tienes que mirarme como visto, siempre llevo algo negro, y mis pinchos y mis calaveras no pueden faltar
    -Ni tus All Star
    -Cierto- di una recompensa a mis lechuzas y estas se fueron volando- Adiós pequeñas que disfrutéis de la vuelta a casa
    Me despedí como pude de Erik con el paquete o paqueton como le llamó él y me dirigí hacia la sala común.

    Fue otra tarde solitaria, otra tarde en la cual pensaba en mi cambio de bando…
    ¿Qué mierda me esta pasando? Esta no soy yo, ¡joder! Reacciona, recuerda tú odias a esas personas, tú no deseas ser como ellas
    Me senté en mi cama y practique toda la tarde con la guitarra hasta la hora de Astronomía.

    =OUT=
    Os va a sonar muy típico, pero una vez más no me gusta el post, pero este con razón...
    Día miedoso = Post mierdoso.
    Así que espero no aburriros con las locuras que le cogen a Anne de vez en cuando y gracias por leerme!

    Estefani Cuxifli

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    11:46 a. m. @ 13 junio, 2006



    Había quedado con Volskov a las diez en punto en su torre. Como de costumbre, no llegué a tiempo, y me pasé – por si acaso – por el solitario pasillo de Transformaciones. No tenía nada que perder…
    Virgile había sido mi amigo, desde que ambos entramos a Hogwarts. Manteníamos una estrecha relación, y solíamos contarnos las cosas importantes. Con todo, le apreciaba bastante, y me parecía un tío majo con el que había compartido varios años de mi vida, al fin y al cabo. Y nada me alegraba más después del esquinazo de Sparrer, que mejor que unos buenos whiskys de fuego con él. Mientras me acercaba, con un cigarrillo colgando de mis labios, ya podía distinguir su rizada melena castaña, y su rostro, caracterizado por la larga forma que predominaba. Advertí que una bolsita de plástico – como la de las cajetillas de tabaco muggle- rellena de una hierba verde, colgaba de su cinturón.

    - Tarde como de costumbre – dijo sereno -

    - ¡Venga ya, Volskov! Solo diez minutos. Mi sala común esta a tomar por saco de aquí. No empieces ya con tus manías. – respondí entre carcajadas –

    Un discreto choque de manos, y seguidamente, él ya estaba con su pipa encendida, que, juraría no llevaba solo tabaco… Habíamos vuelto a las andadas. Me esperaba una buena velada…

    . . . . * * * * . . . .


    Tras despedirme de Volskov, descendí las escaleras, una a una, a trompicones, y llegué por fin a un largo corredor al que la iluminación había abandonado.
    La luz anaranjada que desprendía la punta de mi cigarrillo, iluminaba parcialmente el pasillo del aula de Transformaciones. Llegaba, después de unos cuantos tragos de whisky de fuego, compartidos con Virgile, de la Torre de Ravenclaw. Era tarde, muy tarde. La una, o quizás más… en ese momento no podía adivinarlo. Permanecía, quieto, entre las dos paredes que me envolvían, un poco perdido… nunca había vuelto de aquella torre en aquel estado. Y es que… ¡No es que no hubiera bebido otras veces! Habían sido muchos, muchísimos tragos. Tiré mi cigarro por la ventana justo antes de que algo se moviese entre las sombras del pasillo. No me apetecía comprobar si era, en efecto, alguien deambulando por ahí, o solo un producto de lo que podía apodar como “mi borrachera”. Pude afirmar mis sospechas cuando una adolescente de mediana estatura apareció, una Slytherin. Era ella.
    Permanecía callada, sin inmutarse, con ausencia de gestos. Esos gestos que esbozaba tan a menudo, y que no tenían más importancia que un simple y banal enfado permanente. Su rostro se mostraba sereno, salpicado con cierta indecisión, o, preocupación por lo que se nos echaba encima. Su pelo rubio, casi almidonado, reposaba, ensortijado graciosamente, sobre sus huesudos hombros. Su boca, ligeramente pinzada, denotaba incertidumbre: un sentimiento que recorría aquel solitario pasillo, donde ambos nos observábamos, con parsimonia. Sus inmensos y abiertos ojos grises se clavaban decididos en mi rostro, tenso, quizá por la situación, o quizá por la dominante borrachera a la que mi cuerpo se sometía. Mi estado ebrio, evitaba mi equilibrio, pero nada, nada me impedía en aquellos instantes, apartar la mirada de aquella misteriosa, y sin embargo cautivante chica rubia.
    Un chirrido rompió aquella conexión, que manteníamos a través de los ojos: había movido los pies, y sus imponentes botas habían rechinado con el inmaculado parqué. Sin retirar la mirada, aún centrada en observarme, dirigió su varita hacia el pomo de la puerta contigua. Me pareció escuchar en un susurro, un “¡Alohomora!”, segundos antes de que ésta se abriese, invitándonos a entrar, a ambos, incitándonos hacia un destino que no parecía volverse nítido, al menos para mí, y para en ese momento, mis turbios pensamientos. Liberty, sin apartar sus ojos, movió su torneada pierna – fruto de muchas peleas y constantes huidas, en Londres -, traspasando la fina frontera que separaba el pasillo, de el aula de transformaciones. Pero aquella ya no era el aula de Transformaciones, no. Era el inicio, una señal que nos adelantaba, sigilosamente, el desenlace de aquel encuentro, misterioso a pesar de todo, como aquella Slytherin, que se erguía ante mí, o quizá, ante un ser más, perdido entre encandilamientos y copas de whisky de fuego.
    Di un paso al frente… a lo mejor fueron dos, pero cuando quise darme cuenta, ya me encontraba dentro de aquella clase: sombría, engañosa. La luz de la luna llena se colaba, a través de las altas vidrieras coloreadas, formando frías sombras y formas sin descripción posible. Ella, mi acompañante, permanecía al otro lado, como si no quisiera afrontar lo que iba a suceder. Con un pie en el interior, continuaba observándome, serena. De un movimiento brusco, tiré de ella, introduciéndola en la clase y de un portazo, cerré la puerta. Mis manos, empujaron su cuerpo contra la pared, quedando, ambos, pegados el uno contra el otro, entre respiraciones entrecortadas y miradas ausentes de pestañeos. Estreché, aún más si cabía, la distancia que nos separaba, acortando los centímetros que se interponían entre nuestros deseosos labios. Podía sentir su aliento en mi cara, y sus grandes ojos, grises como un invierno, clavándose en mí. Un susurro rompió el silencio que reinaba.

    - Estás loco, Dawssen… Estás loco.

    Mis manos bajaron hacia su cintura a la par que sus ojos, repletos de expresión, se plegaban hacia abajo.

    - Estás loco – repitió –

    En un impulso casi inconsciente, nuestros labios se fundieron, llegando a la meta que tanto ansiaban desde hacía unos minutos. Quizás horas… a lo mejor más…
    Y ella seguía besándome, violenta y brutalmente. No era el típico gesto de amor, donde las lenguas jugaban con cariño, no. Con Liberty no se jugaba así: chocábamos, con fuerza, agarrándonos del pelo, moviéndonos inquietos, como ella, como yo, tirando pupitres a nuestro paso, armando un escándalo incesante.

    - Nos van a oír – dije casi en un susurro, durante un fugaz distanciamiento –

    - ¿Qué pasa, Dawssen? – inquirió, provocativa - ¿Ahora te estás asustando?

    Obtuvo como respuesta un fuerte tirón de su cintura, aferrándola contra mí, abriendo ligeramente mi boca, esperando un beso. Que no llegaba… Liberty me ponía a prueba, me miraba, de vez en cuando dejando asomar una tímida lengua, haciéndose de rogar. La agarré por la nuca, y, con violencia, amoldándome a sus maneras, lleve su cabeza hacia mí, haciendo que nuestros labios se juntasen de nuevo, volviendo a comenzar un violento baile interno.
    Un fuerte chirrido taladró la estancia. La puerta se había abierto y junto a esta, se erguía Samantha Withenrose, con las manos en la boca y ojos vidriosos.

    =OUT=
    ¿Qué ha pasado? Wo wo wo...XD
    Me gusta el post, para que mentir..xD

    Prud!

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    9:10 p. m. @ 11 junio, 2006



    -¡No!
    -¡Sí!
    -¡No! No puede ser, nadie lo consigue.
    -Nadie menos yo- Anne sonrió- Simplemente tengo suerte en los concursos, y por cierto, toma, no quiero esta escoba.

    Miro fijamente la escoba, la cogió y me la entregó.
    -Pero Anne, ¿tú no soñabas con aprender a volar?
    -Agua pasada, sé que nunca seré tan buena como tú, a mi se me da mejor la guitarra, por eso he escrito a mi padres pera que me compren una y me la manden junto un libro para poder tocarla.
    -Eso es magnifico, pero me siento mal, no la voy ha aceptar.

    Se apoyó en la pared de la lechucería con la mirada fija en la ventana.
    -Lo digo totalmente enserio.
    Erik Rownnerbad! Coge este palo de escoba u olvídate de mi amistad- me dijo mal humorada.
    -Bueno bueno, como se pone la señorita, la verdad es que no me gustaría perder la amistad de la persona más borde que conozco así que. Gracias- La abracé con todas mis fuerzas y le di dos besos- ¿Cómo podría agradecértelo?

    Me dedicó una sonrisa y una mirada maliciosa la cual no me gustó nada.
    -No me mires así.
    -¿así cómo?
    -Pues así, con cara de malvada, ¿en qué estabas pensando?
    -Exactamente no lo sé, cuando lo sepa tranquilo que serás uno de los primeros en enterarte- miró de nuevo por la ventana y acto seguido a su reloj.
    -¿Desde cuando llevas reloj?
    -Pues desde que espero un correo urgente- mira, por ahí viene- nunca la vi sonreír tanto.
    -¿Dos lechuzas? ¡Madre mía que paquetón!

    Eran las lechuzas de la familia Nuance, las reconocí porque son las que me traían las cartas de Anne durante el verano. Estas se posaron en el suelo dejando el paquete a un lado, Anne acarició a las lechuzas, y acto seguido abrió rápidamente el paquete.
    -La voy ha llamar Dark, o Mael, aún no lo tengo claro, ¿qué te parece?
    Era de un blanco y negro muy brillante, era la más bonita que había visto en mi vida.
    -No sabría decirte, pero cualquier de esos nombres va bien para esta guitarra tan bonita.
    -¿Y si le pongo un nombre compuesto tipo Mael Dark?
    -Parece una persona y todo con ese nombre- me empecé a reír son poder contenerme y acto seguido Anne se unió a mí.
    -Pues ese será su nombre, creo que te voy ha dejar que tengo mucho que estudiar y mucho que leer, ¿sabes estoy investigando si algún familiar mío es un vampiro? Lo sé, suena muy alocada la idea, pero es mi pequeña obsesión.
    -Para nada me parece alocada, te deseo toda la suerte del mundo, y te pido un favor, si algún día te conviertes, ¿me dejarías compartir contigo la eternidad?
    -Uhmm… No sé no sé, eso me lo tendré que pensar, además tu tienes toda la vida por delante, y se te dan bien los estudios no sé porque quieres convertirte en uno de ellos .
    -Porque me has hablado tan bien de ellos que me ha entrado mucha curiosidad, nada más. Bueno pues si no quieres compartir tu eternidad conmigo, espero que como mínimo me visites de vez en cuando, y tranquila, si me caso cuando lo seas la boda será por la noche para que puedas asistir .
    -Muy amable por tú parte, yo si alguna vez me caso que no creo también la celebraré por la noche aunque no sea una vampira .
    -A ti te va mucho el rollo este de la oscuridad y todo eso…
    -Bueno tan solo tienes que mirarme como visto, siempre llevo algo negro, y mis pinchos y mis calaveras no pueden faltar .
    -Ni tus All Star .
    -Cierto- cogió unas gominólas para las lechuzas las cuales se fueron muy contentas- Adiós pequeñas que disfrutéis de la vuelta a casa.

    Cogió la caja sin dejar que le ayudase, me dio dos besos como pudo y se fue sonriente hacía su sala común.
    Tendré que irme.
    Metí las manos en el bolsillo y note algo raro en el izquierdo.
    -Casi se me olvida, la carta para mi madre, que cabeza tengo- busqué a mi lechuza Lovech, le até la carta en una de sus patas, le desee buen viaje y me fui a mi hacia la sala común de Ravenclaw.

    Era una tarde cualquiera, la normal para un viernes a las siete de la tarde, no sé exactamente porque busqué desesperadamente a Oliver, supongo porque necesitaba hablar, no estaba del todo seguro.
    Fui a la sala común en primer lugar, nada, hay no estaba, después de dirigí a la biblioteca, y tampoco estaba. Mi desesperación fue a más, empecé a correr por los pasillos de Hogwarts lo más deprisa que mis piernas me permitían.
    ¿Dónde está la gente? ¿Se ha ido del castillo?
    Oí que un cuadro me gritaba: “No se puede correr así por los pasillos” pero no le hice el menor caso, tenía que encontrar a Oliver.
    ¿Y Benjamin? Tampoco esta por aquí, ¿Y Ilona? ¡Dios! Esto es frustrante.
    Salí fuera del castillo con la esperanza de encontrarlo en los jardines. Nada ni un alma. Cuando ya había perdido toda esperanza de encontrar a alguien conocido, vi una silueta conocida, era Ilona.
    ¡Por fin!
    Me acerqué a ella despacio .
    -¿Quién te persigue?
    -¿Cómo?
    -Parecía que te perseguía alguien por como corrías .
    -¡Ah! No, nadie, estaba buscando a... ¿Qué haces aquí sola?
    -Leer un poco, cuando veo el lago me entran unas ganas locas de leer un buen libro o de estudiar, dime, ¿A quien buscabas?
    -A Oliver, no le veo por ningún sitio.
    -¿Seguro que has mirado en todos los sitios posibles?
    -Pues claro- dije con todo de ofendido.
    -¿Y en el baño?
    -¡Joder! Ahí no, muchísimas gracias cielo- me señaló la mejilla para que le diera un beso como recompensa, yo encantado se lo di
    -Mil gracias, bueno me voy, adiós .
    Empecé de nuevo a correr mientras oía como me decía adiós Ilona.

    Frena, frena.
    En el pasillo que conduce al baño estaba Robert en compañía de Benjamin, sin dudarlo me dirigí hacía ellos. Acuérdate de respirar.
    -Hola chicos, ¿qué hacéis por aquí?
    -Disfrutando la soledad de los pasillos- Benjamin se rió al decir eso
    -¿Y tú que haces por aquí tan solitario?- Me preguntó Robert con tono curioso
    -Ehmmm, nada importante, estooo… estaba buscando a Oliver
    No podía evitar mirar los ojos de Benjamin, eran tan hipnotizantes y tan brillantes…
    -Me parece que esta en el baño, pero no me hagas mucho caso, puede que me equivoque.
    -¿Puedo preguntar por qué le buscas? - peguntó Robert.
    -Me temo que ya lo has hecho Robert, así que si puedes, la verdad es que no se exactamente para que le busco, pero le busco, ¡ah si ya! Tengo que decirle una cosa, sí eso, una cosa de un libro de pociones
    -¿Pociones? ¿Desde cuando te interesa esa asignatura?- me preguntó Robert.
    -Desde ahora mismo, es que tengo que aprobar todo con buena nota para ser algo en el futuro, aunque no se exactamente que voy ha ser.
    -Muy bien sigue así, pensando en el futuro, pero también debes de pensar un poco en tus relaciones amorosas, no todo se basa en los estudios en esta vida
    -Vaya Ben, me sorprendes, creía que para ti los estudios era muy importantes
    -Y lo son, pero también la vida amorosa, ¿o no Robert?- este asintió con la cabeza
    -Bueno pues creo que os voy a dejar con lo vuestro y yo me voy a ir al baño que si no se me escapará Oliver.
    -Adiós
    -Adiós- dijeron al unísono.

    Fui andando mientras creía que me estaban mirando, pero no podía perder más tiempo, decidí echar a correr tanto si me estaban viendo como si no.
    Tengo una vaca lechera y no es una vaca cualquiera me da leche merengada ¡uy qué vaca tan salda! Tolon tolon… Estúpida canción… Deja ya de torturar mi cabeza
    Abrí la puerta del baño con un golpe seco.
    -¡Tú! Llevo buscándote un buen rato, en la sala común, en la biblioteca, en el exterior
    -Pues estoy aquí
    -Ya, ahora ya lo sé… -dije con un tono de voz vacilón
    -¿Qué quieres? ¿Para qué me buscabas?
    ¿Para qué le busco? Ni puta idea…
    Me senté en el suelo contra la puerta para que nadie pudiese entrar.
    -Cuéntame, no te hagas el remolón
    -No me lo ago, simplemente quería hablar
    -¿Sobre Be…?
    -¡Ssshhttt!, calla- le miré- sí, sobre él
    Se sentó a mi lado y me miró dulcemente, o eso fue lo que me pareció.
    -¿Qué coño hacías en el baño tío?- pregunté con curiosidad
    -Mear, ¿qué se hace en un baño joder?
    -No sé, se pueden hacer muchas más cosas- le miré, me estaba mirando con una cara muy extraña- ¡No pienses mal pervertido!
    -¿Yo? ¿Pensar mal? ¿Desde cuando?
    -Desde siempre, y ahora no lo niegues que te conozco muy bien
    -Tú solo conoces una cuarta parte de mi ser
    -¿Sabes? a veces das verdaderamente miedo
    Al instante los dos nos empezamos a reír a la vez. Me gustaba estar con él, me encantaba su compañía, era mi mejor amigo, y le quería tal y como era.
    -Bueno, cuéntame, porque no creo que hayas venido aquí a violarme
    -No, créeme no he venido a eso, es que no sé como empezar, bueno, es que tú ya sabes, me gustan las chicas, pero no sé… cada vez que miro a Ben… El me entra el mariposeo en la tripa
    -A lo mejor eres bisexual y no lo sabías hasta ahora…
    -Todos somos bisexuales en nuestro interior, y hay algunos que desarrollan más una parte que otra, o las dos, es como desarrollar el Yin y el Yan que tenemos todos en nuestro interior, una parte es la masculina y la otra la femenina
    -Vale, ahora dime quien cojones te ha dicho esa rayada
    -Anne, aunque me lo dijo el año pasado, ella no sabe nada de esto
    -Debí imaginármelo, es típico de Anne decir esas cosas-izo una breve pausa-¿Y si lo qué pasa es que estas confundiendo y nada más?
    -Puede ser, pero dime, ¿Cómo puedo saber lo que me esta sucediendo de verdad?
    -Probándolo .
    -¿Qué?
    -Joder, pues eso, probándolo .
    -¿Cómo?- pregunté sin entender lo que me quería decir Oliver.
    -¿Qué tienes en esa cabecita aparte de pelo?- me miró- A ver como te lo explico yo, me refiero a probar si de verdad te gustan los chicos besando a uno .
    -Sí, como si todos los chicos quisieran darse el lote con otros chi….

    Me calló con un dulce beso en los labios, me gustaba, no quería que ese momento terminara nunca… Le di muestras de mi agrado hacia aquel beso abriendo ligeramente la boca para que nuestras lenguas pudieran rozase.
    Me giró ligeramente para que nos pudiésemos besar mejor.
    Sentí el calor de su lengua junto la mía, sentí como nuestras lenguas jugaban rápidamente entre nuestras bocas…
    Hasta que nos separamos me pareció que había pasado una eternidad.
    Me quedé callado sin saber bien que decir, sin pensar en nada, tenía miedo de hablar, tenía miedo de que terminara nuestra amistad.
    Me levanté del suelo en un acto involuntario, y me quedé de pie enfrente de él, admirándole.
    -Gracias- le dije casi sin pensarlo .
    -No tienes porque dármelas .
    -Sí, si tengo que hacerlo, gracias a ti, ahora he comprendido realmente lo que me gusta, y me gusta Benjamin, y me atrevería a decir incluso que me estoy enamorando de él.
    Oliver se levantó del suelo y se apartó de la puerta. Me acerqué a él, le di dos besos en las mejillas y murmuré de nuevo “Gracias” y me fui, sin saber muy bien donde, en dirección el exterior de Hogwarts.
    No me tuve que dejar besar por él, ¿Y si por eso ahora se pierde nuestra amistad?
    Mis pies me llevaron directamente al lago, donde aún estaba Ilona.

    =OUT=

    No voy ha opinar sobre este post porque todos ya sabéis mis opiniones sobre lo que escribo (para quien no lo sepa: no me gusta nada de lo que escribo).
    La verdad es que he sufrido mucho escribiendo este post, ya que cada dos por tres el ordenador se me apagaba y todo lo nuevo se me iba al garete…
    Le voy a dar las gracias a Henry por dejarme usar a Oliver, y a Mario, por dejarme a Robert y por publicarme el post ya que yo no puedo (maldito ordenador).
    Muchísimas gracias a los dos, en especial a Mario, eres un cielo de chico ^.^

    Estefani Cuxifli

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    12:25 p. m. @ 08 junio, 2006



    Me calzo unos tacones, blancos inmaculados, de piel. Marca: V & L, por supuesto. Adoro las marcas muggles, sus precios y todo lo que conlleva lucirlas.

    - ¡Oh, dios! ¡Que zapatos! – exclama Alisha cuando paso a su lado- ¿son de marca?

    ¿Acaso lo duda?
    Sin embargo Liberty me mira con unos ojos que – interpreto – se mueren de envidia. Por supuesto que se muere de envidia, y así debe ser. Ella, con sus burdas botas militares y yo con mis elegantes zapatos de tacón.

    - ¿Te gustan, Sparrer? – alzo la voz sin contestar a Alisha y desviando mi mirada hacia el techo – Sueña con ellos.

    Gruñe, su cara se tiñe de violeta, de un púrpura violento.

    - Muy bonitos, Adrianna – contesta irónica – mi tía también tiene un par de ellos. Claro, teniendo en cuenta que tiene cincuenta años…

    Sin decir ni dar tiempo a más, e ignorando su comentario, salgo de la habitación, con los andares que me caracterizan, cruzándome con Dante Kurtcribs, al que escruto con ojos peyorativos mientras me cuelo por la discreta salida a los pasillos de las mazmorras. Alisha me sigue unos metros más atrás.

    - Espérame, Adri – me chilla –

    Pero sigo andando, totalmente indiferente hasta que al fin consigue llegar a mi altura. A mi paso, mejor dicho, a mi altura jamás llegaría.
    Llegamos en dos minutos a la Biblioteca, lugar que más que de estudio, para mí es de interminables peroratas animadas con los Slytherin.

    - Mira, ahí está Alexis – susurra Alisha, contenta, y haciendo signos con las manos - ¿A que es muy mono?

    Asiento, por asentir. Muy mono. Le doy la razón. Lo que ella no sabe es que de cuando en cuando viene a hacer visitas a la habitación de las chicas cuando ella no está, visitas a mi cama. ¡Ja! Estúpida. Le saludo, a él y su grupito, mientras hago señas a ese bruto Harlem Shanckford para que me ofrezca un asiento. Termina por hacerlo, y con gestos, de mi clase, de elegancia, se lo agradezco.

    - ¿Qué tal, chicas? – pregunta Alexis mirándome a los ojos mientras que Lowrie le muerde la oreja – Estamos planeando otro complot contra Dawssen.

    - ¿Dawssen? – digo mientras me río sonoramente, despertando curiosos carraspeos en la Sra. Pince - ¿Ahora es ese el que os interesa? ¿No era McShurman, el año pasado?

    Ahora, McHallet vuelve a clavar sus ojos en mí, con gesto glacial, no me impone para nada, es más, me parece totalmente ridículo. Debería pensarse lo de esbozar esos gestos, que tratan de asustar, cuando los ves quince veces en la cama, dejan de producirte sentimiento alguno.

    - Sabes que hablo en serio Adrianna – aclara ahora, en un intento por sonar convincente –

    - ¡Claro, Alexis! – exclamo irónica – el año pasado también ¿verdad? Aquel complot contra McShurman, funcionó a la perfección ¿eh?

    Me aparto el pelo de la cara con un manotazo pomposo.

    - Además, no es más que un asqueroso sangre sucia, nada más – añado sonriendo –

    Sé que lo estoy dejando por los suelos delante de sus colegas, y eso me place, me gusta muchísimo, casi más que follármelo a escondidas de Lowrie, que en este momento le besa en la mejilla.

    - Lo que tu digas – responde enfadado – Tú siempre llevas razón…

    - ¿Lo dudas? – pregunto retóricamente – No es que lleve la razón, es que siempre es igual. Creciéndote con tu hermanito y nunca pasas a la acción, nunca.

    Se enfurece mientras Alisha se lo come, de manera vasta, casi repugnante. Se enfurece y me mira, con los ojos enrojecidos de rabia. Lo provoco, y me gusta.

    - ¿No creéis, chicos? – me apresuro a preguntar a los demás con gesto seductor –

    La mesa se inunda, de repente, de risotadas que abofeteaban, invisible pero intensamente el rostro de Alexis.

    - ¡Eh, chicos! ¡El trabajo para McGonagall! – Alisha se sacude, escupiendo de manera chillona uno de sus “ingeniosos” comentarios para salir de las situaciones difíciles –

    En ese momento el silencio se instala, y aparece Meribeth Dubled. Se sienta en la mesa contigua, y la dirijo una mirada de desprecio que no duda en devolverme.
    Comenzamos el trabajo, individualmente, e intento concentrarme aunque se que no puedo. Automáticamente, se me vienen a la cabeza nuevos modelos de Versace, Prada o Dior…
    Un ruido de pergamino roto llama mi atención y veo que McHallet me pasa un trozo de éste por encima de la mesa. Lo leo: “Algún día me las pagarás”.
    Un ataque de vergüenza ajena me inunda la tripa y me apresuro en contestar: “Iluso si crees que voy a volver a acostarme contigo”. Y se lo devuelvo, satisfecha. Sé que no se refiere a ello, y que le va a molestar. Pero me encanta enfadarle, es tan patético, que a su lado Liberty parece decente, y ya es decir. Prosigo mi intento de redacción no sin antes fulmina con los ojos a McHallet.

    -_-_-


    Ya en la sala común, andamos todos apoltronados en los lujosos sillones de cuero: McHallet sigue enfadado, lo noto, pero parece consolarse a gusto con su novia. Kurtcribs, por su parte, ojea un libro de quidditch, y Sparrer, sola en su rincón, junto a la chimenea, parece darle vueltas a algo, parece frustrada.

    - ¿Qué hora es, Adri? – pregunta Alisha

    - Las diez en punto – contesto sobria – tienes un maldito reloj colgado en esa pared.

    Varias risas resuenan, pero yo me aburro, simplemente ese ambiente monótono de todas las tardes, me parece asqueroso, casi despreciable. Me levanto, apresuradamente, y sin perder el glamour, me dirijo hacia las frías escaleras que conducen hacia los dormitorios. Sin despedirme, sin decir palabra.
    Me da tiempo a abrir la puerta, y quitarme los zapatos. Nuevos, me matan los pies. Ya lo decía mi madre: “Para estar guapa, querida. Siempre hay que sufrir”. Mentira. Ella sí, por supuesto, pero yo tengo ese estilo, esa belleza impregnada en mí, natural. No tengo que sufrir en absoluto.
    De pronto, la puerta se abre, dejando paso a una silueta fornida, masculina: Alexis.

    - ¿Qué estás haciendo aquí, payaso? – escupo mientras se acerca –

    - Vamos, nena – me coge por las caderas – no finjas que no me has echado en falta este verano ¿eh?

    - A decir verdad – me apresuro a decir desatándome de sus manos y alisándome el traje de raso – No.

    Vuelve a insistir, acercándose a mi rostro con labios ardientes.

    - Te he dicho que no hace falta que finjas – me repite, prácticamente ido – Sé que quieres, en el fondo…

    Me río, cruel. Es tan imbécil.

    - No, cariño – ironizo – He encontrado mejores partidos que tú este verano. Con más dinero, y bueno… en fin con “más otras cosas”…- añado mientras contengo las carcajadas-.

    Se separa al instante, como electrizado y mientras brama “¡Zorra!”, desaparece tras la puerta. Gilipollas.
    Sin remordimiento alguno, abro mi cama, me pongo el pijama de seda, color rosa pastel y desaparezco entre las sábanas. Había sido un día duro…

    =OUT=
    Y aquí siguen las aventuras de Adrianna en Slytherin Valley, espero que os guste

    Prud!

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    9:12 p. m. @ 05 junio, 2006



    Viernes por la mañana.
    Nada mas abrir los ojos me quedó claro que aquel, seria un día duro. Por suerte, ya era viernes y tras unos pocos obstáculos más podría descansar al fin. Nunca había tenido tanto estrés en la primera semana de clase. La preocupación por mi madre no había ayudado mucho los dos últimos días. El cansancio se acumulaba poco a poco.
    A todo esto se sumaba el hecho de que en runas, una de mis optativas, ya nos habían mandado trabajo del martes para el viernes, según me informaron. En esa asignatura no se pierde el tiempo.
    Consistía en descifrar un fragmento bastante considerable de un pergamino escrito por un mago del Mar caspio en la antigüedad. Lo peor de todo es que el tío se limitaba a hablar del efecto del astro lunar sobre las mareas. ¡Menudo descubrimiento! En resumen, mucho tiempo y esfuerzo de traducción para una idiotez.
    Pensando en lo que me reventaba hacer el trabajito absurdo y dejando a Benjamín durmiendo como un lirón, baje al gran comedor para desayunar.

    Cuando ya hacían un par de veces que estuve apunto de ahogarme en mi tazón de cereales, un proyectil calló sobre el plato de las galletas esparciéndolas por la mesa. Malditas lechuzas...nunca me gustaron esos bichos. Se trataba de una carta de mi padre, que por fin se dignaba a darme noticias de mi madre. Decía que pronto le darían el alta y podría marcharse a casa. Menos mal. Sentí como si una gran carga desapareciese de pronto. Las nubes que habían nublado mi mente empezaron a disiparse poco a poco.
    Consulté mi horario: Pociones. Empezamos bien. Aun no había visto a Slughorn esa semana. No me vendría mal una botellita de “Felix felicis” para empezar el año con buen pie.

    Cuando estaba a punto de cruzar la puerta del comedor oí una voz a mis espaldas.

    -¡Virgile, espera!

    Era Benjamin que corría hacia mi con el pelo rubio platino despeinado. Se veía a la legua que se había vestido lo mas rápido posible.

    -Tío, ¿como es que no me has despertado? Me he quedado sobado! Por poco me toca entrar de estrangis en pociones. Hubiera sido la primera vez en mi vida.

    -Lo siento, me pareció raro pero pensé que si seguías durmiendo seria porque lo tienes todo controlado. No eres de los que se quedan dormidos. – conteste riendo –

    Nos dirigimos a la mazmorra de pociones hablando sobre los deberes de la semana y compartiendo impresiones sobre el temario de las asignaturas del año. Benjamín Thomas me caía bien, pero era cierto que estaba un poco obsesionado con los estudios. Era demasiado exigente consigo mismo y a veces se ganaba a pulso su reputación de empollón.

    Ese día tocó repasar la formula de la poción “muertos en vida” que habíamos aprendido el año anterior. Slughorn decía que antes de pasar a lo siguiente debíamos refrescarnos la memoria. Estaba de acuerdo. Si las bases están asentadas se puede construir el edificio. Aquel profesor era, a mi juicio, uno de los mejores del colegio. Según me contaron, antes de enseñar en Hogwarts trabajó algunos años con mi padre. Esto me había asegurado una plaza en el “Club Slug”. Yo intentaba eludir las veladas que organizaba por todos los medios. Me recordaban demasiado a las hipócritas fiestas de sociedad que organizaba mi padre.
    Me puse con Benjamín, ya que debíamos ponernos en grupos de dos. Eso siempre era una ventaja. Yo no había heredado el potencial de mi padre en esa materia, sin embargo Benjamín, como en casi todo, era sobresaliente.
    Nada mas empezar la preparación un espeso humo gris comenzó a manar de los calderos, cubriendo de niebla todo el aula. Mientras que Benjamin empezaba a cortar cuidadosamente los ingredientes. Yo miraba ensimismado alrededor. Me gustaba la niebla.
    De pronto entre el vapor, distinguí una cara conocida. Se trataba de Archelaus Dawssen. Entonces me di cuenta de que aquel año compartíamos la clase de pociones con los Hufflepuff. Archelaus era uno de mis mas antiguos amigos de Hogwarts. El fue uno de los primeros con los que entable relación. En aquella época tenia algunas dificultades para integrarme en el colegio, ya que acababa de emigrar de Rusia y mis costumbres eran muy diferentes a las inglesas. Pero a Archelaus nunca le importó y siempre me trato con naturalidad. Recordé las noches que pasábamos fumando pipa y riendo bajo los efectos del whisky de fuego. Pensé que aquella noche de viernes sería una buena ocasión para revivir tiempos pasados.

    Al salir de pociones, en lugar de ir a hablarle personalmente decidí ir a la lechuzería y enviarle una nota. Eso es lo que solía hacer antes. Me daba la impresión de que no me había visto en clase. Así le daría una sorpresa.


    -------------------------------------


    A las diez en punto me encontraba en el pasillo de acceso a la torre de Ravenclaw, ataviado con una larga túnica búlgara de color granate. Llevaba unos 10 minutos esperando, cuando en la oscuridad del final del pasillo apareció un punto luminoso incandescente balanceándose lentamente. Era Archelaus que llegaba por fin fumando uno de sus cigarrillos.

    - Tarde como de costumbre – Dije a modo de saludo.

    - ¡Venga ya, Volskov! Solo diez minutos. Mi sala común esta a tomar por saco de aquí. No empieces ya con tus manías. – Contestó riendo –

    Comenzamos a andar al tiempo que yo me encendía la pipa. Nos instalamos en el rellano de uno de los múltiples tramos de escaleras de la torre Ravenclaw. Saqué la varita del bolsillo interior y la agité mientras murmuraba : ¡paretio! Inmediatamente se materializó una botella de whisky de fuego acompañada de dos vasos de vidrio. Eso es lo que mas me gustaba de controlar encantamientos.

    - Bueno tio, que tal el verano? Hace siglos que no te veo. – Me preguntó tras beber un buen sorbo.

    - Pues bastante movido, la verdad. Sobre todo el final. – Resoplé – No sabes que movida . Pasé gran parte en Bulgaria , y al final, justo antes de volver aquí, un dragón atacó a mi madre.
    - ¡No jodas! ¿Y eso? ¿Esta muy mal? – Exclamó con los ojos como platos –

    - Pues fuimos a visitar una reserva y tuvimos un accidente. Estuvo bastante jodida, pero pronto le darán el alta según dice mi padre.

    - Menos mal tío.

    - Bueno, ¿y tu que?

    - Pues nada, Volskov, lo de siempre – terminó por decir algo mustio – de veraneo con mis padres. Pero vamos, no es el momento de amargarnos hablando de eso… ¿Qué tal de pibas?

    - ¿Pibas? – solté una carcajada - Hace siglos que no me pasa nada en ese aspecto y por el momento no me interesa nadie realmente. Así que ya veremos. ¿Y tu que? Me han llegado rumores de un lío con Withenrose...

    Arch estalló en carcajadas.

    - ¡Más quisiera, Virgile! No – musitó – la verdad es que no sé. Estoy perdiendo el interés… Creo que me está empezando a gustar otra.

    - ¡Vaya! ¡Estas hecho un maestro! ¿ Y quien es la afortunada? – Dude un momento – Si me lo quieres contar, claro.

    - No te lo tomes a mal, tío - dijo sonriendo - quiero estar seguro del todo... ya lo sabrás.

    - Me parece muy bien. La discreción es importante. – Dije sonriendo –

    Seguimos hablando algo mas de dos horas, entre humos de tabaco y sorbos de whisky. Hablamos de todo y de nada, cada vez mas alegres según bebíamos. Yo, de todos modos, no acabe borracho. No me gustaba perder el control en ningún momento. Sin embargo Arch no compartía mis ansias maniáticas por controlarlo todo, por lo que cuando nos despedimos con un fraternal abrazo, su rostro tenia un ligero color rosado. Tras una calurosa despedida se marchó caminado por el pasillo con un cigarrillo colgando de la comisura del labio.
    Yo me dirigí inmediatamente a la sala común. Era tarde y el alcohol me había dejado en un estado perfecto para dormir toda la noche de un tirón.
    Por supuesto, no podía prever lo que me esperaba...


    ---------------------------------------------


    La sala común se hallaba en una oscuridad casi completa, solo alumbrada por los rescoldos de la chimenea que brillaban débilmente. Me quedé unos instantes mirando las brasas pensando en ideas que solo me asaltaban cuando tenia un poco de alcohol en la sangre.
    Cuando mi ojos se acostumbraron a la baja luminosidad, distinguí una figura arrodillada en el suelo un poco mas allá de la chimenea. Solo era una mancha en la oscuridad que apenas se alzaba unos palmos del suelo, por lo que supuse que seria una persona arrodillada. Me sorprendió que hubiera alguien despierto a esas horas de la madrugada. Me acerque despacio. No podía ver de quien se trataba. Cuando llegue junto a la figura pose la mano en lo que, calculé, seria su hombro. Fue entonces cuando todo se disparó.

    Al contacto con mi mano, la oscura figura dio un descomunal salto hacia adelante desapareciendo de mi vista. Entonces comprendí que fuera lo que fuera aquello, no era humano. La adrenalina barrió los efectos del alcohol. Me encontraba ante un peligro. ¡Lumos! Exclame. Con todos los músculos en tensión y apuntando al frente con la varita iluminada comencé a buscar al intruso. Frente a mi solo había un sillón, por lo tanto solo podía estar ahí detrás. Fijé el haz de luz en ese punto aproximándome lentamente.
    De pronto, el ser decidió mostrarse. Un enorme leopardo blanco salió de detrás del sillón. Su pelaje era extraño, blanco con manchas negras. No podía creer lo que estaba viendo. Un leopardo en la sala común de Ravenclaw. Definitivamente los animales la habían tomado conmigo. Primero dragones y ahora esto.
    El leopardo empezó a venir hacia mi lentamente, rugiendo amenazadoramente. Sus ojos marrones me miraban fijamente con inteligencia. Comencé a retroceder mientras mi mente trabajaba a toda prisa para solucionar la situación.
    Cuando al fin me recupere de la sorpresa reaccioné. ¡Incárcero! De la punta de mi varita surgió una red que inmovilizo al animal. Entonces este empezó a rugir mucho mas fuerte al tiempo que se retorcía furiosamente. Si no hacia algo rápido despertaría a todo el mundo. ¡Desmaius! El hechizo impacto en la criatura dejándola inconsciente.

    Las sorpresas aun no habían acabado. Al segundo de quedarse inconsciente, el leopardo cambió de forma. Una chica de aproximadamente mi edad y con una larga melena castaña, yacía inconsciente entre las cuerdas de la red. Se trataba de Elizabeth Reinhart.
    Estaba aun mas pálida que de costumbre. ¿Como era posible? ¿Elizabeth era una animaga?
    Estaba muy confuso. Lamenté lo que había hecho a pesar de que no podía saber lo que estaba ocurriendo. Ella debió recuperar su apariencia al verme. No entendía porque no lo había hecho. La liberé y la lleve al sillón. Esperé unos instantes para ver si despertaba y viendo que tardaría, comencé a avivar el fuego de la chimenea.
    A los pocos segundos su voz sonó débilmente a mis espaldas.

    - Virgile...

    Me acerque a ella rápidamente.

    - ¡Elizabeth! Dios mío… ¿Estás bien? Yo no sabía… Y entonces… - Dije atropelladamente –

    Ella sonrió levemente, haciendo un gesto desenfadado con la mano.

    - No te preocupes, lo que has hecho era del todo comprensible. Siento haberte asustado así. –

    Nos quedamos en silencio unos instantes. No podía esperar para soltar todas las preguntas que se amontonaban en mi mente.

    - ¿Cómo has hecho para convertirte en…un leopardo?
    - Empecé el curso pasado, y llevo todo el verano practicando. Hasta hoy no había conseguido transformarme. – Dijo con un suspiro -

    Asentí levemente. Así que Elizabeth ya casi había conseguido convertirse en animaga...Pensé una vez mas en aquella idea. Pensé una vez mas en las ventajas que aquello supondría. Hasta el momento no había tenido la perseverancia para ponerla en practica. Aquel podía ser un buen momento. No siempre se dispone de la experiencia de alguien que ya lo ha conseguido.

    - ¿Todo bien, Virgile? – De pronto me di cuenta de que estaba absorto mirando la chimenea.

    - Elizabeth… ¿crees que yo también podría conseguirlo? – Dije sin rodeos, mirándola a los ojos.-

    - Supongo que sí. No debería haber ningún problema… - Contesto decidida –

    - Excelente. ¿Te parece que sigamos hablando de esto mañana? Creo que deberías descansar después de… bueno, de lo que ha pasado. – El cansancio empezaba a poder conmigo.

    - Sí, me parece una buena idea. Buenas noches, Virgile. – Contesto con una amplia sonrisa. –


    Acto seguido se acurrucó en el sillón dando por terminada la conversación. Yo subí las escaleras hacia el dormitorio de los chicos y entré si hacer ruido. Todos dormían. Yo me deje caer pesadamente en la cama.
    Mis últimos pensamientos volaban con las alas de un cuervo.

    =OUT=

    Bueno, ahi esta por fin. Admito que este post ha costado. Muchas gracias a Prud por dejarme a Arch y por el diseño ;). Muchas gracias a Temps por dejarme a Liz y por darme el honor de desvelar su secreto. Si hay algo bueno en este post es gracias a vosotros.
    Para todos los demás: Espero que nuestros personajes se vean las caras muy pronto. Hablad conmigo!

    ;)

    P.D: Si hay errores notificadmelo, please.

    Anónimo

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    10:16 p. m. @ 04 junio, 2006



    Por fin era viernes, llevaba menos de una semana en Hogwarts, y el transcurso del tiempo se me había hecho como el de un mes. Las clases de sexto curso, eran muchísimo más intensas que la de los años anteriores, y los deberes con ellas. Había pasado estos dos días, un poco distante del mundo, y es que tenía la cabeza hecho un lío con el tema de ArchelausTantos años detrás de mí, y ahora me ignora. Suponía que era lo que los muggles llamaban ley de Murphy. Christine, me preguntaba a cada rato, a escondidas de Henry, que qué tal lo llevaba. Pero de lo preocupada que estaba, rozaba la pesadez, aunque sabía que lo hacía con su mejor intención.

    - Bien, Chris, estoy bien – respondía una y otra vez – No te preocupes

    - ¿Seis años juntas y te crees que me suenas convincente? – decía – Ilusa.

    No tenía más remedio que reírme, al fin y al cabo, no me quedaba otra. Eso, y fulminar en las clases a aquella Sparrer, sin contar la parte de evitar encontrarme con Arch, y disimular miradas hacia él. En un par de ocasiones, había percibido la presencia de mis ojos en su rostro, y había salido airoso, dedicándome una sonrisa, o un sobrio saludo, como si no hubiese pasado nada.
    Por otra parte, Dorringtom y Robert, no cesaban de interesarse por la causa de mi desgana.

    - Sam ¿Qué te pasa? – preguntaba Robert – Estás mustia…

    - No, chicos, estoy agobiada – mentí – somos estudiantes de EXTASIS ¿no? Agobiarse entra dentro del plan.

    - Ya, claro – ironizaba Henry, con sus exquisitos modales, sin insistir más –

    Y en ese mismo instante estaba en clase de Transformaciones, con esa serpiente a mi lado, y nada más que pensando y pensando.

    - Señorita WithenroseMcGonagall llamó mi atención – veo que está sumamente interesada por mi clase.

    Enrojecí en el acto, ante los examinantes ojos de Sparrer, que se clavaban en mí.

    - Lo siento, profesora – respondí tímidamente –

    - Lo siento, profesora – repitió Liberty con voz chillona y curiosamente repipi –

    - ¡Vaya, Sparrer! Parece que le gusta imitar – la profesora sonreía, mientras yo asesinaba a la rubia con los ojos – Me va a imitar usted una redacción de séptimo, sobre los animagos y los riesgos de transformarse por completo, junto con Withenrose ¿les parece?

    Se me cayó el aula encima: segundo castigo en la primera semana, y encima con Sparrer. No iba a sobrevivir este curso. Ésta sin embargo, parecía satisfecha, como si lo hubiese hecho a propósito, y me sonreía con aires de superioridad y el ceño fruncido.

    - Tranquila, cariño – oí una voz al lado de mí – estaré cerca por si acaso.

    Una gota de humor, lo que me hacía falta, y Chris como siempre, lo había vuelto a conseguir. La sonreí, y era una sonrisa sincera, amistosa. Se portaba genial conmigo, siempre. Aunque a veces discutiésemos o llegásemos tarde a todas partes por su manía de estar perfecta, la quería tanto…
    Me apresuré a coger un trozo de papel y garabatear en él unas palabras: ¿Dónde quedamos para el castigo?, y mediante un hechizo, se lo pasé a Liberty por el aire, asquerosa culebra. Me miró, extrañada, pero al final optó por coger el pergamino y leerlo.

    - Realmente me da igual, elige tú, Sammy – respondió en voz alta –

    - ¡No puedo creerlo! – gritó McGonagall interrumpiendo su perorata - ¡Sparrer y Withenrose! ¡La redacción será de 60cm! ¡Para esta noche a las once!

    Terminó la clase, y la profesora McGonagall nos llamó, a la Slytherin y a mí, dándonos órdenes para el castigo: cuando acabásemos, debía llevarme yo los dos, y entregárselos una vez llegar a la Sala Común, a las once en punto. Maldita profesora chalada…

    *.*.*.*


    Seguía tremendamente frustrada por la situación con Dawssen, me era tan difícil pensar que ahora era yo la que estaba enamorada y que él fuese detrás de un culo verde y plateado…

    - Me voy, Chris – informé – Tengo una importante cita con el hombre de mis sueños

    - Con Ar… - exclamó exaltada –

    - ¡Shhh! Claro que no, tonta. Con esa Sparrer asquerosa. – contesté - ¿Recuerdas? Sesenta centímetros, castigo, McGonagall

    - Lo siento, Sammy – se disculpó – luego te veo ¿vale? Y no te preocupes saldrá todo bien.

    Eran las seis en punto, y me había citado en cinco minutos, en el vestíbulo. Y llegué hasta allí casi sin darme cuenta, pensativa, o más bien pensando, pensando en él.

    - ¡Eh, Sammy! – me llamó una voz que reconocí al instante –

    Por lo menos era puntual, un punto a su favor. No, siendo ella, era el veinte por ciento de un punto a su favor. La saludé con la cabeza.

    - Vamos, a la biblioteca – dije – no nos va a dar tiempo.

    - ¿A la biblioteca? Ni en broma – se negó secamente – llevo menos de una semana aquí y he pasado por allí quince mil veces, al patio. Cogí los libros necesarios al mediodía.

    - ¡Oh! – me exclamé, irónica – por lo menos te lo tomas en serio.

    Sus ojos me mostraron una expresión de enfado, mezclada con ironía… La odiaba, la odiaba, con todas mis ganas.

    Finalmente, nos acomodamos en el patio, con el frío imperdonable que corría, porque a la Slytherin consentida le apetecía.

    - Veamos, empecemos por leer este libro – dije poniéndolo sobre mis rodillas – parece que puede darnos buenas teorías.

    - Withenrose, sabes de sobra que la teoría que buscas, no está en ese libro – escupió de pronto –

    - ¿Qué? – pregunté totalmente anonadada-

    - Lo que has oído – respondió – se nota, hazme caso.

    - Pero… - comencé en un hilo de voz – pero ¿tú que coño sabrás?

    Me levanté indignada, no podía creerlo. Estaba insinuando que Archelaus me gustaba. Pues sí, pero eso no era lo importante… ¿Cómo podía saberlo? ¿Cómo, o quién le había dicho nada? Me senté, tranquilizándome.

    - Déjame en paz – respondí – tu harás tu trabajo, y yo el mío.

    Pasaron dos horas, por lo menos, y las dos garabateábamos, cada una por su lado en los pergaminos. Ya empezaba a anochecer, y el viento, gélido a esas horas, rozaba las copas de los árboles y sacudía nuestras túnicas en todas direcciones. Estaba tiritando, y mi mano no conseguía trazar bien las letras en el papel. No podía más…
    Pasó otra hora más y, congelada, terminé por fin el trabajo. Liberty también.

    - Hola – saludó alguien, un chico, de voz reconocible –

    No, no, no. Archelaus no.

    - Bueno Sparrer, te dejo – y me fui lo más rápido que pude, cogiéndo su trabajo también –

    Era gilipollas, totalmente. Incluso más que aquella Liberty, asquerosa y frustrada. Gilipollas. Dejarles solos de nuevo. Pero ¿Qué iba a hacer? ¡No iba a quedarme ahí plantada! Mientras me alejaba, estaba oyendo su conversación. ¡Que asco!
    De repente, sin pensármelo dos veces, me detuve y me escondí tras una de las múltiples columnas que albergaba aquel patio, y que se ocupaban de sujetar aquellos arcos, que tanto me servían en esa ocasión para camuflarme. Y escucharlos…

    =OUT=
    ¡Oh my god! Sammy cotillaaaaa.... Esta liberty...
    En fin... ahí la tenéis

    Prud!

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    4:11 p. m.



    Leí la carta una última vez antes de cerrarla con un toque de varita. Era para Mark. Pensé que después de todo lo que habíamos vivido juntos este verano y el año pasado, cuando aún jugábamos en el equipo de Quidditch, no podía decirle que no a lo que me había pedido.
    Esperaba saber hacerlo, y que Chris no lo complicase más de la cuenta, que para mí no era algo fácil. Y Mark lo sabía.

    Mojé la pluma en el tintero y firmé en la parte inferior del pergamino. Tenía cinco minutos para subir a la lechucería, dejar la carta a una de las lechuzas, y con un poco de suerte encontrar la de Sam, que si no recordaba mal era una de las pocas que eran blancas. Chris me dijo que podía usarla, que a Sam no le importaba, así que subí las escaleras de la torre donde estaba situada la lechucería y empecé mi búsqueda. Una búsqueda algo complicada, porque encontrar una de las cientos que había situadas en pequeñas jaulas no era nada fácil.

    Tras un rato buscándola la encontré. Hamlet, que creo que algo parecido a eso se llamaba, estaba en las jaulas de arriba del todo. Tenía las alas cerradas y pegadas al cuerpo, y parecia dormida, por lo que intenté no despertarla y dejar el pergamino dentro de la jaula sin hacer ruido. Pero un “¿Que haces?” provinente de detrás de mí, hizo que el vaso que contenía agua y que estaba en un rincón de la jaula cayese y se derramase por toda la jaula y parte de mi camiseta.

    En aquél momento me giré para ver quién era la persona que me había llamado, y tal como me había imaginado era Chris.

    - Pues nada ya vees… ahora de momento tendré que cambiarme - Dije riéndome. Mejor tomármelo así, pensé.

    - De verdad lo siento… yo no quería, perdona, de verdad… ai dios, que vergüenza… - Dijo Chris. Creo que fue la primera vez que la vi roja y tapándose la cara con las manos.

    - No te preocupes, no es nada. Ahora paso un momento por la habitación y me pongo algo - Fingí.

    - No, no, no… ni hablar, que luego llegas tarde a clase. Ven, que creo que tengo algo de Mark en mi armario, te lo dejo y así no hace falta que bajes ahora hasta la residencia - Dijo Chris amablemente

    - Que no, de verdad Chris, si no ha sido tu culpa…

    - Jared, he dicho que vengas, así que deja la carta y vamos, que estamos perdiendo tiempo en vano - Ordenó

    Era la primera vez que veía a Chris tan convencida, y dando órdenes. Pero bueno, supongo que le debió salir la vena de prefecta.

    Caminamos deprisa hasta que llegamos al retrato de la residencia de Gryffindor. Chris dijo la contraseña, y nos dirigimos a su habitación, sin pararnos.

    - A ver… te doy una camisa limpia, que es lo único que tengo. Lo otro se lo mandé hace poco a Mark porque me lo pidió por correo - Dijo Chris buscando en el armario.
    - Lo que tengas Chris, de verdad… no importa.

    Del armario sacó una camisa blanca de rayas negras, y muy ajustada. Supongo que me iría bien, Mark y yo siempre habíamos llevado la misma talla.

    - ¿Puedes ponértelo eh? - Dijo convencida

    A mi no es que me importase desnudarme delante de Chris, pero ¿y a ella? Tenía novio y era prefecta de Gryffindor… bueno, yo también lo era de Hufflepuff, así que mejor no le diese importancia a eso.

    - Venga Jared, que llegarás tarde… - Me dijo mientras me quitaba ella la camiseta.

    - Chris


    =OUT=

    Uhm, cada uno que interprete lo que quiera xDDD Vuelve Jared, y como vuelve.. Gracias a T por dejarme a Chris y a prud por dejarme a Sam y a su lechuza Harnett xD

    A ver qué os parece.

    mik

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