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    Manuales

     

     



    9:46 p. m. @ 23 julio, 2006



    Seh. Hasta nosotros cerramos por vacaciones xD.
    Debido a que mucha gente se ha ido por ahí, a disfrutar del verano, pues cierro Sonorus, para que - casi - todo el mundo se encuentre en septiembre en el punto en que lo dejó, y bueno sigamos así de bien.
    Muchísimas gracias a todos, todos, por hacer vivir este RPG, y bueno, que espero que en septiembre - que está a la vuelta de la esquina - continúemos igual de posteadores.

    Buen verano!
    Prud!

    Prud!

    _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

    &.Déjanos tu comentario...

     



    9:53 p. m. @ 20 julio, 2006



    Y allí me encontraba, en frente de las puertas del campo de Quidditch con Heather, esperando a que llegaran los alumnos que iban a realizar las pruebas para entrar en el equipo. Heather llevaba siendo la capitana dos años y alguna vez que otra su criterio de evaluación se había limitado a la amistad que tuviese con los aspirantes, más allá de su capacidad deportiva.

    Por la mañana tuve que irme solo a la Biblioteca ya que no tenía nada de deberes hechos. Llegué a las diez y observé que prácticamente estaba vacía. Mejor, así no tengo que saludar a nadie y acabaré más rápido con los ejercicios. Me senté en una mesa en un rincón y me dispuse a sacar un pergamino para la redacción de Defensa Contra Las Artes Oscuras.

    - ¡Booouh! -sentí la presión de dos manos sobre mi espalda.
    - ¡Aaaaah! –mi grito fue tal que todos se quedaron mirándome, giré la cabeza y vi que había sido Henry quien me había asustado - ¿qué haces...?
    - Era una broma - la señora Pince me miró con cara desagradable- será mejor que salgas de aquí si no quieres que te echen la bronca.
    - Espera a que recoja las cosas- metí todo como pude en la cartera y salí rápidamente sin molestarme en colocar los libros que había cogido.

    La bibliotecaria me echó una mirada desafiante, pero seguí el camino hasta salir de allí sin darle importancia alguna.

    - ¿A qué se debe esta visita inesperada? –pregunté curioso.
    - A ver, te cuento: ayer estaba paseando por la noche por los pasillos cuando tropecé con esto- y sacó de su bolsillo lo que parecía ser una capa de aspecto diferente a las demás –Es una capa de invisibilidad, para ti.
    - ¿Para mí...? pero si te la encontraste tú , además yo no la quiero...
    - Como que no la quieres, todo el mundo desea tener una. A mí me queda pequeña, está hecha justo a tu medida.
    - Viéndolo así... ¡vale! –se la arrebaté de las manos antes de que cambiara de idea – pero te debo una.
    - Eso ni lo dudes. Bueno... ¡úsala bien! – y salió con paso ligero hacia la puerta principal.

    ooOO00OOoo..ooOO00OOoo

    Hacía diez minutos que Heather había entrado junto a los otros miembros del equipo al campo. Ya me estaba yendo cuando vi que Sam entraba para hacer las pruebas. Lo que daría por verla jugar... mmm... sí, creo que ha llegado el momento de usarla. Saqué la capa y aprovechando que no había nadie alrededor me la puse encima y sentí como mi cuerpo se adaptaba al medio haciéndose invisible.

    Sam como buscadora era un poco novata, aunque en la primera prueba cogió la snicht antes que Alice y en el segundo ejercicio estuvo muy bien esquivando las bludgers. Salí del campo antes que los demás y conseguí alejarme un poco de allí para poderme quitar la capa sin que nadie me viese.

    Una vuelta por la orilla del lago no me vendrá mal ... y allí me dirigí. Anduve durante lo que me parecieron diez largos minutos hasta que mirando al agua choqué con una chica de aspecto siniestro y la pobre chica se cayó.

    - Joder- alzó la vista - ¡Joder!
    - Lo siento, ¿estas bien? – lo último que me faltaba era que se hubiese hecho daño.
    - ¿Eh? ¡Ah si! Tranquilo ha sido culpa mía, estaba distraída y no miraba por donde andaba.
    - Pues me alegro de que estés bien – La tendí la mano para ayudarla a levantarse del suelo.
    - La cogí de la mano y me dio las gracias, que amable... Se quedó mirándome un poco ida.
    - ¿Seguro que estas bien? – insistí.
    - Que si hombre, por cierto me llamo Anne, Anne Nuance – me tendió la mano.
    - Yo me llamo Robert, Robert Wood, encantado – Nos dimos un apretón de manos, quizás con demasiado entusiasmo por parte mía.
    - Igualmente, y dime Robert, ¿qué haces solo por estos parajes? – me preguntó mientras comenzamos a andar.
    - Buscaba a una persona... ¿y tú?– dije con tono misterioso.
    - Bueno yo… salí para despejarme un poco de tanto estudiar.
    - ¿Y si buscamos un banco en la sombra donde sentarnos y así seguimos charlando?
    - Como quieras...- respondió sin dudarlo.

    Llegamos a un banco al lado de unas columnas. No sabía de qué íbamos a hablar, por lo que pasaron cinco minutos hasta que ella empezó a hablar:

    - ¿Sabes? Pareces el típico chico que cae bien a todo el mundo y que no le importa ayudar a los demás.
    - Eso de que caigo bien a todo el mundo... para cuatro personas que conozco pues supongo que si – dije resignado – y tu pareces la típica chica que no busca problemas, pero ellos son los que te encuentran a ti , ¿me equivoco?
    - Para nada, siempre estoy metida en alguno sin comerlo ni beberlo, pero no me quejo, me gusta solucionarlos – así que es una chica problemática...- No me has dicho a quien buscabas...
    - Aaaahh... bueno... nadie que creo que conozcas. Lo siento no te lo cuento porque no aún te conozco demasiado...
    - Bueno yo tampoco te he dicho que hago realmente aquí, ya que no es de tu incumbencia – un poco borde para mi gusto...
    - Vale...- y de pronto me acordé de una cosa - espera... creo que ya sé quién eres... tú eres la chica esa a la que la van los vampiros y todo eso... no??
    - Sí, esa misma, y tú eres el chico ese que una vez vi con Erik en clase de Vuelo. Lo siento pero no sé más de ti, soy un poco antisocial- se encogió de hombros.
    - Creo que no eres la única... en fin...yo me voy a ir ya... ¡hasta otra! Encantado de conocerte.
    - ¡Adiós!.- dijo con una pequeña sonrisa.

    ooOO00OOoo..ooOO00OOoo

    - Que tú eres el que está con Liberty – dije tras una pausa .
    - ¿Y a ti que te importa? – y Arch añadió- ¿Por qué lo dices?
    - Oh – suspiré- por nada…
    - Venga, cuéntamelo, tu eres Robert Wood, un amigo de Sam ¿no?
    - Sí, es que he oído rumores por el colegio y me gustaría saber si eran verdad... – creo que no ha colado – Pero tú haz como si no te lo hubiera preguntado. Yo no debería decirte esto pero hoy he visto a Sam un poco triste...- ¿por qué se lo estaba contando? ¿para que fuera a consolarla o para que se sintiera mal?
    - ¡¡¿¿Qué??!!- se sobresaltó.
    - No he hablado con ella pero se nota que la pasó algo ayer porque hoy tenía mala cara y no es muy normal en Sam...- dije con tono preocupante – no sé... es mi amiga y me jodería mucho si se encontrara mal.
    - Vale chaval, tranquilo, hablaré con ella – dijo seriamente – espero que no sea por mí culpa...- dijo para si mismo.
    - ¿Por qué lo iba a ser?- pregunté extrañado. Quizás pasó algo anoche de lo que me debería enterar...
    - Eh...nada... gracias por contármelo. ¡Adiós! – y salió corriendo por las escaleras.

    ooOO00OOoo..ooOO00OOoo

    - ¿Dónde has estado esta tarde? Pensé que daríamos una vuelta después de las pruebas – preguntó Heather mientras cenábamos.
    - He conocido a una chica de Hufflepuff muy simpática llamada Anne Nuance.
    - ¿La siniestra esa? – preguntó - ¿no te habrá metido nada raro en la cabeza?
    - Noooooo, de momento... – bromeé.
    - ¿Sabes que Withenrose ha hecho las pruebas para buscadora?
    - ¿En serio? – dije haciéndome el sorprendido - ¿y qué tal lo ha hecho? ¿la vas a coger?
    - Ya lo verás... ¿nos marchamos ya...?
    - De acuerdo, vamos a la Sala Común y te enseño mi nueva capa – dije mientras la busca en mis bolsillos, pero en ninguno se hallaba. ¡Mierda! ahora tendré que buscarla... y eso si la encuentro...
    - ¿Cómo? – preguntó extrañada.
    - Nada, me he confundido- mentí mientras cruzábamos las puertas.

    =OUT=

    Aki está el post... ya tenía ganas de ponerlo... Gracias por lo siete comentarios que me dejasteis en el ultimo post, me hizo muxa iluu!!!

    SaludoSsSsS

    Mario

    _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

    &.Déjanos tu comentario...

     



    3:55 p. m. @ 18 julio, 2006



    Aquellos ojos, grises como el acero, se toparon conmigo de frente, duros y fríos como la mañana escocesa. No fueron ni dos segundos los que pasaron para que ella retirase la mirada, cabizbaja. El problema fue que yo, tardé más de dos segundos en reaccionar.

    - ¡Liberty! – la llamé - ¡Sparrer!

    Se dio la vuelta, pesadamente y me observó, molesta.

    - ¿Qué quieres? – por fin contestó –

    Avance hasta llegar a su altura y cogiéndola del brazo, la llevé a un sitio apartado, frente a un sauce de aspecto solitario, con follaje decadente.

    - Tenemos que hablar – propuse –
    - ¿De que?
    - De lo de ayer – dije – es que no…
    - Está todo muy claro, Dawssen. – interrumpió con arrogancia – Ayer se te vio el plumero. Y además, que lo que pasó, pasó. Para mi no tiene más importancia.

    Un jarro de agua fría impactó contra mi rostro. Aquellas últimas palabras me habían dejado de piedra. Vacío.
    Al fin había creído que me iba bien con las tías, y justo, justo en ese momento, tenía que aparecer Withenrose.

    - Pero… - susurré esbozando una mueca un tanto extraña, dolido - entonces no tiene más importancia ¿no? – hice un pausa – Que gilipollas, creí que algún día podrías llegar a salir de tu puto agujero…

    Di media vuelta, pero ella, velozmente, con la habilidad de las serpientes, me agarro de una de las mangas de la túnica, haciéndome virar.

    - Escúchame – ordenó en un siseo – Escúchame, de mí no se ríe nadie.- De pronto señaló al suelo – tú estás aquí, y yo estoy aquí – señaló ahora el techo - ¿Entiendes? Estoy muy por encima de ti. Así que no te atrevas a volver a humillarme. No te necesito para salir de ningún agujero. Así que no te atrevas a volver a humillarme porque puedo hundirte cuando quiera ¿eh? ¿Me oyes? Cuando yo quiera. Sangre sucia...

    Terminó en un hilo de voz. Con los ojos brillantes, causa de la rabia contenida.
    Acto seguido, hizo un intento de marcharse.

    - ¡Me das asco, Sparrer! – bramé, enfadado. No comprendía porque, no llegaba a entender el cambio de su comportamiento. Paró en seco, sin volverse, como si no quisiera mirarme - ¿Acaso te crees que lo hice por despecho? ¿Por pasar el rato? – empecé a acalorarme, varios alumnos se concentraban a unos metros más allá, intentando percibir atisbos de la conversación - ¿De veras te piensas que si no me hubieses gustado desde un principio, hubiese puesto todo de mi parte en realizar intentos por acercarme a una Slytherin que me trata mal? – hice una pausa, tragándome la indignación, y… cagándome en Sam – Estás tan equivocada. La verdad es que no sé porque he puesto tanto interés en ti, no eres más que una estúpida niñata, ricachona y consentida, necesitada de atención.- a pesar del cabreo que se apoderaba de mí, sonreí, irónico – Es más, anoche no era Sangre Sucia, lo que me llamabas…

    Fue un “ooh” general lo que siguió a mi réplica. Los alumnos más espabilados habían captado mi última frase. Que se joda, pensé.

    - No sigas, Dawssen – musitó, dolida – se te da muy bien dejar las cosas a la mitad.

    Me senté en el suelo. Seguro que ahora huía, como siempre hacía cuando discutíamos, había un par de opciones: o se forraba a insultarme, dándome en los puntos débiles, o, simplemente se marchaba, manteniendo la dignidad.
    Pero no lo hizo: su esbelta figura, y su flamante cabello rubio se quedaron en el sitio, sin apenas moverse.
    Su dichosa capa de leopardo no dejaba de ondear, provocando un sonido incómodo.
    En parte me arrepentía de lo que le había dicho. Ni pensaba que fuese una consentido, ni que necesitase llamar la atención. Me sentí mal por haber dicho aquella frase que había despertado la expectación de la gente, estaba hecho un lío.
    Pero por otra parte, no sabía lo que me ocurría, deseaba seguir discutiendo con ella. La rabia me podía, me podía tanto que necesitaba pelear con ella. En realidad, no ansiaba más que besarla, como anoche, quizá con más intensidad.

    - Liberty – susurré – Siento mucho lo de ayer.

    Me miró, con odio, y se sentó a mi lado.

    - ¿A que te refieres ahora, Dawssen? – preguntó frunciendo el ceño - ¿A lo que pasó entre nosotros? ¿A lo de la Barbie Gryffindor? Anda, dime. Ardo en deseos de saberlo. No tienes que sentirlo, no eres el primero que lo siente.

    Miré a mi alrededor. Los alumnos se habían disipado, y ella no se daba por vencida.
    Me acerqué un poco más a su cara.

    - No tienes ni puta idea – murmuré –

    Sus enormes ojos miraban directamente a los míos, y justo cuando abrió los labios para contestarme, la callé con un beso. Corto, pero intenso. Me observó, con una mezcla de rabia y de perversión, al separarnos. Creía que me iba a dar una bofetada, que iba a contestarme mal o que simplemente se largaría, cabreada. Pero me había equivocado de nuevo.
    Se lanzó hacia mí, rodeándome con sus brazos mientras nuestros labios chocaban mutuamente…

    - Espero que ahora entiendas todo… - dije, con la voz amortiguada entre aquella lluvia de disculpas –

    Me aferró contra sí con fuerza, y continuó besándome con más ganas. Era como si no me quisiese dejar huir nunca, como si quisiera quedarse conmigo.
    En menos de un minuto, se separó de repente, y miró a su alrededor, ceñuda. Acto seguido se irguió

    - Oye, aquí no… - balbuceó –

    No pude hacer más que agachar la cabeza, vencido de nuevo por aquella espada de insignia SPARRER. Ella se marchó, no sin antes musitar un “hasta luego”.


    _ _ _ _ _ _


    El día, hasta ese momento, no podía haber ido mejor: había superado las pruebas de quidditch, convirtiéndome en el nuevo buscador de Hufflepuff, y había aclarado – por lo menos habíamos vuelto a repetir lo ocurrido – las cosas con Sparrer.
    Tras ducharme, lo primero que hice fue buscar a Meribeth, tenía que contárselo.

    - ¡Meribeth! – exclamé al verla zambullirse por el agujero de salida - ¡Meribeth!

    Pareció oírme, al instante su cabeza, seguida del cuerpo, apareció de nuevo en la sala de color ocre.

    - ¿Me has llamado? – preguntó frunciendo el ceño –
    - ¡Claro! – respondí ferviente - ¿Por qué no iba a hacerlo?
    - No lo sé – dijo mientras se acercaba – Hace días que no hablamos, supuse que preferías a Sparrer
    - No digas tonterías – contesté captando el matiz de ironía – De eso quería hablarte. Vamos, sentémonos.

    Nos acomodamos en el mullido sillón de color amarillo. Ella, expectante. Y yo, deseoso de contárselo.
    No temía que Sparrer se enfadase, yo sabía que podía confiar en Dubled.

    - Bien… - musité sin saber bien como empezar – el caso es que Liberty y yo, ayer…
    - ¿Qué? – se impacientó –
    - Pues que… nos liamos – me apresuré a decir bajando la voz, Romilda y Dawn rondaban cerca – eso.

    Meribeth, esbozó un gesto que no conseguí entender. Pude vislumbrar como sus ojos se abrían, alegrándose por mí, pero a la vez se entristecían, como si algo los abrumase.

    - Dios, Arch – balbuceó – me alegro… me alegro muchísimo por ti.
    - ¿Te pasa algo? – pregunté al instante – Te noto rara…
    - No, no es nada.
    - Vamos, Dubled – dije entrecerrando los ojos – te conozco…

    Dibujó una sonrisa, algo forzada.

    - No es nada, de verdad – respondió – nada importante.
    - ¿De verdad? – no quería insistir más, ella asintió, sonriendo aún – Vale. Pero ya sabes que me lo puedes contar.
    - Gracias.

    La besé en la mejilla.

    - Espera, espera – me impacienté al ver que intentaba levantarse– aún no sabes todo.

    Frunció el ceño, sorprendida o asustada, no sabría decir.

    - Bien – comencé – El caso es que mientras… eso, apareció Sammy. – Me llevé las manos a la cabeza, viviendo la historia que contaba – Imagínate, Meri, el panorama.
    - Puedo intuirlo, Archie– sonrió – y ¿Qué paso?
    - Nada – respondí vacío – Miradas asesinas, titubeos constantes, Sparrer enfadada. Y… ¡Withenrose celosa!

    Me aclaré la garganta, encogiéndome de hombros.

    - El caso es que hablé con ella esta tarde, con Liberty, tras las pruebas de quidditch – continué – y lo que en un principio empezó mal, con gritos y discutiendo, acabó en lo mismo de ayer por la noche.
    - ¡Vaya! – se exclamó – y ¿estás contento?
    - ¿Qué? – contesté – Es cojonudo, nunca me había sentido tan bien. Esa Sparrer me encanta, no sé lo que tiene, pero me encanta.

    Meribeth sonrió pícaramente.

    - Me alegro muchísimo por ti, Archie – dijo revolviéndome la maraña rubia que caía por mi rostro – En fin, voy a irme, porque…
    - ¡Eh, no! – grité – ahora te toca a ti. Vamos, cuéntame.

    Tras un suspiro, empezó a contarme todo.

    _ _ _ _ _ _


    Había quedado con Angelus en la torre de Astronomía, el cabrón pasaba una hierba de muerte. Lo había comprobado gracias a Volskov. Así que nada más salir de la sala común, me dirigí hacia allí.
    No paraba de pensar en ella, en sus besos, en la tremenda tensión sexual que los precedía. Y entonces, estaba totalmente perdido, sin saber lo que iba a pasar o lo que no, pero quizá esa incertidumbre aumentaba el interés por la Slytherin.
    Ensimismado por completo, no reparé en un muchacho algo bajito, un Gryffindor, y choqué contra él estrepitosamente, ambos cayendo al suelo, hechos un lío de brazos y piernas.

    - ¡Me cago en la puta! – exclamé – Lo siento, tío.
    - No pasa nada – respondió con una tímida sonrisa – Le pasa a cualquiera – ambos nos levantamos y éste se sacudió la túnica – Tú eres el que está con Sparrer ¿no?
    - ¿Qué? – me sorprendí - ¿Qué has dicho?
    - Que tú eres el que está con Liberty – dijo tras una pausa, algo inseguro –
    - ¿Y a ti que te importa? – nunca contestaba así, pero que un desconocido, de primeras me preguntase algo así, me había fastidiado - ¿Por qué lo dices?
    - Oh – suspiró- por nada…

    Seguimos, Robert y yo, conversando por un rato. Cuando terminamos de hablar, fue como si me hubieran tirado al suelo y golpeado sin cesar. No me quedaba otra que la hierba, no me quedaba otra…


    =OUT=
    Enfin...pos eso, no hay mucho que decir, me gusta XD

    Prud!

    _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

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    4:50 p. m. @ 15 julio, 2006



    Me estaba duchando tan tranquilamente cuando mi gata Drak entró en el baño y empezó a maullar.
    -Joder, sí, sí, miau, miau ¿Qué quieres, no ves que estoy ocupada?- Asomé la cabeza por la cortina y vi a Drak con un despertador- ¿De donde has sacado eso? ¡Ostia, ostia! ¡Joder! Gracias
    Menos mal que tengo una gata inteligente que me avisa que ya llego cinco minutos tarde. Para que luego digan que los animales no te entienden cuando les hablas.
    Me termine de duchar, vestirme y peinarme lo más rápido que pude y me dirigí hacía la biblioteca donde en teoría me tendría que estar esperando Ilona Lundbäck.
    Espero que no se haya cansado de esperarme y se marchara.

    -Llego… tarde… lo siento… muchísimo- dije mientras intentaba coger aire
    Por suerte es una persona muy paciente
    -Tranquila, es la primera vez que llegas tarde, no matan a nadie por llegar tarde una vez en su vida
    No estaba segura de que eso fuera una broma, ya que su tono de voz era muy serio, pero tampoco me imaginaba a Ilona matando a alguien por llegar tarde.

    Entramos en la biblioteca en busca de una mesa, cosa que era muy fácil ya que por la mañana casi ningún alumno solía ir por esos parajes.
    -¡Vaya!- medió grité – Que solitario esta esto
    La Señora Pince Salió de la nada, como si de un fantasma se tratase, y con mala cara nos mandó callar poniendo su dedo índice encima de sus labios
    -¿No ve que solo hay cuatro personas, cinco contándola a ella? – pregunté ya si en un susurro
    -Pero es normal, esto es una biblioteca, y hayan personas o no hay que respetar sus normas, y tú deberías saberlo siendo prefecta
    -Ya bueno, sí, tienes razón, creo que me ha entrado agua en el cerebro con las prisas
    Elegimos una mesa amplia donde sentarnos, Ilona dejó su túnica en la silla y tomamos caminos distintos en busca de libros que fueran de nuestro interés.
    Ilona se dirigió a la sección de los libros de historia y yo a la de criaturas nocturnas.
    Licántropos, hombres lobo, ¿pero eso no es lo mismo?, ¿Hadas y duendes?, este tampoco, nada, nada, no, no, no…
    Recorrí el pasillo de criaturas nocturnas sin ver ningún libro que me llamara especial atención.
    -¡Oh Dios! Creía que no encontraría ninguno de este estilo
    Cogí el libro, era muy pesado, tenía las tapas forradas de cuero negro, sus hojas eran viejas y estaban desgastadas, y su olor era de libro viejo. Adoraba ese olor, esas texturas… Con una mano le quité una capa de polvo que tapaba el nombre de dicho libro: “Vampiros”.
    Lo cogí como el tesoro más valioso del mundo y me dirigí a la mesa donde ya estaba Ilona sentada y con tres libros a su lado.

    Cuando Ilona terminó sus deberes yo iba más o menos por la mitad del libro.
    -¿Está interesante, no? No has ni parpadeado en todo el rato que llevas leyendo
    -Este libro es el mejor entre los que he leído ya
    -Y supongo que ha estas alturas ya serán mucho, ¿no?
    -Si, me temo que demasiados, espérame voy a decirle a la Señora Pince que me lo llevo

    o_oo_OO_oo_OO_oo_OO_oo_OO_o

    Creo que fue el día que más rápido comí y en el que más veces me atraganté solo para seguir leyendo el dichoso libro.
    Me fui a la sala común mientras comía un helado de fresa y nata.
    Voy ha pedir la receta del helado a los elfos domésticos, para hacer toneladas de él y que me dure por lo menos más de cinco minutos.
    Como era de esperar la sala común estaba desierta, pero a pesar de la tranquilidad que había preferí subir a las habitaciones, creo que es porque allí me siento más cómoda y segura.
    Estuve como unas tres horas leyendo sin parar y tomando apuntes para no se que exactamente.
    -Lo que yo decía, el mejor libro que me he leído hasta ahora
    Lo cerré con cuidado y lo dejé en la mesilla de noche. Me levanté de la cama y fui a poner mi libreta en el baúl.
    Deje la libreta encima de unos libros y observé todos los objetos que tenía dentro, sin saber porque me puse a buscar entre mis objetos busqué y busqué hasta que encontré lo que buscaba:
    Una bolsa de tela roja con unos objetos dentro. Desaté el nudo que cerraba la bolsa, me senté de nuevo en mi cama y vacié la bolsa.
    -No sé siquiera porque tengo esto- me dije mientras observaba un mechero, unos paquetes de tabaco y papel para liar- Será porque nunca tiro los regalos de los amigos muggles que tengo, o porque simplemente soy gilipollas
    Me quedé pensativa observando lo que había en mi cama.
    Eres prefecta, tu deber es cumplir las normas y hacer que las cumplan… Pero es que por otra parte, la conversación con Arch me abrió ligeramente los ojos. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué hago?
    Me tumbé en la cama.
    ¿Cómo se llamaba aquel chico que pasaba sustancias? ¿Angelus? ¿Angelus Rowell?
    Mientras seguía pensando oí que alguien subía hacia las habitaciones. Me levanté tan rápido que me maree un poco. Metí los paquetes de tabaco, el mechero, y el papel para liar en la bolsa y la tiré en el baúl. El corazón parecía que me iba ha estallar.
    Se abrió la puerta, era Dawn.
    Cerré mi baúl con llave, le dije adiós a Dawn y me fui a despejar un poco las ideas paseando por Hogwarts.
    Me recorrí el castillo de arriba a bajo sin ver a nadie interesante, así que decidí salir a los terrenos con la esperanza de encontrar alguien conocido, como Ilona o Erik, o alguien agradable para conversar un poco.
    Como no encontré a nadie empecé a andar distraídamente por la orilla del lago, creo que pasaron cinco minutos antes de adarme con un árbol y caerme al suelo, o eso era lo que creía que era.
    -Joder- alcé la vista - ¡JODER!
    Delante de mí había un muchacho que solo conocía de vista, era castaño, ojos azules y más alto que yo. En pocas palabras estaba buenísimo.
    -Lo siento, ¿estas bien?
    -¿Eh? ¡Ah si! Tranquilo ha sido culpa mía, estaba distraída y no miraba por donde andaba
    -Pues me alegro de que estés bien – Me tendió la mano para ayudarme a levantarme del suelo.
    Le cogí de la mano dándole las gracias.
    Vaya, esto es fuerza y lo demás son tonterías.
    Me quedé mirándolo embobada.
    -¿Seguro que estas bien?
    -Que si hombre, por cierto me llamo Anne, Anne Nuance – le tendí la mano
    -Yo me llamo Robert, Robert Wood, encantado – Nos dimos un apretón de manos, para mi gusto demasiado fuete.
    -Igualmente, y dime Robert, ¿qué haces solo por estos parajes? – le pregunté
    -Buscaba a una persona, ¿Y tú? – me preguntó con un tono misterioso
    -Bueno yo… salí para despejarme un poco de tanto estudiar- mentí
    -¿Y si buscamos un banco en la sombra donde sentamos y seguir charlando?
    - Como quieras...- respondí

    Nos sentamos en un banco que estaba al lado de unas columnas las cuales daban la impresión de que se iban a caer de un momento a otro. Me gustaba ese lugar, era tan solitario…
    Si alguien nos ve pensará de todo menos lo que es.

    Estábamos envueltos en un silencio perturbador y decidí romperlo con una tontería de las mias:
    -¿Sabes? Pareces el típico chico que cae bien a todo el mundo y que no le importa ayudar a los demás
    - Eso de que caigo bien a todo el mundo... para cuatro personas que conozco pues supongo que si – dijo – Y tú pareces la típica chica que no busca problemas pero ellos son los que te encuentran a ti, ¿me equivoco?
    -Para nada, siempre estoy metida en alguno sin comerlo ni beberlo, pero no me quejo, me gusta solucionarlos...
    -No me has dicho a quien buscabas... -pregunté
    -Aaaahh... bueno... nadie que creo que conozcas, lo siento no te lo cuento porque no aún te conozco demasiado...
    Chico reservado…
    -Bueno yo tampoco te he dicho que hago realmente aquí, ya que no es de tu incumbencia – dije un tanto borde
    Tienes que controlarte o te meterás en problemas.
    -Vale... espera... creo que ya sé quién eres... tú eres la chica esa a la que la van los vampiros y todo eso... ¿no?
    -Sí, esa misma, y tú eres el chico ese que una vez vi con Erik en clase de Vuelo. Lo siento pero no sé más de ti, soy un poco antisocial- me encogí de hombros
    - Creo que no eres la única... en fin...yo me voy a ir ya... ¡hasta otra! Encantado de conocerte.
    - ¡Adiós!
    A eso se le llama un chico simpático.
    Me levanté del banco para volver al castillo, me giré para mirar si me había caído algo de los bolsillos cuando divisé un trozo de tela.
    Me agaché y al cogí.
    Esto tiene pinta que sea de Robert.
    ROBERT! – Grité, pero ya estaba demasiado lejos para que me oyera.
    Como corre el jodido, vamos a ver que es esto.
    Desdoblé la tela con cuidado.
    -¿Una túnica? No, demasiado extraña. ¿Qué mierdas es? – Me pregunté mientras examinaba ese trozo de tela – Joder, es una capa de invisibilidad, a saber de donde la ha sacado…
    Lo que podría hacer con esto, pero no aré nada, se la devolveré en cuanto le vea, sí es que le veo.
    Doblé la capa y me dirigí al castillo para ir a la sala común.

    Guardé la capa en mi baúl junto las otras cosas de valor que tenía ahí guardadas. No pude evitar pensar en “saltarme las normas” una vez como mínimo cuando vi mi bolsa roja.

    =OU=
    Bueno el ocmetario este es como el de siempre...
    Espero que disfrutéis leyendo

    Estefani Cuxifli

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    3:45 p. m. @ 07 julio, 2006



    - Les pillé, Christine, los vi – dije en un sonoro sollozo – No puedo creerlo.

    - Tranquila, cariño – me consolaba con los ojos hinchados, era muy tarde - ¿Qué viste?

    Tarde un momento en responder, no podía quitarme la imagen de la cabeza: Archelaus, mi Archie, empotrado contra el escritorio de McGonagall mientras Liberty devoraba su boca, con los brazos entrelazados en su cuello.

    - Arch y Liberty – dije en un hilo de voz – en Transformaciones.

    - ¿Qué? – exclamó Christine provocando un gimoteo de Heather. La miró y continuó - ¿En transformaciones? ¿Qué estaban haciendo?

    La miré fijamente, entre la oscuridad.

    - Jugar a las canicas – respondí en un toque de ironía –

    Chris suspiró, comprensiva. Parecía que le afectaba tanto como a mí.

    - Pero ¿Cómo supiste…? – se detuvo – Bueno, que estaban ahí...

    - Escuche una conversación a escondidas – repliqué con un tono monótono, con las lágrimas cayendo por mis mejillas –

    - Joder, Sam – maldijo ésta – y estaban besándose ¿no? ¿Quién te manda a ti escuchar esas conversaciones?

    Parecía que la poseía una mezcla de enfado, con sueño, nervios por el día que la esperaba y bueno… sentimiento de culpabilidad por haberme dicho aquellas palabras.

    - No sé que decirte – repuso al final – Es que, siento mucho lo que estás pasando, Sammy.

    - Da igual – respondí resignada – algún día tenía que pasar. Lleva seis años detrás de mí y no he sabido hacerle caso. Y no tenía que haber escuchado esa conversación, eso está claro. ¿Pero quién iba a decirme que me haría más daño a mí?

    - No te preocupes, Sammy – me tranquilizó – Si dices que él lleva seis años enamorado de ti, no tienes por qué preocuparte. Los sentimientos no desaparecen como una snitch – añadió para luego continuar – seguro que está haciéndose el duro, poniéndote a prueba. Que le veas con otra, es una estrategia muy propia de los hombres.- terminó riéndose-

    - ¿Tú crees? – susurré en un atisbo de esperanza –

    - Claro que sí, cielo – respondió sonriente – Tú habla con él un día que esté solo, y le cuentas lo que sientes. Verás como todo cambia.

    Me abalancé sobre ella en un tórrido abrazo. Sentía sus mechones de pelo rubio sobre mi cara. Apreté con todas mis fuerzas.

    - Muchísimas gracias, Chris – agradecí – Te quiero.

    - Y yo, Sammy, pero no te acostumbres – dijo separándose de broma – Y ahora a dormir. Que si no mañana, no tengo la cara idónea para ver a Mark.

    Reímos, ambas mientras nos metíamos en la cama. Me puse boca arriba, mirando al techo.

    - Chris…-un mugido por su parte - ¿Mañana son las pruebas de quidditch verdad?

    - Ajá – confirmó – Mañana será un día duro…

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    - ¡Vale! ¡Pruebas para cazador terminadas! ¡Vamos allá con el buscador! Alice Murray y Sam Withenrose. ¡A vuestras escobas!

    La grimosa voz de Heather Drummond me sobresaltó. Tan borde como siempre, no la aguantaba. Tenía los nervios de punta, y aún más con lo ocurrido aquella noche. Con todo, conseguí tranquilizarme, canalizando mi rabia contra esa asquerosa capitana, en buscar la snitch dorada.
    Mi adversario, una tal Alice Murray, era una muchacha muy flacucha y estirada, con el pelo color zanahoria y la cara repleta de pecas. Me sonreía desde su escoba.

    - Suerte – la dije, cordialemente –

    Esta respondió asintiendo, y al sonido del silbato, ambas nos elevamos en el aire.
    Drummond había encantado una snitch, para que no salieran más allá del estadio, pero que se moviesen con una rapidez considerable.
    Yo la percibía claramente, un aleteo dorado en medio de unas gradas de madera. Me apresuré a acelerar mi escoba, con Murray pisándome los talones. En medio de todo esto, la snitch desapareció de mi visión, y me limité a seguir rodeando el campo.

    - Mierda – susurré – no sirvo para nada… primero Arch, y ahora la snitch…

    Murray cambió el rumbo, y me adelantó. La seguí, apretando con todas mis fuerzas el palo de mi escoba y por fin pude divisarla. Pequeña y frágil, se movía a una velocidad que espantaba. Alice me llevaba ventaja, pero en un último acelerón, conseguí ponerme a su altura, y, aprovechando un momento de despiste por su parte, vi como la snitch cambiaba de dirección, y apresurándome, conseguí cogerla entre mis dedos.

    - ¡Sí! – me exclamé –

    Antes de poder aterrizar, Heather ya nos dictaba las nuevas reglas: esquivar bludgers y otros jugadores. Para ello, Chris, Jennifer, y algunos alumnos más se distribuyeron por el campo y la capitana soltó unas cuantas bludgers.
    Al sonido del silbato, Murray y yo atravesamos el estadio, zigzagueando por entre los compañeros. Mi escoba llevaba algo más de velocidad, pero no la suficiente como para una victoria clara.

    - ¡Inmobilus! – dije en un grito ahogado viendo como una bludger se dirigía a mi cabeza –

    Ésta quedó suspendida en el aire completamente quieta. Ahora Murray me llevaba la delantera, aceleré con todas mis fuerzas, chocando con Christine de refilón.

    - Lo siento – grité sin girarme – ¡Carpe Retractum!

    Un rayo en forma de cuerda brotó de mi varita, agarrando otra de las bludgers, y con un gesto, la lancé hacia mi izquierda, justo en el lugar donde Alice Murray se encontraba.
    El silbato sonó de nuevo, y ambas aterrizamos.

    - ¡Muy bien, las pruebas han terminado! La lista de seleccionados la tendréis colgada en el tablón de la Sala Común dentro de una hora. ¡Gracias a todos por haber venido! – bramó Heather

    ¿Acaso te crees que venimos por complacerte, idiota?
    No sabía si había sido buena idea presentarme a las pruebas. Y es que no sabía hasta que punto el odio que sentía hacia Heather podría crecer en el caso de no admitirme en el equipo. Pensé entonces en Robert. El pobre no hacía más que preocuparse de que nos llevásemos bien. Con todo, el momento en que había participado, me había sacado de la cabeza considerablemente la imagen de Arch y la asquerosa Sparrer
    Me dirigí a la entrada de los vestuarios, donde, minutos después, salió Christine.

    - Espero que me escoja – admití en un gesto sonriente – La rabia que tengo acumulada contra ella podría ir a más, quiero decir, iría a más.

    Chris estalló en carcajadas.

    - Has estado muy bien – me dijo – Murray se quedó corta, y además esos reflejos con las bludgers fueron geniales.

    - Bah – suspiré – no digas tonterías. ¿Y tú que? ¿Qué tal con Lestom?

    - Ya le echo de menos – respondió con gesto evadido – es tan… mono…

    - La verdad es que sí – reconocí, algo triste – se nota que te quiere.

    Chris debió darse cuenta de mi estado de ánimo, por lo que decidió zanjar la conversación. Volvimos al castillo hablando de quidditch, para variar. Cuando no se puede hablar de chicos, se recurre al quidditch. Viene a ser lo mismo, solo que codificado…

    =OUT=
    Ya es sábado!!!
    Pobre sammy...está hecha una mierda xDD Ya lo veréis...

    Prud!

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    12:58 p. m. @ 02 julio, 2006

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    Me había costado encontrar una hora libre, y pasarla en la Biblioteca era el peor plan que podía suceder.
    Por órdenes de la McGonagall tenía que encontrar un libro de Transformaciones donde estuviese el hechizo "cambiun" y hacer una redacción de dos pergaminos sobre él. Pince, había señalado con el dedo el cuarto pasillo, y sin quitar la vista del libro que sostenía, susurró "estante doce". Enseguida me vino a la cabeza lo aburrido que debía ser aquél trabajo, y la memoria que tener para recordar la localización de cada libro. Allí debía haber miles, y el doble de polvo.
    Caminé hasta el cuarto pasillo y empezé a contar los estantes con el dedo índice ... 1..2..3..4..5..

    -¡AAAAAAAAU! - Un libro de procedencia desconocida había impactado sobre mi cabeza. Dolía.
    -Shhhht! - Murmró Irma Pince con desgana.

    Golpeé mi espalda contra el estante, y mi cuerpo se dejo caer.

    -¿Te he dado a ti? - Un joven con una melena rubia y uniforme de Ravenclaw asomó la cabeza. - Perdon, están muy mal colocados y no tuve tiempo de decir nada.
    -No... No importa. - ahora la melena rubia ya tenía rostro. Y unos ojos azules como su escudo se calavaban en mí.
    -Me llamo Benjamin Bloored.
    -Meribeth Du..ubled. - titubeé.
    -¡Vaya! Te ha caido el de Teorías de la transformación transustancial, lo estaba buscando. - dijo señalando el libro que tenía a mis pies. - Tiene más de 2000 páginas, es pesado... ¿Estás bien?
    -Me duele, pero no es nada.
    -Déjame ver
    -No importa, en serio, no es nada. - y casi decepcionado se sento junto a mi. Tuve que sujetar mis rodillas para que no temblaran.
    -¿Eres de Hufflepuf? Creo haberte visto en alguna parte.
    -Sí...
    -Ya me parecía... Es una buena casa - y ojeó el libro que había caído sobre mí desintersadamente,
    -Debo irme. - Me incorporé y me sacudí la falda.
    -¿Ya?
    -Ha sido un placer. - y desaparecí antes de que pudiera abrir la boca.

    Tenía que contarselo a Romilda y a Archie. No podía esperar a ver la cara que pondrían cuando se enteraran que la mojigata de Meribeth había conocido a un chico. Sin ayuda de nadie. Y sin dejar de sonreir, atravesé medio castillo hasta llegar a la Sala Común de Hufflepuff, donde esperaba encontrarlos a los dos.
    Enseguida avisté la larga melena de Romilda junto a la de Dawn Ward. Estaban sentadas en un mismo sillón, y sus carcajadas eran sonoras. Me detuvé delante de ellas.

    -¿Meribeth? - dijo Romilda - ¿Qué pasa?
    -Apuesto a que has descubierto que has descubierto que los zapatos que llevas pertenecieron a tu abuela. - dijo Dawn, mientras Romilda se encogía de hombros. Apostaría cualquier cosa a que le cae tan mal como a mí.
    -Quiero hablar contigo... - dije susurrando.
    -Yaa... Me voy, luego hablamos Romi. - y tras besarle la mejilla, no tardó en integrarse en una conversación que tenían no muy lejos de allí.

    Me senté en el lugar que había estado ocupando Dawn, y sonreí con la mirada perdida, cuando demostró nerviosismo a lo que tenía que contarle.

    -Bueno, ¿Qué pasa?
    -He conocido a un chico...
    -¿Sí? ¿Hablas en serio?
    -Totalmente.

    Y empezó a saltar y a sonreir en el sillón, llamando la atención de los otros Huffelpuffs que estaban en la sala.

    -¿Cómo es?
    -Bueeno... Es alto, rubio... Tiene unos ojos azulees, dios míooooo... Lo tienes que ver.
    -Oooh - me apretó contra sí. - Eso es genial... Sabes, ya era hora, pensaba que ibas a estar sin nadie hasta que acabará Hogwarts. Algun chico tendría que gustarte.
    -Si, si, pero... Tengo que pedirte algo...
    -Ya sabes, lo que quieras. - dijo mostrando una sonrisa.
    -Tu ropa interior... - susurré apretando los labios.
    -¿Qué? - y estalló a carcajadas.
    -Caalla, caalla... Sólo falta que se entere Dawn...
    -Estas loca Meribeth, ¿Pero es que ya estais saliendo?
    -He visto a todas esas chicas... Aunque no tengan novio siempre van bonitas.
    -Dios mio... Disculpa que me ria, pero estas loca, bueno, antes de nada, dime quien es.
    -Benjamin Bloored

    Parpadeó un millón de veces, sin caber en su asombro. Aquella reacción me asustó.

    -¿Benjamin Bloored...? ¿Benjamin Thomas Bloored? ¿De Ravenclaw? - su rostro cambió totalmente.
    -¿Ha estado con él? - mi rostro también cambió, aunque ahora se dibujaba tristeza.
    -Es gay...
    -¡¿Qué es gay?! - grité, mientras todos los alumnos de la sala fijaban su mirada en nosotras.
    -Shh.. - Romilda bajo la voz. - No grites.
    -No me lo puedo creer. Es imposible. - dejé caer mi cabeza contra el sillón.
    -Lo que me extraña es que no lo supieras... Todo Hogwarts está al corriente. ¿Lo has visto alguna vez con una chica?
    -Será que no hay chicos sin novia en Hogwarts.
    -Pero no como él, es guapísimo, no te parecía extraño?
    -No.
    -Es que no te fijas.

    Pero yo ya no escuchaba. ¿Y por qué no me lo había dicho? Algo así como: Hola soy Benjamin y soy gay. Así no me habría echo ilusiones. Seguramente pensaría que era una tonta, no podría volver a acudir a ninguna clase más con los Ravenclaws. Era mi fin, seguramente la gente empezaría a hablar... Meribeth Dubled, la tonta de Huffelpuff intenta algo con un chico homosexual. Todo el mundo hablaría, hasta Romilda y Archelaus venderían cosas que había tocado yo, y los venderían a precio muy alto. Todo el mundo compraría cosas de la tonta de Hogwarts.

    -¿Meribeth? Mundo llamando a Meribeth...
    -Si, si, lo siento, me estaba preparando para la humillación mundial.
    -No te preocupes, no voy a decirle nada a nadie, además no tiene nada de malo, es normal...
    -Sii... Le ha pasado a tanta gente.
    -¡Claaro! Venga, vamos a pasear un poco.

    Las dos nos levantamos al mismo tiempo. Me paso la mano por la espalda y yo dejé que mi cabeza cayera sobre su hombro. Caminamos hasta el gran portón de madera, y las dos lo empujamos con fuerza.

    -¿Pero en serio te gustaba?
    -No... Pero es que era muy guapo, y tenía ganas de probar algo. Además, es el primer chico que me habla para no humillarme, después Archie.
    -Bah, hay millones que se mueren por estar contigo, y te aseguro que no son homosexuales. - dijo sonriendo.
    -Lo dices sólo para consolarme...
    -Y estoy segura de que funciona.

    Y la verdad, funcionaba.

    =OUT=

    Mil ochocientos perdones. Primero por no postear antes, segundo por el post y tercero por no haber utilizado ningún personaje que no fuera un extra. Quería utilizar alguno digamos de vosotros, pero el tiempo se me echó encima y tenía que postear hoy por mis ovarios.
    Mil perdones más por el post... No me gusta, le falta algo, y tano diálogo me marea. Perdóóón, el próximo será sin prisa.

    Anna

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