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    Manuales

     

     

    Sangre y honor

    9:36 p. m. @ 21 diciembre, 2006



    Otro plan fallido estaba sacándome de quicio. ¡Cómo pude haber fallado esa vez! Nadie, NADIE había sido capaz de resistir nunca un Cruciatus y un Sectumsempra. Pero el apestoso Bloored sí... Debía de darme tiempo antes del siguiente ataque y planearlo bien, porque 3 fallidos intentos de asesinatos nunca son buenas anotaciones en el currículum de un mortífago (así llamaban los chicos de Slytherin con los que me había juntado a los fieles a aquel mago tan poderoso al que seguíamos). Me pasaba las horas meditabundo en mi habitación, pensando planes, víctimas, lugares, hechizos... Pero nada me venía a la cabeza. Estaba francamente bloqueado, supongo que será porque necesitaba una inyección de autoestima, y esos ataques ridículos contribuían más bien a lo contrario.

    Cuando quise darme cuenta, una lechuza de vistosas plumas negras y ojos severos estaba posada en mi alféizar. Portaba una carta con el emblema de mi supuesta familia: la F (por mi padrastro, Gregory Flint), y la P (por mi madre, Rebecca Pritchard). Me asqueaba lo rápido que se había olvidado mi madre de mi padre, Warren Urquhart, que le dio tanto a ella y ayudó a mejorar nuestra situación económica... Así se lo pagaba, liándose con un funcionario de poca monta y uno de esos mortífagos que ante la sociedad se muestran como los magos más ejemplares. Patético... Pero lo que me sorprendería sería el contenido de la carta, que procedí a abrir.

    Querido Lancelot,

    Espero puedas disculpar a ésta tu madre por no haberte enviado nada de dinero ni de otras cosas durante los últimos años. Ya sabes que tu padrastro no me ha dejado, pero ya va siendo hora de que tome las riendas de mi vida. Tampoco quiero extenderme demasiado, porque cuando recibas esta lechuza ya hará 2 horas que he partido hacia Hogwarts. Te veré dentro de unos minutos.

    Tu madre

    ¿Ella? ¿Aquí? ¿Qué me querría? Era una carta demasiado críptica. Me dispuse a devolver la carta a la lechuza, pero allí lo vi todo. Un carruaje negro llegaba a Hogwarts, con dos caballos color azabache al mando controlados por el cochero de la familia. Y de allí bajo ella, mi madre, vestida de riguroso negro y con un velo cubriéndole el rostro. Parecía el fiel rostro de una viuda. Me vio desde abajo y me saludó fríamente con la mano.

    Se dirigió hacia mí con paso firme y severo, y nos unimos en un abrazo frío, sin sentimientos, como era toda nuestra relación desde siempre.

    -Hola, hijo. Cuánto tiempo...-Dejó perderse esas palabras, como si esperase una respuesta por mi parte.
    -Hola, madre... ¿Ocurre algo?-Estaba deseando saber si pasaba algo, al fin y al cabo, el hecho de que mi madre se dignase a venir a verme era extraño en sí mismo.
    -Voy a separarme de tu padrastro. Me he cansado de los Flint, de su absurdo sentido del honor y de la sangre... Y me he unido a la causa mortífaga activamente. Al igual que has hecho tú, según me han dicho.

    ¡Lo sabía! ¿Sabría también todo el ridículo que había hecho con mis ataques fallidos? No podría soportar quedar en evidencia delante de ella, sería quedar rebajado a lo peor...

    -No te flageles por tus fracasos. Al fin y al cabo estás luchando por tu causa, y recuerda, "el miedo es la más poderosa de las armas", y tú sabes usarla... Por cierto, me han dejado una nota con tu futura víctima anotada en un papel... -Rebuscó por su bolso durante un buen rato hasta que lo sacó, un papel con la Marca Tenebrosa impresa en él-Bueno... He de irme, me esperan en Londres, ya sabes... Soy abogada, y estos días estamos muy atareados en el Wizengamot.
    -¿Trabajas en el Wizengamot?-¿Ella? ¿Aliada con el Ministerio?
    -Tienes que conocer bien a los enemigos antes de ser vencedora. Y recuerda, Lance, que lo más importante es el honor, tu honor, aunque tengas que dar por ello tu sangre.

    Se subió al carruaje, y me despidió con un beso, lejano y distante, y procedió a ordenar al cochero que emprendiese la marcha.

    Sangre y honor...

    Me percaté enseguida de que tenía el papel en la mano, y procedí a abrirlo. Y allí estaba, aquel nombre, mi siguiente víctima... Y parecía que no se andaban con pequeñeces. Sería algo grande, algo que yo tenía que conseguir. Allí estaba bien clara mi víctima:

    Archelaus Dawssen

    Carlos

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    Que te jodan, Bloody

    11:51 p. m. @ 15 diciembre, 2006



    El plan había salido como esperaba. El miedo corría por Hogwarts como una reguero de sangre, y no podía estar más contento. ¡Hasta me habían facilitado el trabajo! Alumnos suicidándose por miedo... Patético, sinceramente. Aunque bueno, menos escoria a la que alimentar. Todo tiene su parte útil.

    En medio de mi euforia, me encontraba en uno de mis habituales paseos nocturnos por el castillo, cigarro en mano. La gente estaba cuchicheando por los pasillos, era evidente que el ataque no había pasado desapercibido y la idea (nada desacertada, por otra parte) de que era un Slytherin el atacante hacía que se girasen a mi paso, o evitasen cruzarme la mirada. Me sentía crecido, superior a ellos, porque el miedo es la mejor arma que uno puede utilizar para sojuzgar a sus enemigos, y yo la estaba usando a la perfección.

    De todas formas, la gente empezaba a retirarse a las Salas Comunes, aunque no fuese muy tarde. Los Jefes de Casa habían mandado a todos los estudiantes allí ante el temor de un nuevo ataque. Pero, como vería más tarde, no todos hicieron caso de la prohibición, para su desgracia.

    Giré hacia el ala del castillo donde estaban la enfermería y la biblioteca. Todo estaba silencioso. La Pince estaba cerrándola bajo llave, evidentemente no sería productivo dejarla abierta a esas horas mientras "un atacante andaba suelto por el castillo", como dijo McGonnagall. En la enfermería, también Pomfrey se iba, junto con Pince. Lo que más me extrañó fue ver como ésta daba un aviso a alguien, en el interior de la enfermería. ¿Quién estaría de visita?

    Pomfrey hizo un gesto con el reloj a Pince y ambas se perdieron en la oscuridad del corredor. Asquerosas viejas... Pero bueno, serían víctimas fáciles, y tampoco es que hubiese que prestarles gran atención. Me dirigí a la puerta, y allí lo vi, a Bloored, con Meyer. Estaba bien jodida... Lástima que aquel Cruciatus no fuese verdaderamente efectivo, si no... No lo habría contado. Y unos cuantos Cruciatus más y habría enloquecido de dolor. Pero no, había tenido suerte y seguía viva. Ya tendría tiempo de encargarme de ella. Ahora tenía una presa más fácil: Bloored. Así que me apoyé en la pared, a esperar mi momento.

    Desgraciadamente, pasaron dos horas y 5 cigarros hasta que salió. Todo estaba muy oscuro, apenas se veía algo a unos centímetros de distancia delante de uno, así que no percibió mi presencia. Y en realidad fue algo corto al no percatarse de la luz de mi cigarro. Pero supongo que tendría ganas de recibir un severo correctivo. Me despegué de la pared y me dirigí hacia él. El sonido de mis zapatos latigueaba el aire con furia. Bloored se giró, y me vio. Aunque no vi extrañeza en su cara.

    -Me imaginé que serías tú, Urquhart-me dijo muy frío, manteniéndome la mirada.-Al fin y al cabo... ¿Quién si no sería tan rastrero de atacar a dos chicas indefensas?
    -¡No me digas que te consideras una chica! Tú eres el siguiente, así que donde dices dos, di tres-las palabras, aunque dichas con ironía, resonaron con crueldad.
    -Que te quede claro que no me voy a quedar de brazos cruzados, que acabarás muerto y tendrás tu merecido. Y cuando te derrote se lo diré a....

    -¡EXPELLIARMUS!

    Bloored salió despedido contra la pared, cargándose una de las lámparas con su peso y cayendo sonoramente al suelo. La conmoción le había tomado. No podía hablar, y apenas moverse, y la sangre corría por su rostro, como si se hubiese roto.

    -Vaya, vaya, vaya... Así que el Ravenclaw maricón ya está retorciéndose como una nenaza por un golpecito de nada...
    -¿Es lo mejor que sabes hacer, Urquhart?-Pese a todo, se mantenía lúcido, sin perder un ápice de su ironía.
    -Te haré pagar esas palabras con tu sangre. Acabas de firmar tu sentencia de muerte.

    -¡CRUCIO!

    Las extremidades de Bloored empezaron a retorcerse en todos los sentidos. Un escalofrío de dolor recorrió su cuerpo, haciéndole que su cuerpo se desgarrase por dentro, como si lo despedazasen, pero sin ningún signo físico en el exterior. Cayó de nuevo al suelo, quedando semiinconsciente. Me dirigí hacia él y le puse el zapato en la cabeza.

    -¿Qué me dices ahora, Bloody? Es una pena que éste sea el último recuerdo que vayas a tener de tu vida... ¿Qué le diremos a tus amigos? Que moriste como un perro, arrastrándote, y suplicando clemencia.
    -Jamás... te suplicaré, Urquhart...-dijo Bloored, con la boca llena de sangre y entre balbuceos.
    -Está bien, tú lo has querido. Te he dado la oportunidad de salvar tu patética vida. Pero supongo que lo que quieres es morir con dolor y lentamente, así que eso te daré.

    -¡SECTUMSEMPRA!

    Cientos de espadas invisibles atravesaron el cuerpo de Bloored, que se desplomó, lleno de cortes muy profundos por efecto del hechizo. La sangre bullía y caía por todo su cuerpo, empezando a dejar un charco bastante notable en el suelo. Ya no se movía. Todo había terminado. Mi primera víctima...

    -No vales ni para ésto-Le pegué una patada, por efecto de la cual su cuerpo se retorció y echó más sangre.-Que te jodan-Y le escupí en la cara. Que recordase siempre quién lo mató, quién fue su verdugo.

    Y me marché de allí, silencioso, cigarro en mano.

    Carlos

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    ¿Pesadilla?

    8:04 p. m. @ 12 diciembre, 2006



    - ¡Erik! – Gritó una voz conocida que se acercaba a mí.
    Solo puede divisar una larga melena volando cuando noté que alguien se tiraba hacía a mi.
    - Cariño – me dijo – cariño, ¿cómo estas?
    Ese olor tan poco común de mora, no cabía duda era Anne, pero su voz no era la de siempre, tenía un voz apagada. ¿Estaba llorando ella también?
    Me dio dos besos en las mejillas.
    Sí, estaba llorando, pude notar como sus mejillas estaban llenas de lágrimas. La abracé con fuerza.
    - No estoy, estoy en una pesadilla, por favor ¡despiértame! – le pedí entre llantos.
    - Ojala pudiera amor, ojala pudiera dar marcha atrás en el tiempo y – no pudo contener más el llanto y se echó a llorar.
    Era todo tan triste, tan irreal, no me lo podía creer, Oliver, nuestro queridísimo Oli.
    Pero algo me decía que era verdad, Anne, nunca la había visto llorando, siempre a pesar de lo dura que fuera la situación tenía una sonrisa en la cara para animar a todos.
    - Antes de ... me, me – alcé la vista – mierda.
    Adrianna y Alisha.
    ¡Por Dios! No, ellas no, por favor.
    - ¡Vaya, Vaya! Yo que esperaba encontrarme un cuerpo y me encuentro algo aún mejor – Adrianna se rió de forma macabra - A dos imbéciles abrazándose
    - Y yo creía que estaba hablando una persona y no una zorra como tú – dijo Anne furiosa mientras dejaba de abrazarme.
    - ¡Uh! Parece que la vampirita se ha mosqueado ¿Qué me dices tú, Erik? – preguntó otra vez Adrianna con una voz patética a mi parecer.
    ¿No pude al menos dejar de joder por un día?
    - ¡Que te den por culo y déjanos en paz! – Dije mientras me secaba las lágrimas.
    - Dais pena, de verdad. Tomároslo como una crítica constructiva – se rió escandalosamente – Por cierto Annie, deberías mejorar tu estilo.
    Tras decir eso de fueron por donde habían venido.
    ¿Alisha qué es? ¿Una especie de chupa-culos?
    - ¿Qué me decías? – me despertó Anne.
    Miré ya por fin su cara, (Debo de reconocer que daba un poco de miedo) estaba destrozada.
    - Hoy Oliver me había dicho que me quería – me senté en el suelo - ¡JODER!
    Varios pájaros que había por la zona volaron asustados por el grito, y yo sin poder evitarlo empecé a llorar de nuevo.
    ¿Por qué? No lo entiendo, no entiendo nada. Tenía un maravilloso futuro, tenía amigos, familia… Joder su familia debía de estar destrozada, pero tampoco me atrevo a llamarles.
    Anne se sentó a mi lado, sin mediar palabra, simplemente me pasó su brazo por mi espalda, apoyó su cabeza en mi hombro. Sólo con ese gesto ya podía sentir un gran apoyo por su parte.
    Nos quedamos así hasta que empezamos a tener frío. Anne me acompañó hasta delante de la entrada de mi casa, decía que no me quería dejar solo, y después se fue por su lado.

    =OUT=
    Es extremadamente corto, pero no sabía muy bien que poner, este tema es tan delicado y difícil de tratar...

    Estefani Cuxifli

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    I'm Back...

    11:27 p. m. @ 11 diciembre, 2006



    - ¿Perdón? – exclamo con los ojos muy abiertos – ¿Dices, querida, que ha habido una muerte en Hogwarts? – Alisha asiente, con una cara realmente extraña: se pone bastante fea cuando hace ese gesto - ¡Vamos a verlo! Seguro que habrá sido un Sangre sucia: si no pudieron con Barbie Meyer Malibú

    Alisha y yo andamos rápidamente por los pasillos de las mazmorras.

    - Y…¿sabes como ha sido, Ali? – pregunto de manera sobre-simpática - ¿Qué es lo que ha pasado?

    Me brillan los ojos de expectación: siempre he tenido cierta admiración por las Artes Oscuras y la idea de que un seguidor del nuevo líder Oscuro haya matado a un alumno me causa especial expectación.

    - Creo que fue un suicidio – responde automáticamente –
    - ¡Oh! ¡Por favor! – grito haciendo aspavientos – Eso es un remedio muggle de los malos, Ali.

    Se encoge de hombros, sin saber que responder.

    Llegamos al Vestíbulo y nos encontramos una tierna escena de amor sucio: Dubled y Dawssen despidiéndose. La curiosidad que siento por la muerte del alumno me incita a pasar de insultarles, humillarles, o derivados.

    - Ha sido en los terrenos, Adri – informa con voz chillona – Justo debajo de la lechucería.

    Seguimos andando, yo, por supuesto, sin mediar palabra alguna hasta que al llegar, me encuentro la escena más patética que he visto en toda mi vida.

    - ¡Vaya, Vaya! – me exclamo, vigorosa – Yo que esperaba encontrarme un cuerpo y me encuentro algo aún mejor – me río forzadamente - A dos imbéciles abrazándose…

    La estúpida anti-estilo – creo que se llama Anna o algo así – se gira violentamente haciendo revolotear su melena descuidada y carente de brillo.

    - Y yo creía que estaba hablando una persona – tiene los ojos vidriosos, está rabiosa – y no una zorra como tú.

    Miro a Alisha que se está tapando la boca.

    - ¡Uh…! Parece que la vampirita se ha mosqueado ¿Qué me dices tú, Erik? – pregunto imitando una voz triste –
    - ¡Que te den por culo y déjanos en paz! – dice entre lágrimas el chico –
    - Dais pena, de verdad. Tomároslo como una crítica constructiva – me río a carcajadas – Por cierto Annie, deberías mejorar tu estilo.

    Me doy la vuelta con elegancia y siento los ojos de los dos chicos quemándome en la espalda.
    Imbéciles…

    =OUT=
    Pues aquí vuelve liándola como siempre. xD Y con cambio de look!

    Prud!

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    9:29 p. m.



    Me alejé de Robert con la capa en mi mochila, la verdad es que no pretendía eso, pero era mejor para él, a mi si me pillaban con ella podría decir que la he confiscado.
    Sin pensar más en el asunto me dirigí a Defensa contra las Artes oscuras.

    Fue una clase como otra cualquiera, pero un poco más extraña debido a los recientes ataques que se cometieron en Hogwarts, pero era de esperar, todos los profesores estaban preocupados, sobretodo por los sangres sucias. (No se porque usaba ese adjetivo hacía ellos, seguramente era por costumbre familiar, quien sabe…)
    Los profesores no soltaban mucha prenda con respecto al tema. ¿Estaban acojonados o simplemente no tenían ni puta idea? Yo optaba por la segunda opción, más que nada porque Dumbledore era uno de los magos más poderosos (a mi parecer) y con él al lado no tenían por que temer, o al menos yo no temería nada a su lado.
    Dumbledore siempre me había transmitido confianza ha pesar de que no habláramos mucho por no decir casi nada.

    Tras dos horas de Defensa, había una clase insoportable a más no poder: Historia de la magia.
    A mi desde pequeña me ha gustado la historia pero no se porque cojones este año me aburría más que nunca, así que me esperaba otra hora de darle vueltas al asunto de los dichosos ataques.
    La verdad es que es una pena lo de esa chica, si al menos la conociera de algo podría ir a visitarla…

    - ¡Oh cena! ¡Gloriosa cena! – me dije a mi misma.
    Tenía un hambre que no era normal en mí. ¿El aburrimiento causará hambre?
    Seguí andando por el pasillo para llegar al Gran Comedor.
    Joder, putas marujas, siempre cuchicheando.
    - Pues sí, como lo oyes, ha sido hoy mismo, en la lechucería – decía una chica que llevaba un gran lazo rosa en el cabello.
    - Solo le conocía de vista, pero tenía pinta de ser una gran persona – la chica morena tras decir eso agachó la cabeza – Y además era tan joven, y es que tenía la vida por delante. ¿Cómo dijiste que se llamaba?
    Me paré en seco, este tema tenía muy mala pinta, ¿era posible? ¿Una muerte en Hogwarts?
    - Oliver Langdom, pero no recuerdo de que ca…
    - Erik – grité.
    Las dos chicas me miraron con cara extraña, y siempre que me pasaba eso solía decir alguna grosería, pero esa vez tenía en mente solo a Erik.
    Empecé ha correr más rápido que nunca, tenía que encontrarle, solo hacía unas horas que me confesó sus sentimientos confusos hacía Oliver, pobre chico.
    No pude evitar mientras corría que las lágrimas saltaran de mis ojos sin permiso.
    ¿Oliver? ¿He escuchado bien? ¿Nuestro Oliver?
    ¿Por qué no le hablé durante este año? ¿Por qué lo dejé pasar para otro día? ¡Estúpida!
    No sabía ni por donde iba, mis pies iban solos.
    Salí del castillo, me dirigí inconcientemente donde habían sucedido los hechos, debajo de la ventana de la lechucería.

    Había una persona apoyada en la pared, con las manos en la cara Era Erik.
    - ¡ERIK!- grité
    Mientras corría divisé una melena rubia corriendo. ¿Benjamin? Sí, era él.
    Sin dudarlo me tiré al cuello e Erik, y le abracé con tas mis fuerzas.

    =OUT=
    Ahí está, no me agrada demasiado y es algo corto, pero también mi imaginación está corta...

    Estefani Cuxifli

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    Un lunes diferente

    9:05 p. m. @ 10 diciembre, 2006



    El ambiente que se respiraba la mañana del lunes era de auténtica revuelta entre los alumnos. Vi a Heather sentada sola en un sofá de la Sala Común. La pregunté lo que había pasado y me contó que algunos alumnos se habían ido y que habían atacado a Chris. Yo me encontraba inquieto por lo que le pudiese pasar a Heather, porque ella no era bien vista por algunos estudiantes que no aceptaban “su condición sanguínea”.

    _^_^_^_^_^_^_

    -¡Hora de ir a Herbología! – exclamó Heather a la vez que el Profesor Quirrell se despedía de nosotros.
    -Sí... aunque no creo que hagamos mucho hoy- dije pensativo.
    -Da igual...¿has hecho los deberes?
    -¡Ahí va! Ya decía yo que se me olvidaba algo. No creo que los pida...
    -¿Tienes mucha fe, no?
    -Demasiada- respondí.

    Llegamos al Invernadero donde Sprout nos invitó a entrar con cara de preocupación. La mesa principal estaba colocada con diferentes plantas.

    -¿Qué tal chicos? – dijo intentando sonreír.
    -Bien...- respondimos al unísono.
    -¿Habéis ido a ver a la Srta. Meyer?- preguntó con interés.
    -No creo que sea necesaria nuestra visita porque hoy estará recibiendo muchas-dije seriamente.
    -Seguro, la Srta. Meyer es muy popular entre los estudiantes.

    _^_^_^_^_^_^_

    Al terminar la clase, Heather se despidió de mi con la excusa de tener que ir a ver de nuevo a Dumbledore. Vaale, no pasa nada...comeré solo...

    Mmm... que bueno está este caldo de verduras... miré a mi alrededor por si lo había dicho en alto pero parecía que nadie se fijaba en mi.

    - ¿Qué hace un chico tan mono tan solo? – dijo Anne mientras se sentaba a mi lado.
    - No tenía con quien comer, Hogwarts está muy revuelto estos días- comenté.
    - Bueno, hoy es tu día de suerte o de desgracia, ya tienes con quien comer, además tenemos que hablar de cierto asunto – se acercó más a mi – sobre cierta capa.
    - Verás, esa capa… yo no...-musité.
    -Tranquilo, tranquilo – sonrió – no se lo he comentado ha nadie ni lo pienso hacer, siempre y cuando pueda hacer uso de ella- ¿qué querrá ahora ésta...?

    Se sirvió comida de una forma muy peculiar, era como si la ordenara por colores.

    - Suena un poco a chantaje, lo sé, pero te recuerdo que con todo eso de los ataques si se enteran de que la tienes serías uno de los sospechosos.

    Lo que me faltaba por oír, que yo era sospechoso de a ver atacado a alguien. Yo, que no era capaz ni de pisar una simple hormiga... aunque llegado el caso de tener que defenderme, usaría cualquier medio que estuviese a mi alcance para que no llegaran a hacerme daño.

    -Vale, quédatela si quieres, pero si llegase el caso de sospechar de alguien y me preguntasen, el primer nombre que diré será el tuyo.
    -Yo más bien pensaba en devolvértela, pero bueno, si quieres me la quedo - la empezó a meter en la mochila - solo quería tener la seguridad de que si te la pidiera me la dejaras- se levantó del banco y atravesó las puertas del Gran Comedor.

    ¿Cómo podía haber dejado que se la llevara? Lo que me faltaba, tener ahora una “enemiga” tal y como están las cosas por el colegio...
    Miré los horarios. ¡Qué bien, Pociones! Por lo menos podré olvidarme un poco de la tía ésta.

    =OUT=

    No me convence mucho pero ahí va...

    Mario

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    1:37 a. m.



    - ¿Qué cojones haces, tía? – me aparté de un salto tirando el cigarro –

    Sam me observaba desde el otro lado con los ojos vidriosos.

    - Seis años… - hice una pausa para encender otro pitillo y tragar saliva – Seis años detrás de ti. Sin olvidarte. Totalmente pillado por ti y…¿Y ahora vienes a joderme?
    - ¿Qué? – se exclamó - ¿A qué te refieres?
    - Lo sabes de sobra, Samantha – mis palabras sonaron impasibles – Sparrer. Ahora que tengo algo con Liberty me vienes a joder dándome un beso… ¿Y te crees que voy a caer?
    - ¿Hablabais de mí? – un siseo taladró la conversación –
    - ¡Lib…! – me exclamé ante el gesto glacial de su mirada –
    - Vamos, Archie – comenzó – Consuélala, debe ser muy duro que tu mejor amiga haya sido atacada por los temidos mortífagos. Pero ¿sabes, Sam? Dicen que la historia se repite y bueno, si somos lógicos, probablemente acompañes en muy pocos días a Meyer
    - Hija de P… - Sam con los ojos desorbitados y cubiertos en lágrimas, se abalanzó contra ella. De un gesto rápido la frené –
    - Sparrer, te has pasado – reproché –

    Ésta se apartó el cabello del rostro con un burdo gesto.

    - Sí, Dawssen, me he pasado y ella también lo ha hecho – replicó con chispas en los ojos – Se pasa meneando su perfecto culo y su melena dorada por el castillo: egocéntrica y malcriada…

    Sam echó a correr por el pasillo, escapando de las garras de Sparrer.
    Me giré entonces para reprocharle lo que había hecho pero ésta se abalanzó sobre mi dándome un corto beso en los labios.

    - Espero que te guste más que el de esa zorra – dijo mientras desaparecía –


    •••***•••


    - ¡No! – chillé - ¡Meribeth! ¿Qué haces?

    Dubled, frente a mí, con los ojos vidriosos, portaba dos maletas y se dirigía rumbo al vestíbulo.

    - No quiero, Arch – se lanzó contra mí en un abrazo eterno - ¡No quiero! Mi abuela me lo ha ordenado, tengo que irme del castillo.
    - Pero…¿Por qué? – contesté indignado –
    - Atacaron a esas dos chicas, Oliver…Oliver ha muerto.
    - ¿Qué? – exclamé –
    - Sí, bajo la lechucería, en los terrenos – respondió en un sollozo – Me tengo que ir, Arch. Mi abuela me está esperando.

    La miré con lágrimas en los ojos.

    - ¡Espera!- la retuve del brazo – Quiero que sepas que siempre voy a recordarte, Meri.

    Me sonrió como despedida.

    - ¡Escríbeme! – chillé mientras salía –

    No puedo creerlo, pensaba mientras me dirigía autómata hacia el lugar donde había sido encontrado Oli.
    Meribeth se marchaba: una parte de mi vida importante y un gran apoyo en Hogwarts, sin duda. Nunca más iba a volver a ver su tímida cara por las mañanas, despertándome.

    - No ha sido un ataque – la voz del profesor Dumbledore me desconcentró. Estaba tras una de las esquinas del Vestíbulo, hablando con McGonagall – Ha…ha sido un suicidio, Minerva.

    =OUT=
    Cortito y tal pero intenso, porque despido a Shiori, muchas gracias por todo del RPG.....Encantado de que hayas formado parte de este equipillo xD.

    Prud!

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    Adiós...

    6:51 p. m. @ 09 diciembre, 2006



    Ya eran muchos días pensándolo…ya eran muchos días…

    El viento azotaba mi cabello, mi cara, mi cuerpo. El olor a lechuza impregnaba el lugar.


    La vida estaba dura. Muy dura. Esos llamados mortífagos...otra chica casi muerta…

    Puede que fuera un cobarde...pero las cosas pintaban mal…no quería seguir aquí, no quería ver como, la poca gente a la que le tenía algo de cariño, a los únicos que podría llamar amigos, podían morir… No. Así no. Prefería acabar yo antes con mi vida que vivirla en sufrimiento.

    Lagrimas corrían por mis mejillas. Realmente, no sabía si estaba haciendo bien o mal…pero ya era demasiado tarde…

    Las piernas se impulsaron con fuerza hacia delante. Sentí mi cuerpo volar…pero esta vez sin escoba, sin nada que me sujetara. No sentía el cuerpo volar…lo sentía caer.

    En esos pocos segundos, ya no eran unas pocas lágrimas las que brotaban, sino un verdadero llanto. La mente dibujaba imágenes vertiginosas. Audry, Ben, Liz…pero sobre todo Erik… Aquel beso...fue tan bonito… Y más habiéndole dicho esta misma tarde que le quería…

    Pero ya todo daba igual. Porque mi cuerpo ya había caído de la lechucería. Porque Oliver Langdom había dejado de vivir.


    =OUT=

    (Posteo esto de parte de Henry)

    Bueno…sí… Ahí está… Os lo esperabais…?

    Tenía que hacerlo…me veo sin imaginación, creatividad, originalidad, y tiempo últimamente.

    Tenía que darle un final a Oli…y así ha sido.

    Quizá vuelva a Sonorus en un tiempo…con otro personaje, claro, pero quizá vuelva ^^

    Y eso…que he llorado mucho escribiéndolo, la verdad… xD. Así que espero que también lloreis ^^ jajaja

    Hacedle un buen funeral vale? ^^

    Yo sigo en el msn, que hablar conmigo y eso si podeis seguir haciendolo >.<

    Besazos a todos y buena a escribir ya!! ^^

    Estefani Cuxifli

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    7:53 p. m. @ 08 diciembre, 2006



    No conseguí sacarme el sentimiento de culpabilidad del cuerpo hasta que a la mañana siguiente después del ataque, fui a verla a la enfermería. Allí estaba Chris. Mi Chris.

    No paraba de darle vueltas de que si hubiese ido con ella esa misma noche a la ronda nocturna todo esto no habría pasado. Esa noche también era mi turno y también me tocaba vigilar el primer y segundo pasillo. Pero le dije que no hacía falta que me acompañase, que iba a ser un momento, que no se molestase.

    Y ahora estaba tumbada en la primera camilla de la enfermería. Débil, cansada, pero con una sonrisa permanente, que estaba allí pasase lo que pasase. Eso me reconfortaba, aunque no me quitaba ese sentimiento de culpa. Ella no se merecía estar ahí. Ella no.

    Entré en la enfermería intentando no despertarla. En esos momentos no había nadie, ella estaba dormida, rodeada de ramos de flores, libros y artilugios mágicos que supongo que le habrían regalado.

    Yo no le traía nada. No porque no me acordase, sino porque sabía que si lo hacía iba a regañarme por haberlo hecho, aunque lo hiciera con toda la buena intención del mundo. No le gustaba que la gente se preocupase mucho por ella, pero sí le gustaba preocuparse por los demás. Por eso quizá estaba allí tumbada, por su humildad.

    Me acerqué para darle un beso en la mejilla y justo cuando estaba a punto de dárselo se despertó. Había oído en la sala común que no podía hablar así que intenté evitar preguntas para que no se sintiese incómoda.

    - Vaya, la discreción nunca ha sido lo mío - Le dije mientras ella lucía una amplia sonrisa. - ¿Estás mejor? - Le pregunté

    Ella asintió la cabeza y yo me acerqué para darle un abrazo.

    - Lo siento tanto Chris... por todo esto y porque ahora estés así. Si me hubiese venido contigo en la ronda de noche, ahora no estarías aquí. Lo siento de veras.

    Puso cara de enfado. Sabía que no le gustaría verme diciendo eso, pero necesitaba pedirle perdón después de todo lo ocurrido.

    - Y mientras yo no esté en ésa camilla - le dije señalando a la camilla que ella tenía al lado - no pararé hasta encontrar al que te hizo eso.

    Me miró a los ojos y yo le di otro abrazo.

    - Me voy que tengo herbología. Le diré a la profesora Sprout que estás mejor, que la pobre no está en sus mejores momentos después de todo esto. ¿Cuídate, vale? - Le dije mientras le daba un cálido beso en la mejilla. Ella asintió y cogió un libro de la mesilla.

    Me marché de la enfermería más tranquilo, aunque no del todo. El cabrón que le hizo eso no iba a durar mucho en el castillo.


    =OUT=

    Post soso y corto, lo sé. Pero tampoco podía montar una gran fiesta con la pobre Chris en la camilla, así que ahí va el retorno de Jared. Espero que no te importe T que haya cogido a Chris.. Un saludo y rebienvenidos de nuevo a todos ^^

    mik

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    ¡Ouch!

    2:02 a. m. @ 03 diciembre, 2006



    - ¡Chris! ¡Chris! ¡Oh, Dios mío! ¡Chris!

    Entro escandalosamente en la enfermería, donde me encuentro a una Chris bastante demacrada, con la cabeza enredada en una gasa blanca.
    Salto sobre ella y la estrujo entre mis brazos, mientras las lágrimas empiezan a brotar de mis ojos.

    - Menos mal que estás bien – susurro entre sollozos – Henry ya me ha contado lo de tu voz…

    La suelto dándola un respiro y me siento sobre su cama, observándola con una mezcla de emoción y tristeza para luego volver a cogerla entre mis brazos.

    *.*.*

    - ¡Arch! ¡Archie!

    Le llamo a gritos desde el otro lado del pasillo: se aleja, cigarro en mano y andares extraños.
    Cuando oye mis gritos se gira y me levanta el brazo, señal de que me ha visto. Corro entonces para llegar a su altura.

    - Hola, Sam – saluda, algo seco - ¿querías algo?

    La pregunta me pilla por sorpresa, dejándome cierta expresión de boba en el rostro.

    - Sí… bueno… realmente no – balbuceo sin parar..¡estoy nerviosa! – Ya no hablamos nunca…
    - Tienes razón – le da una calada al cigarro y suelta la nube de humo – Supongo que ya no coincidi…
    - Escucha – le interrumpo con la voz temblorosa – Siento mucho lo que pasó el otro día, es que…
    - Mira, no te preocupes – me corta ahora él – No pasa nada.
    - Sí, si que pasa – junto mis manos y juego con los dedos – No debía haber escuchado esa conversación en el patio y…
    - Déjalo en serio – replica – No importa.

    Le sonrío, derritiéndome en sus ojos.

    - Pero hay algo que no entiendo – dice - ¿Esa reacción? ¿A qué vino?

    Un cubo de agua helada, en el que "ARCHELAUS DAWSSEN" está escrito con rotulador permanente me cae encima.

    - Pues… - tartamudeo – ehh…

    Sin pensarlo, agarro de ambos extremos de su bufanda bicolor y me lanzo hacia sus labios, propinándole un pequeño beso…
    Abro los ojos y le observó, para después volver a lanzarme sobre él: me esquiva.

    - ¿Arch? – pregunto mientras noto un nudo en la garganta -


    =OUT=
    Algo corto pero esque quería dejaros intringulizados y además postear xDDDD

    Prud!

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    Esta vez, sí

    11:39 p. m. @ 30 noviembre, 2006

    Bueno chicos, posteo para enseñaros el nuevo look de Sonorus, a la par que la marcha de varios de sus componentes (achacaremos las marchas con huidas por el ataque de Lance).
    Bien, aclarar una cosa.....Quiero participación. Ya lo avisé una vez y no funcionó pero esta, espero que lo haga. Si no, ya sabéis, se clausura del todo...

    Espero que os guste el lay..y tal...hecho por mi xD

    P.D: me falta la ficha del personaje de Aruba.

    Prud!

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    8:48 p. m. @ 05 noviembre, 2006



    -Liz lo sabe- le susurré a Oliver mientras observaba como se alejaba junto con Ben.
    -¿Qué? ¿Pero cómo...?
    -Por adivinación y porque no se disimular.
    Me terminé mi copa llena de agua y me quedé pensativo.
    ¿Y si Liz se lo dice a Ben?
    -Tranquilo, no creo que se lo diga - Siempre me había preguntado si Oliver tenía la capacidad de leer la mente.
    -Eso espero - miré a mi alrededor - me voy.
    -¿Dónde vas? ¿Vas a buscarle? - dijo Oliver casi sin pronunciar palabra porque Ilona estaba intentando enterarse de nuestra conversación.
    -No, es una locura, y no se si le llegaré a decir algo.
    Oliver me miró con cara de decepción, parecía que no le había gustado nada mi respuesta, pero no podía hacer nada más. Aparte que sentía una atracción terrible hacía Oliver, no podía dejar de pensar en ese beso, el más apasionado de mi vida... Cada vez que pensaba me liaba más.
    No, para, para. Piensa, a ti te gusta el que te gusta es Ben, él es solo un amigo, nada más, que cabeza loca estoy hecho.

    OoOoOoOoOoOoOoOoO

    Esa noche era una de esas en las que te da miedo salir por si sale entre los arbustos un licántropo o un vampiro, las típicas con mucha niebla que no ves más allá de tres pasos.
    Pasee tranquilamente por la orilla del lago hasta que oí un ruido detrás de mi. Me giré para intentar ver algo, pero la niebla era demasiado espesa. La respiración se me aceleró, estaba tan asustado que no podía encontrar la varita que había guardado en uno de los muchos bolsillos que tenía.
    La persona o la cosa que estaba ahí se estaba acercando a mi velozmente, me temía lo peor.
    -¿Quién anda ahí? - Silencio - Muéstrate.
    Por fin encontré la varita.
    -¡Lumos! - grité mientras alzaba la varita.
    Solo podía distinguir que el ser era más bajo que yo, y tenía el pelo más bien largo. Eso me tranquilizó, estaba claro que un licantropo no era.
    Se paró enfrente de mí, olía a colonia de mora.
    -¿Qué horas son estas para dar un paseo? - La voz me parecía muy familiar - Te importa bajar la varita, me siento algo incomoda, aparte que así se ve menos.
    Apagué la varita como me dijo pero seguía sin distinguirla.
    -No me mires así - me dijo ofendida - ¿Qué pasa? ¿Estas ciego?
    -Ehmmm - balbucee.
    -Soy Anne, mira que no reconocerme, tiene delito la cosa.
    Los ojos por fin se me adaptaron a la oscuridad de nuevo y pude distinguir su rostro y su habitual modo de vestir.
    -¿Te dejan ir así? - le pregunté extrañado
    -Sí, quieras o no llevo el uniforme, aunque con algunas cosas de más.
    -Y otras de menos - No pude evitar mirarle al escote.
    -Si bueno... - Se quedó callada unos momentos - Aún no me has contestado la pregunta que te he hecho, ¿Qué horas son estas?
    -No podía dormir eso es todo - la miré de arriba a bajo. No podía creer que fuera prefecta - ¿Y tú?
    -Suelo andar cuando las noches están así, me despeja la cabeza - se dio un golpe en ella - Vamos.
    Me cogió de la mano derecha y empezó a andar.
    -A ti te pasa algo - soltó de golpe.
    -No, ¿por qué dices eso?
    -Porque lo sé.
    -¿Como qué...? Siempre se me olvida esa faceta tuya de adivina que heredaste de tu tía.
    -Escupe - Me acercó más a ella - ¿Enarmorado? ¿Es eso lo qué te pasa? ¿Estas enamorado?
    -Sí, no, no sé - Agaché la cabeza.
    Se paró, me miró fijamente y con la mano que tenía libre me levantó la cabeza muy suavemente.
    -Nunca - me dijo mientras me acariciaba la cara y me miraba a los ojos - Nunca bajes la cabeza, es un error hacerlo.
    Seguimos paseando por los terrenos de Hogwarts.
    -Dime, ¿quien es la persona afortunada? - Me sonrió.
    -No sé si lo estoy, y no creo que sea afortunado de que le tenga en mi corazón.
    -Te equivocas amigo mío, ya me gustaría a mi que me tuvieras.
    -Sabes que te tengo.
    -Pero no como ese chico, me pondré celosa. Dime: ¿de quién me tengo que poner celosa? ¿Oliver?
    -No, con él solo, no, no es Oliver.
    -¿Con él solo...? ¿Te has liado con él?
    -Eres una perra, lo sabes, ¿no? contigo uno no pude tener secretos - me reí.
    -¡Vamos que sí! - Volvió a sonreírme - ¡Ya ves! Soy una perra muy lista.

    Le conté todo lo sucedido con Oliver y también le dije quien era "el afortunado" cómo ella lo llamaba.

    -Eres un... No hay palabras, ¡tú lo que quieres es tirarte a Oliver!
    -Yo no he dicho eso.
    -No exactamente pero algo así has dado entender, ya sabes, si queréis un trío yo estoy disponible y lo haría encantada - Se rió, pero a pesar de esa risa sabía que lo decía totalmente enserio.
    Cuanto más conozco a Anne, más miedo me da.
    -¡Mira que horas es! - me dijo mirando su reloj de bolsillo - Más vale que nos marchemos si no queremos meternos en un gran lío.
    -Tienes razón
    -Yo me marcho hacía esa dirección - me dijo señalando a la nada.
    -Ten cuidado.
    -Tranquilo, me se defender.
    Me soltó de la mano, se puso enfrente mío, me cogió la cabeza, se aproximo a mi, tanto que notaba sus senos en mi pecho y me dio un beso en los labios muy intenso, tan intenso que no hay palabras para describirlo, solo hechos. No pude evitar quedarme petrificado y que mi miembro se levantara un poco.

    -Recuerda lo del trío, y ten cuidado amigo mío, la noche puede ser muy traidora - me gritó mientras se alejaba.

    Cuando llegué a la habitación me metí enseguida a la cama y traté de dormir, pero mi cabeza no me dejaba, no paraba de dar vueltas al asunto.
    Anne esta pirada, y cómo se aprovecha de los que están sensibles.
    Me di medio vuelta y miré por la ventana.
    Que preciosa noche.
    Me dormí observando el reflejo de la luna que se reflejaba en las nubes que la tapaban .

    =OUT=
    He de reconocer que no es un gran post ya que estaba escasa de imaginación, pero tampoco es pesimo, así que espero que disfruten con su lectura ^.^

    Estefani Cuxifli

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    11:15 a. m. @ 12 octubre, 2006

    Hola a todos, sonorusianos xD
    Bueno, tras darle muchas vueltas... y al ver el estado en el que se encuentra el RPG, he estado planteándome la opción de cerrarlo.
    ¿Por qué? Porque veo claramente, que, ni la gente está motivada por participar en el y mucho menos por supuesto participa.
    La historia no puede tirar de la mano de dos personas....
    Así que en vuestras manos está:
    En los comentarios podéis dejar vuestras opiniones y así, se decidirá la clausura o el seguimiento del RPG.
    Gracias a todos por haber pasado por aquí y, espero que sigamos pasándonos...

    Prud!

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    12:43 a. m. @ 30 septiembre, 2006



    Mientras toda la gente se dedicaba a estudiar en la Sala Común, a hacer trabajos como locos esperando conseguir unas patéticas notas que no valían de nada, yo bajé al vestíbulo esperando encontrarme a alguien decente, pero en su lugar me encontré a los siempre mediocres Ravenclaw, entre ellos la apta-para-ser-follada Reinhart. Le dirigí una mirada cargada de vicio a la que ella me respondió con una mueca de asombro (psss... estrecha) y me fui a la biblioteca a dormir un poco. Y si iba a la biblioteca era porque Alisha y Alexis estaban dándole "a las herramientas" y, sinceramente, no era capaz de conciliar el sueño escuchando gemidos y demás sonidos extraños, así que tomé la determinación de ir a la biblioteca.

    Me senté en una silla cercana a la Sección Prohibida y el sueño hizo el resto. La verdad es que necesitaba gloriosamente aquello. Tanto movimiento estos últimos días me estaba venciendo. Aunque había algo que no dejaba de extrañarme: ¿Por qué nadie había dicho nada de mi... ataque? ¿No habían encontrado el cuerpo? Pero mis dudas se despejarían al poco rato.

    -¡ATAQUE! ¡ATAQUE!-Sprout y Flitwick entraron en la biblioteca, corriendo y visiblemente nerviosos, y nos llamaron para acudir a nuestras respectivas Salas Comunes ante el supuesto ataque.-¡A vuestras Salas Comunes! ¡Rápido! Vuestros Jefes de Casa y Prefectos os avisarán del protocolo a seguir.-Y Sprout ocultó su cara entre sus manos, sollozando. Patética. Esbocé una media sonrisa y me dirigí a las mazmorras Slytherin. Allí el ambiente era distendido, casi diría que insultantemente alegre. Mis compañeros mortífagos, me miraban con atención, intentando estudiar mis movimientos y esperando que no me derrumbase en lo que era una parte vital del proceso.

    Slughorn apareció en ese momento, con la mirada baja, con el aire decepcionado.
    -Sé que uno de vosotros ha sido. Así que quiero saberlo YA, porque no quiero verme en la obligación de expulsaros a todos los Slytherin.
    -¿Pero qué ha pasado?-Le preguntó un chico de tercero con el pelo negro y grasiento.
    -Han atacado a uno de los gemelos Ward, esta noche pasada. Unas chicas de Ravenclaw nos avisaron de que habían encontrado a una chica con el cuerpo lleno de cortes y desangrada, pero cuando llegamos supusimos que llevaba allí bastantes horas. Todo con una maldición: Sectumsempra.

    Cuando Slughorn pronunció esas palabras, un escalofrío bastante placentero recorrió mi cuerpo. Lo había conseguido, el miedo se había instalado en Hogwarts.

    -Bien, como veo que nadie quiere hablar, quedaréis retenidos aquí, en vuestra Sala Común, hasta que el autor se decida. Supongo que es evidente que si no váis a clase, suspenderéis. Y el que lo haya hecho, será expulsado. Pero si nadie habla... Todos estáis expulsados porque me lo tomaré como si actuáseis como cómplices. Eso es todo.

    Horace Slughorn se marchó con aire altivo, chulesco... ¿Qué coño se creía? ¿Que iba a intimidarme? Antes de que se diese cuenta, Hogwarts estaría regado con la sangre de los impuros sangre sucia y mediobrujos. El ataque a Ward había sido simplemente algo fallido. Pero la próxima vez no me equivocaría...

    Alisha se acercó hacia mí, con su aire de estúpida pija cargante, y acompañándola Alexis, que me miraba con decepción, al igual que antes nos había mirado Slughorn, pero bajó la cabeza al no poder mantenerme la mirada.

    -Ay, Lancelot, ¿Quién crees que ha podido ser? No sé, a ver... No es que me importe la Ward esa, seguro que se lo merecía... Pero estoy asustada.
    -¿Tú de veras piensas que ha sido un Slytherin? Puede haber sido cualquiera, hasta no me sorprendería que se lo hubiese hecho ella misma para llamar la atención... Ya sabes, son puffies.-Me eché a reír, y Alisha soltó una sonora carcajada cargada de malicia.

    Alexis seguía mirándome, intentando negarse a sí mismo lo que había visto aquella noche y que le estaba machacando por dentro. Pero más le valía quedarse calladito si no quería ser el siguiente en caer.

    .*.*.*.*.

    El encierro de todos los Slytherin en las mazmorras y la noticia del ataque se había corrido como la espuma. El partido de Quidditch que enfrentaría a Gryffindor contra Ravenclaw se suspendió, aunque se habría tenido que suspender igualmente debido a que la lluvia hizo su aparición por primera vez desde el inicio del curso.

    Los Slytherins que nos manteníamos en la Sala Común y no en los dormitorios (una minoría) estábamos intentando averiguar quién había sido, inventándonos todo tipo de conspiraciones Gryffindor-muggles que dejarían a más de uno con la boca abierta.

    Sentí que alguien me llamaba al lado de la chimenea. Eran ellos. Mis camaradas mortífagos. Pero esta vez sólo estaba el chico corpulento que amenazó a Alexis ayer y la chica de la voz metálica del día de la ceremonia de iniciación. Ella me extendió un pergamino y me dijo al oído Ábrelo cuando estés solo. Me sonrió con maldad y después se giró y siguió su conversación con el otro chaval.

    Me subí a las habitaciones, pero allí aún no había nadie. Alexis estaría con Alisha en las habitaciones de las chicas, continuando lo que habían dejado a medias. Era el momento preciado para abrir el pergamino, que estaba perfectamente envuelto con un cordón de seda negra...

    Apreciado camarada,

    Tu ataque de ayer ha cubrido su propósito. El miedo se extiende por Hogwarts como si se tratase de una enfermedad. Y no te preocupes ante las amenazas de Sluggie: simple bravuconería. Ni Dumbledore ni nadie se enfrentarían a una expulsión completa de los alumnos de una Casa. Sería un tremendo desajuste. Pero no hace falta que digas que has sido tú. Simplemente sigue con el plan. Te adjunto en el dorso el nombre de la siguiente víctima. Cuando la veas verás que será difícil hacerlo, y más en nuestra situación, pero el Señor Tenebroso confía en tus posibilidades.

    Atentamente,

    Tu camarada

    Volteé la carta... Me quedé atónito. Aquel nombre no podía estar ahí. Era una auténtica locura... Pero enseguida recapacité. Era algo que tenía que hacer. Por mis ideales. Por esta lucha, mi lucha. Y no estaba dispuesto a darme por vencido, fuese al precio que fuese.

    =OUT=
    Mi amado Lance vuelve a las andadas. Intento dar una visión hacia lo nazi de la estructura de "gobierno" de los mortífagos, espero que nadie tenga algo en contra. Así que, mis saludos y espero que no haya jodido los futuros posts de nadie con este mío.

    Carlos

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    9:15 p. m. @ 24 septiembre, 2006

    Bienvenidos a la re-apertura de Sonorus!

    Prud!

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    9:46 p. m. @ 23 julio, 2006



    Seh. Hasta nosotros cerramos por vacaciones xD.
    Debido a que mucha gente se ha ido por ahí, a disfrutar del verano, pues cierro Sonorus, para que - casi - todo el mundo se encuentre en septiembre en el punto en que lo dejó, y bueno sigamos así de bien.
    Muchísimas gracias a todos, todos, por hacer vivir este RPG, y bueno, que espero que en septiembre - que está a la vuelta de la esquina - continúemos igual de posteadores.

    Buen verano!
    Prud!

    Prud!

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    9:53 p. m. @ 20 julio, 2006



    Y allí me encontraba, en frente de las puertas del campo de Quidditch con Heather, esperando a que llegaran los alumnos que iban a realizar las pruebas para entrar en el equipo. Heather llevaba siendo la capitana dos años y alguna vez que otra su criterio de evaluación se había limitado a la amistad que tuviese con los aspirantes, más allá de su capacidad deportiva.

    Por la mañana tuve que irme solo a la Biblioteca ya que no tenía nada de deberes hechos. Llegué a las diez y observé que prácticamente estaba vacía. Mejor, así no tengo que saludar a nadie y acabaré más rápido con los ejercicios. Me senté en una mesa en un rincón y me dispuse a sacar un pergamino para la redacción de Defensa Contra Las Artes Oscuras.

    - ¡Booouh! -sentí la presión de dos manos sobre mi espalda.
    - ¡Aaaaah! –mi grito fue tal que todos se quedaron mirándome, giré la cabeza y vi que había sido Henry quien me había asustado - ¿qué haces...?
    - Era una broma - la señora Pince me miró con cara desagradable- será mejor que salgas de aquí si no quieres que te echen la bronca.
    - Espera a que recoja las cosas- metí todo como pude en la cartera y salí rápidamente sin molestarme en colocar los libros que había cogido.

    La bibliotecaria me echó una mirada desafiante, pero seguí el camino hasta salir de allí sin darle importancia alguna.

    - ¿A qué se debe esta visita inesperada? –pregunté curioso.
    - A ver, te cuento: ayer estaba paseando por la noche por los pasillos cuando tropecé con esto- y sacó de su bolsillo lo que parecía ser una capa de aspecto diferente a las demás –Es una capa de invisibilidad, para ti.
    - ¿Para mí...? pero si te la encontraste tú , además yo no la quiero...
    - Como que no la quieres, todo el mundo desea tener una. A mí me queda pequeña, está hecha justo a tu medida.
    - Viéndolo así... ¡vale! –se la arrebaté de las manos antes de que cambiara de idea – pero te debo una.
    - Eso ni lo dudes. Bueno... ¡úsala bien! – y salió con paso ligero hacia la puerta principal.

    ooOO00OOoo..ooOO00OOoo

    Hacía diez minutos que Heather había entrado junto a los otros miembros del equipo al campo. Ya me estaba yendo cuando vi que Sam entraba para hacer las pruebas. Lo que daría por verla jugar... mmm... sí, creo que ha llegado el momento de usarla. Saqué la capa y aprovechando que no había nadie alrededor me la puse encima y sentí como mi cuerpo se adaptaba al medio haciéndose invisible.

    Sam como buscadora era un poco novata, aunque en la primera prueba cogió la snicht antes que Alice y en el segundo ejercicio estuvo muy bien esquivando las bludgers. Salí del campo antes que los demás y conseguí alejarme un poco de allí para poderme quitar la capa sin que nadie me viese.

    Una vuelta por la orilla del lago no me vendrá mal ... y allí me dirigí. Anduve durante lo que me parecieron diez largos minutos hasta que mirando al agua choqué con una chica de aspecto siniestro y la pobre chica se cayó.

    - Joder- alzó la vista - ¡Joder!
    - Lo siento, ¿estas bien? – lo último que me faltaba era que se hubiese hecho daño.
    - ¿Eh? ¡Ah si! Tranquilo ha sido culpa mía, estaba distraída y no miraba por donde andaba.
    - Pues me alegro de que estés bien – La tendí la mano para ayudarla a levantarse del suelo.
    - La cogí de la mano y me dio las gracias, que amable... Se quedó mirándome un poco ida.
    - ¿Seguro que estas bien? – insistí.
    - Que si hombre, por cierto me llamo Anne, Anne Nuance – me tendió la mano.
    - Yo me llamo Robert, Robert Wood, encantado – Nos dimos un apretón de manos, quizás con demasiado entusiasmo por parte mía.
    - Igualmente, y dime Robert, ¿qué haces solo por estos parajes? – me preguntó mientras comenzamos a andar.
    - Buscaba a una persona... ¿y tú?– dije con tono misterioso.
    - Bueno yo… salí para despejarme un poco de tanto estudiar.
    - ¿Y si buscamos un banco en la sombra donde sentarnos y así seguimos charlando?
    - Como quieras...- respondió sin dudarlo.

    Llegamos a un banco al lado de unas columnas. No sabía de qué íbamos a hablar, por lo que pasaron cinco minutos hasta que ella empezó a hablar:

    - ¿Sabes? Pareces el típico chico que cae bien a todo el mundo y que no le importa ayudar a los demás.
    - Eso de que caigo bien a todo el mundo... para cuatro personas que conozco pues supongo que si – dije resignado – y tu pareces la típica chica que no busca problemas, pero ellos son los que te encuentran a ti , ¿me equivoco?
    - Para nada, siempre estoy metida en alguno sin comerlo ni beberlo, pero no me quejo, me gusta solucionarlos – así que es una chica problemática...- No me has dicho a quien buscabas...
    - Aaaahh... bueno... nadie que creo que conozcas. Lo siento no te lo cuento porque no aún te conozco demasiado...
    - Bueno yo tampoco te he dicho que hago realmente aquí, ya que no es de tu incumbencia – un poco borde para mi gusto...
    - Vale...- y de pronto me acordé de una cosa - espera... creo que ya sé quién eres... tú eres la chica esa a la que la van los vampiros y todo eso... no??
    - Sí, esa misma, y tú eres el chico ese que una vez vi con Erik en clase de Vuelo. Lo siento pero no sé más de ti, soy un poco antisocial- se encogió de hombros.
    - Creo que no eres la única... en fin...yo me voy a ir ya... ¡hasta otra! Encantado de conocerte.
    - ¡Adiós!.- dijo con una pequeña sonrisa.

    ooOO00OOoo..ooOO00OOoo

    - Que tú eres el que está con Liberty – dije tras una pausa .
    - ¿Y a ti que te importa? – y Arch añadió- ¿Por qué lo dices?
    - Oh – suspiré- por nada…
    - Venga, cuéntamelo, tu eres Robert Wood, un amigo de Sam ¿no?
    - Sí, es que he oído rumores por el colegio y me gustaría saber si eran verdad... – creo que no ha colado – Pero tú haz como si no te lo hubiera preguntado. Yo no debería decirte esto pero hoy he visto a Sam un poco triste...- ¿por qué se lo estaba contando? ¿para que fuera a consolarla o para que se sintiera mal?
    - ¡¡¿¿Qué??!!- se sobresaltó.
    - No he hablado con ella pero se nota que la pasó algo ayer porque hoy tenía mala cara y no es muy normal en Sam...- dije con tono preocupante – no sé... es mi amiga y me jodería mucho si se encontrara mal.
    - Vale chaval, tranquilo, hablaré con ella – dijo seriamente – espero que no sea por mí culpa...- dijo para si mismo.
    - ¿Por qué lo iba a ser?- pregunté extrañado. Quizás pasó algo anoche de lo que me debería enterar...
    - Eh...nada... gracias por contármelo. ¡Adiós! – y salió corriendo por las escaleras.

    ooOO00OOoo..ooOO00OOoo

    - ¿Dónde has estado esta tarde? Pensé que daríamos una vuelta después de las pruebas – preguntó Heather mientras cenábamos.
    - He conocido a una chica de Hufflepuff muy simpática llamada Anne Nuance.
    - ¿La siniestra esa? – preguntó - ¿no te habrá metido nada raro en la cabeza?
    - Noooooo, de momento... – bromeé.
    - ¿Sabes que Withenrose ha hecho las pruebas para buscadora?
    - ¿En serio? – dije haciéndome el sorprendido - ¿y qué tal lo ha hecho? ¿la vas a coger?
    - Ya lo verás... ¿nos marchamos ya...?
    - De acuerdo, vamos a la Sala Común y te enseño mi nueva capa – dije mientras la busca en mis bolsillos, pero en ninguno se hallaba. ¡Mierda! ahora tendré que buscarla... y eso si la encuentro...
    - ¿Cómo? – preguntó extrañada.
    - Nada, me he confundido- mentí mientras cruzábamos las puertas.

    =OUT=

    Aki está el post... ya tenía ganas de ponerlo... Gracias por lo siete comentarios que me dejasteis en el ultimo post, me hizo muxa iluu!!!

    SaludoSsSsS

    Mario

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    3:55 p. m. @ 18 julio, 2006



    Aquellos ojos, grises como el acero, se toparon conmigo de frente, duros y fríos como la mañana escocesa. No fueron ni dos segundos los que pasaron para que ella retirase la mirada, cabizbaja. El problema fue que yo, tardé más de dos segundos en reaccionar.

    - ¡Liberty! – la llamé - ¡Sparrer!

    Se dio la vuelta, pesadamente y me observó, molesta.

    - ¿Qué quieres? – por fin contestó –

    Avance hasta llegar a su altura y cogiéndola del brazo, la llevé a un sitio apartado, frente a un sauce de aspecto solitario, con follaje decadente.

    - Tenemos que hablar – propuse –
    - ¿De que?
    - De lo de ayer – dije – es que no…
    - Está todo muy claro, Dawssen. – interrumpió con arrogancia – Ayer se te vio el plumero. Y además, que lo que pasó, pasó. Para mi no tiene más importancia.

    Un jarro de agua fría impactó contra mi rostro. Aquellas últimas palabras me habían dejado de piedra. Vacío.
    Al fin había creído que me iba bien con las tías, y justo, justo en ese momento, tenía que aparecer Withenrose.

    - Pero… - susurré esbozando una mueca un tanto extraña, dolido - entonces no tiene más importancia ¿no? – hice un pausa – Que gilipollas, creí que algún día podrías llegar a salir de tu puto agujero…

    Di media vuelta, pero ella, velozmente, con la habilidad de las serpientes, me agarro de una de las mangas de la túnica, haciéndome virar.

    - Escúchame – ordenó en un siseo – Escúchame, de mí no se ríe nadie.- De pronto señaló al suelo – tú estás aquí, y yo estoy aquí – señaló ahora el techo - ¿Entiendes? Estoy muy por encima de ti. Así que no te atrevas a volver a humillarme. No te necesito para salir de ningún agujero. Así que no te atrevas a volver a humillarme porque puedo hundirte cuando quiera ¿eh? ¿Me oyes? Cuando yo quiera. Sangre sucia...

    Terminó en un hilo de voz. Con los ojos brillantes, causa de la rabia contenida.
    Acto seguido, hizo un intento de marcharse.

    - ¡Me das asco, Sparrer! – bramé, enfadado. No comprendía porque, no llegaba a entender el cambio de su comportamiento. Paró en seco, sin volverse, como si no quisiera mirarme - ¿Acaso te crees que lo hice por despecho? ¿Por pasar el rato? – empecé a acalorarme, varios alumnos se concentraban a unos metros más allá, intentando percibir atisbos de la conversación - ¿De veras te piensas que si no me hubieses gustado desde un principio, hubiese puesto todo de mi parte en realizar intentos por acercarme a una Slytherin que me trata mal? – hice una pausa, tragándome la indignación, y… cagándome en Sam – Estás tan equivocada. La verdad es que no sé porque he puesto tanto interés en ti, no eres más que una estúpida niñata, ricachona y consentida, necesitada de atención.- a pesar del cabreo que se apoderaba de mí, sonreí, irónico – Es más, anoche no era Sangre Sucia, lo que me llamabas…

    Fue un “ooh” general lo que siguió a mi réplica. Los alumnos más espabilados habían captado mi última frase. Que se joda, pensé.

    - No sigas, Dawssen – musitó, dolida – se te da muy bien dejar las cosas a la mitad.

    Me senté en el suelo. Seguro que ahora huía, como siempre hacía cuando discutíamos, había un par de opciones: o se forraba a insultarme, dándome en los puntos débiles, o, simplemente se marchaba, manteniendo la dignidad.
    Pero no lo hizo: su esbelta figura, y su flamante cabello rubio se quedaron en el sitio, sin apenas moverse.
    Su dichosa capa de leopardo no dejaba de ondear, provocando un sonido incómodo.
    En parte me arrepentía de lo que le había dicho. Ni pensaba que fuese una consentido, ni que necesitase llamar la atención. Me sentí mal por haber dicho aquella frase que había despertado la expectación de la gente, estaba hecho un lío.
    Pero por otra parte, no sabía lo que me ocurría, deseaba seguir discutiendo con ella. La rabia me podía, me podía tanto que necesitaba pelear con ella. En realidad, no ansiaba más que besarla, como anoche, quizá con más intensidad.

    - Liberty – susurré – Siento mucho lo de ayer.

    Me miró, con odio, y se sentó a mi lado.

    - ¿A que te refieres ahora, Dawssen? – preguntó frunciendo el ceño - ¿A lo que pasó entre nosotros? ¿A lo de la Barbie Gryffindor? Anda, dime. Ardo en deseos de saberlo. No tienes que sentirlo, no eres el primero que lo siente.

    Miré a mi alrededor. Los alumnos se habían disipado, y ella no se daba por vencida.
    Me acerqué un poco más a su cara.

    - No tienes ni puta idea – murmuré –

    Sus enormes ojos miraban directamente a los míos, y justo cuando abrió los labios para contestarme, la callé con un beso. Corto, pero intenso. Me observó, con una mezcla de rabia y de perversión, al separarnos. Creía que me iba a dar una bofetada, que iba a contestarme mal o que simplemente se largaría, cabreada. Pero me había equivocado de nuevo.
    Se lanzó hacia mí, rodeándome con sus brazos mientras nuestros labios chocaban mutuamente…

    - Espero que ahora entiendas todo… - dije, con la voz amortiguada entre aquella lluvia de disculpas –

    Me aferró contra sí con fuerza, y continuó besándome con más ganas. Era como si no me quisiese dejar huir nunca, como si quisiera quedarse conmigo.
    En menos de un minuto, se separó de repente, y miró a su alrededor, ceñuda. Acto seguido se irguió

    - Oye, aquí no… - balbuceó –

    No pude hacer más que agachar la cabeza, vencido de nuevo por aquella espada de insignia SPARRER. Ella se marchó, no sin antes musitar un “hasta luego”.


    _ _ _ _ _ _


    El día, hasta ese momento, no podía haber ido mejor: había superado las pruebas de quidditch, convirtiéndome en el nuevo buscador de Hufflepuff, y había aclarado – por lo menos habíamos vuelto a repetir lo ocurrido – las cosas con Sparrer.
    Tras ducharme, lo primero que hice fue buscar a Meribeth, tenía que contárselo.

    - ¡Meribeth! – exclamé al verla zambullirse por el agujero de salida - ¡Meribeth!

    Pareció oírme, al instante su cabeza, seguida del cuerpo, apareció de nuevo en la sala de color ocre.

    - ¿Me has llamado? – preguntó frunciendo el ceño –
    - ¡Claro! – respondí ferviente - ¿Por qué no iba a hacerlo?
    - No lo sé – dijo mientras se acercaba – Hace días que no hablamos, supuse que preferías a Sparrer
    - No digas tonterías – contesté captando el matiz de ironía – De eso quería hablarte. Vamos, sentémonos.

    Nos acomodamos en el mullido sillón de color amarillo. Ella, expectante. Y yo, deseoso de contárselo.
    No temía que Sparrer se enfadase, yo sabía que podía confiar en Dubled.

    - Bien… - musité sin saber bien como empezar – el caso es que Liberty y yo, ayer…
    - ¿Qué? – se impacientó –
    - Pues que… nos liamos – me apresuré a decir bajando la voz, Romilda y Dawn rondaban cerca – eso.

    Meribeth, esbozó un gesto que no conseguí entender. Pude vislumbrar como sus ojos se abrían, alegrándose por mí, pero a la vez se entristecían, como si algo los abrumase.

    - Dios, Arch – balbuceó – me alegro… me alegro muchísimo por ti.
    - ¿Te pasa algo? – pregunté al instante – Te noto rara…
    - No, no es nada.
    - Vamos, Dubled – dije entrecerrando los ojos – te conozco…

    Dibujó una sonrisa, algo forzada.

    - No es nada, de verdad – respondió – nada importante.
    - ¿De verdad? – no quería insistir más, ella asintió, sonriendo aún – Vale. Pero ya sabes que me lo puedes contar.
    - Gracias.

    La besé en la mejilla.

    - Espera, espera – me impacienté al ver que intentaba levantarse– aún no sabes todo.

    Frunció el ceño, sorprendida o asustada, no sabría decir.

    - Bien – comencé – El caso es que mientras… eso, apareció Sammy. – Me llevé las manos a la cabeza, viviendo la historia que contaba – Imagínate, Meri, el panorama.
    - Puedo intuirlo, Archie– sonrió – y ¿Qué paso?
    - Nada – respondí vacío – Miradas asesinas, titubeos constantes, Sparrer enfadada. Y… ¡Withenrose celosa!

    Me aclaré la garganta, encogiéndome de hombros.

    - El caso es que hablé con ella esta tarde, con Liberty, tras las pruebas de quidditch – continué – y lo que en un principio empezó mal, con gritos y discutiendo, acabó en lo mismo de ayer por la noche.
    - ¡Vaya! – se exclamó – y ¿estás contento?
    - ¿Qué? – contesté – Es cojonudo, nunca me había sentido tan bien. Esa Sparrer me encanta, no sé lo que tiene, pero me encanta.

    Meribeth sonrió pícaramente.

    - Me alegro muchísimo por ti, Archie – dijo revolviéndome la maraña rubia que caía por mi rostro – En fin, voy a irme, porque…
    - ¡Eh, no! – grité – ahora te toca a ti. Vamos, cuéntame.

    Tras un suspiro, empezó a contarme todo.

    _ _ _ _ _ _


    Había quedado con Angelus en la torre de Astronomía, el cabrón pasaba una hierba de muerte. Lo había comprobado gracias a Volskov. Así que nada más salir de la sala común, me dirigí hacia allí.
    No paraba de pensar en ella, en sus besos, en la tremenda tensión sexual que los precedía. Y entonces, estaba totalmente perdido, sin saber lo que iba a pasar o lo que no, pero quizá esa incertidumbre aumentaba el interés por la Slytherin.
    Ensimismado por completo, no reparé en un muchacho algo bajito, un Gryffindor, y choqué contra él estrepitosamente, ambos cayendo al suelo, hechos un lío de brazos y piernas.

    - ¡Me cago en la puta! – exclamé – Lo siento, tío.
    - No pasa nada – respondió con una tímida sonrisa – Le pasa a cualquiera – ambos nos levantamos y éste se sacudió la túnica – Tú eres el que está con Sparrer ¿no?
    - ¿Qué? – me sorprendí - ¿Qué has dicho?
    - Que tú eres el que está con Liberty – dijo tras una pausa, algo inseguro –
    - ¿Y a ti que te importa? – nunca contestaba así, pero que un desconocido, de primeras me preguntase algo así, me había fastidiado - ¿Por qué lo dices?
    - Oh – suspiró- por nada…

    Seguimos, Robert y yo, conversando por un rato. Cuando terminamos de hablar, fue como si me hubieran tirado al suelo y golpeado sin cesar. No me quedaba otra que la hierba, no me quedaba otra…


    =OUT=
    Enfin...pos eso, no hay mucho que decir, me gusta XD

    Prud!

    _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

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    4:50 p. m. @ 15 julio, 2006



    Me estaba duchando tan tranquilamente cuando mi gata Drak entró en el baño y empezó a maullar.
    -Joder, sí, sí, miau, miau ¿Qué quieres, no ves que estoy ocupada?- Asomé la cabeza por la cortina y vi a Drak con un despertador- ¿De donde has sacado eso? ¡Ostia, ostia! ¡Joder! Gracias
    Menos mal que tengo una gata inteligente que me avisa que ya llego cinco minutos tarde. Para que luego digan que los animales no te entienden cuando les hablas.
    Me termine de duchar, vestirme y peinarme lo más rápido que pude y me dirigí hacía la biblioteca donde en teoría me tendría que estar esperando Ilona Lundbäck.
    Espero que no se haya cansado de esperarme y se marchara.

    -Llego… tarde… lo siento… muchísimo- dije mientras intentaba coger aire
    Por suerte es una persona muy paciente
    -Tranquila, es la primera vez que llegas tarde, no matan a nadie por llegar tarde una vez en su vida
    No estaba segura de que eso fuera una broma, ya que su tono de voz era muy serio, pero tampoco me imaginaba a Ilona matando a alguien por llegar tarde.

    Entramos en la biblioteca en busca de una mesa, cosa que era muy fácil ya que por la mañana casi ningún alumno solía ir por esos parajes.
    -¡Vaya!- medió grité – Que solitario esta esto
    La Señora Pince Salió de la nada, como si de un fantasma se tratase, y con mala cara nos mandó callar poniendo su dedo índice encima de sus labios
    -¿No ve que solo hay cuatro personas, cinco contándola a ella? – pregunté ya si en un susurro
    -Pero es normal, esto es una biblioteca, y hayan personas o no hay que respetar sus normas, y tú deberías saberlo siendo prefecta
    -Ya bueno, sí, tienes razón, creo que me ha entrado agua en el cerebro con las prisas
    Elegimos una mesa amplia donde sentarnos, Ilona dejó su túnica en la silla y tomamos caminos distintos en busca de libros que fueran de nuestro interés.
    Ilona se dirigió a la sección de los libros de historia y yo a la de criaturas nocturnas.
    Licántropos, hombres lobo, ¿pero eso no es lo mismo?, ¿Hadas y duendes?, este tampoco, nada, nada, no, no, no…
    Recorrí el pasillo de criaturas nocturnas sin ver ningún libro que me llamara especial atención.
    -¡Oh Dios! Creía que no encontraría ninguno de este estilo
    Cogí el libro, era muy pesado, tenía las tapas forradas de cuero negro, sus hojas eran viejas y estaban desgastadas, y su olor era de libro viejo. Adoraba ese olor, esas texturas… Con una mano le quité una capa de polvo que tapaba el nombre de dicho libro: “Vampiros”.
    Lo cogí como el tesoro más valioso del mundo y me dirigí a la mesa donde ya estaba Ilona sentada y con tres libros a su lado.

    Cuando Ilona terminó sus deberes yo iba más o menos por la mitad del libro.
    -¿Está interesante, no? No has ni parpadeado en todo el rato que llevas leyendo
    -Este libro es el mejor entre los que he leído ya
    -Y supongo que ha estas alturas ya serán mucho, ¿no?
    -Si, me temo que demasiados, espérame voy a decirle a la Señora Pince que me lo llevo

    o_oo_OO_oo_OO_oo_OO_oo_OO_o

    Creo que fue el día que más rápido comí y en el que más veces me atraganté solo para seguir leyendo el dichoso libro.
    Me fui a la sala común mientras comía un helado de fresa y nata.
    Voy ha pedir la receta del helado a los elfos domésticos, para hacer toneladas de él y que me dure por lo menos más de cinco minutos.
    Como era de esperar la sala común estaba desierta, pero a pesar de la tranquilidad que había preferí subir a las habitaciones, creo que es porque allí me siento más cómoda y segura.
    Estuve como unas tres horas leyendo sin parar y tomando apuntes para no se que exactamente.
    -Lo que yo decía, el mejor libro que me he leído hasta ahora
    Lo cerré con cuidado y lo dejé en la mesilla de noche. Me levanté de la cama y fui a poner mi libreta en el baúl.
    Deje la libreta encima de unos libros y observé todos los objetos que tenía dentro, sin saber porque me puse a buscar entre mis objetos busqué y busqué hasta que encontré lo que buscaba:
    Una bolsa de tela roja con unos objetos dentro. Desaté el nudo que cerraba la bolsa, me senté de nuevo en mi cama y vacié la bolsa.
    -No sé siquiera porque tengo esto- me dije mientras observaba un mechero, unos paquetes de tabaco y papel para liar- Será porque nunca tiro los regalos de los amigos muggles que tengo, o porque simplemente soy gilipollas
    Me quedé pensativa observando lo que había en mi cama.
    Eres prefecta, tu deber es cumplir las normas y hacer que las cumplan… Pero es que por otra parte, la conversación con Arch me abrió ligeramente los ojos. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué hago?
    Me tumbé en la cama.
    ¿Cómo se llamaba aquel chico que pasaba sustancias? ¿Angelus? ¿Angelus Rowell?
    Mientras seguía pensando oí que alguien subía hacia las habitaciones. Me levanté tan rápido que me maree un poco. Metí los paquetes de tabaco, el mechero, y el papel para liar en la bolsa y la tiré en el baúl. El corazón parecía que me iba ha estallar.
    Se abrió la puerta, era Dawn.
    Cerré mi baúl con llave, le dije adiós a Dawn y me fui a despejar un poco las ideas paseando por Hogwarts.
    Me recorrí el castillo de arriba a bajo sin ver a nadie interesante, así que decidí salir a los terrenos con la esperanza de encontrar alguien conocido, como Ilona o Erik, o alguien agradable para conversar un poco.
    Como no encontré a nadie empecé a andar distraídamente por la orilla del lago, creo que pasaron cinco minutos antes de adarme con un árbol y caerme al suelo, o eso era lo que creía que era.
    -Joder- alcé la vista - ¡JODER!
    Delante de mí había un muchacho que solo conocía de vista, era castaño, ojos azules y más alto que yo. En pocas palabras estaba buenísimo.
    -Lo siento, ¿estas bien?
    -¿Eh? ¡Ah si! Tranquilo ha sido culpa mía, estaba distraída y no miraba por donde andaba
    -Pues me alegro de que estés bien – Me tendió la mano para ayudarme a levantarme del suelo.
    Le cogí de la mano dándole las gracias.
    Vaya, esto es fuerza y lo demás son tonterías.
    Me quedé mirándolo embobada.
    -¿Seguro que estas bien?
    -Que si hombre, por cierto me llamo Anne, Anne Nuance – le tendí la mano
    -Yo me llamo Robert, Robert Wood, encantado – Nos dimos un apretón de manos, para mi gusto demasiado fuete.
    -Igualmente, y dime Robert, ¿qué haces solo por estos parajes? – le pregunté
    -Buscaba a una persona, ¿Y tú? – me preguntó con un tono misterioso
    -Bueno yo… salí para despejarme un poco de tanto estudiar- mentí
    -¿Y si buscamos un banco en la sombra donde sentamos y seguir charlando?
    - Como quieras...- respondí

    Nos sentamos en un banco que estaba al lado de unas columnas las cuales daban la impresión de que se iban a caer de un momento a otro. Me gustaba ese lugar, era tan solitario…
    Si alguien nos ve pensará de todo menos lo que es.

    Estábamos envueltos en un silencio perturbador y decidí romperlo con una tontería de las mias:
    -¿Sabes? Pareces el típico chico que cae bien a todo el mundo y que no le importa ayudar a los demás
    - Eso de que caigo bien a todo el mundo... para cuatro personas que conozco pues supongo que si – dijo – Y tú pareces la típica chica que no busca problemas pero ellos son los que te encuentran a ti, ¿me equivoco?
    -Para nada, siempre estoy metida en alguno sin comerlo ni beberlo, pero no me quejo, me gusta solucionarlos...
    -No me has dicho a quien buscabas... -pregunté
    -Aaaahh... bueno... nadie que creo que conozcas, lo siento no te lo cuento porque no aún te conozco demasiado...
    Chico reservado…
    -Bueno yo tampoco te he dicho que hago realmente aquí, ya que no es de tu incumbencia – dije un tanto borde
    Tienes que controlarte o te meterás en problemas.
    -Vale... espera... creo que ya sé quién eres... tú eres la chica esa a la que la van los vampiros y todo eso... ¿no?
    -Sí, esa misma, y tú eres el chico ese que una vez vi con Erik en clase de Vuelo. Lo siento pero no sé más de ti, soy un poco antisocial- me encogí de hombros
    - Creo que no eres la única... en fin...yo me voy a ir ya... ¡hasta otra! Encantado de conocerte.
    - ¡Adiós!
    A eso se le llama un chico simpático.
    Me levanté del banco para volver al castillo, me giré para mirar si me había caído algo de los bolsillos cuando divisé un trozo de tela.
    Me agaché y al cogí.
    Esto tiene pinta que sea de Robert.
    ROBERT! – Grité, pero ya estaba demasiado lejos para que me oyera.
    Como corre el jodido, vamos a ver que es esto.
    Desdoblé la tela con cuidado.
    -¿Una túnica? No, demasiado extraña. ¿Qué mierdas es? – Me pregunté mientras examinaba ese trozo de tela – Joder, es una capa de invisibilidad, a saber de donde la ha sacado…
    Lo que podría hacer con esto, pero no aré nada, se la devolveré en cuanto le vea, sí es que le veo.
    Doblé la capa y me dirigí al castillo para ir a la sala común.

    Guardé la capa en mi baúl junto las otras cosas de valor que tenía ahí guardadas. No pude evitar pensar en “saltarme las normas” una vez como mínimo cuando vi mi bolsa roja.

    =OU=
    Bueno el ocmetario este es como el de siempre...
    Espero que disfrutéis leyendo

    Estefani Cuxifli

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    3:45 p. m. @ 07 julio, 2006



    - Les pillé, Christine, los vi – dije en un sonoro sollozo – No puedo creerlo.

    - Tranquila, cariño – me consolaba con los ojos hinchados, era muy tarde - ¿Qué viste?

    Tarde un momento en responder, no podía quitarme la imagen de la cabeza: Archelaus, mi Archie, empotrado contra el escritorio de McGonagall mientras Liberty devoraba su boca, con los brazos entrelazados en su cuello.

    - Arch y Liberty – dije en un hilo de voz – en Transformaciones.

    - ¿Qué? – exclamó Christine provocando un gimoteo de Heather. La miró y continuó - ¿En transformaciones? ¿Qué estaban haciendo?

    La miré fijamente, entre la oscuridad.

    - Jugar a las canicas – respondí en un toque de ironía –

    Chris suspiró, comprensiva. Parecía que le afectaba tanto como a mí.

    - Pero ¿Cómo supiste…? – se detuvo – Bueno, que estaban ahí...

    - Escuche una conversación a escondidas – repliqué con un tono monótono, con las lágrimas cayendo por mis mejillas –

    - Joder, Sam – maldijo ésta – y estaban besándose ¿no? ¿Quién te manda a ti escuchar esas conversaciones?

    Parecía que la poseía una mezcla de enfado, con sueño, nervios por el día que la esperaba y bueno… sentimiento de culpabilidad por haberme dicho aquellas palabras.

    - No sé que decirte – repuso al final – Es que, siento mucho lo que estás pasando, Sammy.

    - Da igual – respondí resignada – algún día tenía que pasar. Lleva seis años detrás de mí y no he sabido hacerle caso. Y no tenía que haber escuchado esa conversación, eso está claro. ¿Pero quién iba a decirme que me haría más daño a mí?

    - No te preocupes, Sammy – me tranquilizó – Si dices que él lleva seis años enamorado de ti, no tienes por qué preocuparte. Los sentimientos no desaparecen como una snitch – añadió para luego continuar – seguro que está haciéndose el duro, poniéndote a prueba. Que le veas con otra, es una estrategia muy propia de los hombres.- terminó riéndose-

    - ¿Tú crees? – susurré en un atisbo de esperanza –

    - Claro que sí, cielo – respondió sonriente – Tú habla con él un día que esté solo, y le cuentas lo que sientes. Verás como todo cambia.

    Me abalancé sobre ella en un tórrido abrazo. Sentía sus mechones de pelo rubio sobre mi cara. Apreté con todas mis fuerzas.

    - Muchísimas gracias, Chris – agradecí – Te quiero.

    - Y yo, Sammy, pero no te acostumbres – dijo separándose de broma – Y ahora a dormir. Que si no mañana, no tengo la cara idónea para ver a Mark.

    Reímos, ambas mientras nos metíamos en la cama. Me puse boca arriba, mirando al techo.

    - Chris…-un mugido por su parte - ¿Mañana son las pruebas de quidditch verdad?

    - Ajá – confirmó – Mañana será un día duro…

    _ _ _ _ _ _ _


    - ¡Vale! ¡Pruebas para cazador terminadas! ¡Vamos allá con el buscador! Alice Murray y Sam Withenrose. ¡A vuestras escobas!

    La grimosa voz de Heather Drummond me sobresaltó. Tan borde como siempre, no la aguantaba. Tenía los nervios de punta, y aún más con lo ocurrido aquella noche. Con todo, conseguí tranquilizarme, canalizando mi rabia contra esa asquerosa capitana, en buscar la snitch dorada.
    Mi adversario, una tal Alice Murray, era una muchacha muy flacucha y estirada, con el pelo color zanahoria y la cara repleta de pecas. Me sonreía desde su escoba.

    - Suerte – la dije, cordialemente –

    Esta respondió asintiendo, y al sonido del silbato, ambas nos elevamos en el aire.
    Drummond había encantado una snitch, para que no salieran más allá del estadio, pero que se moviesen con una rapidez considerable.
    Yo la percibía claramente, un aleteo dorado en medio de unas gradas de madera. Me apresuré a acelerar mi escoba, con Murray pisándome los talones. En medio de todo esto, la snitch desapareció de mi visión, y me limité a seguir rodeando el campo.

    - Mierda – susurré – no sirvo para nada… primero Arch, y ahora la snitch…

    Murray cambió el rumbo, y me adelantó. La seguí, apretando con todas mis fuerzas el palo de mi escoba y por fin pude divisarla. Pequeña y frágil, se movía a una velocidad que espantaba. Alice me llevaba ventaja, pero en un último acelerón, conseguí ponerme a su altura, y, aprovechando un momento de despiste por su parte, vi como la snitch cambiaba de dirección, y apresurándome, conseguí cogerla entre mis dedos.

    - ¡Sí! – me exclamé –

    Antes de poder aterrizar, Heather ya nos dictaba las nuevas reglas: esquivar bludgers y otros jugadores. Para ello, Chris, Jennifer, y algunos alumnos más se distribuyeron por el campo y la capitana soltó unas cuantas bludgers.
    Al sonido del silbato, Murray y yo atravesamos el estadio, zigzagueando por entre los compañeros. Mi escoba llevaba algo más de velocidad, pero no la suficiente como para una victoria clara.

    - ¡Inmobilus! – dije en un grito ahogado viendo como una bludger se dirigía a mi cabeza –

    Ésta quedó suspendida en el aire completamente quieta. Ahora Murray me llevaba la delantera, aceleré con todas mis fuerzas, chocando con Christine de refilón.

    - Lo siento – grité sin girarme – ¡Carpe Retractum!

    Un rayo en forma de cuerda brotó de mi varita, agarrando otra de las bludgers, y con un gesto, la lancé hacia mi izquierda, justo en el lugar donde Alice Murray se encontraba.
    El silbato sonó de nuevo, y ambas aterrizamos.

    - ¡Muy bien, las pruebas han terminado! La lista de seleccionados la tendréis colgada en el tablón de la Sala Común dentro de una hora. ¡Gracias a todos por haber venido! – bramó Heather

    ¿Acaso te crees que venimos por complacerte, idiota?
    No sabía si había sido buena idea presentarme a las pruebas. Y es que no sabía hasta que punto el odio que sentía hacia Heather podría crecer en el caso de no admitirme en el equipo. Pensé entonces en Robert. El pobre no hacía más que preocuparse de que nos llevásemos bien. Con todo, el momento en que había participado, me había sacado de la cabeza considerablemente la imagen de Arch y la asquerosa Sparrer
    Me dirigí a la entrada de los vestuarios, donde, minutos después, salió Christine.

    - Espero que me escoja – admití en un gesto sonriente – La rabia que tengo acumulada contra ella podría ir a más, quiero decir, iría a más.

    Chris estalló en carcajadas.

    - Has estado muy bien – me dijo – Murray se quedó corta, y además esos reflejos con las bludgers fueron geniales.

    - Bah – suspiré – no digas tonterías. ¿Y tú que? ¿Qué tal con Lestom?

    - Ya le echo de menos – respondió con gesto evadido – es tan… mono…

    - La verdad es que sí – reconocí, algo triste – se nota que te quiere.

    Chris debió darse cuenta de mi estado de ánimo, por lo que decidió zanjar la conversación. Volvimos al castillo hablando de quidditch, para variar. Cuando no se puede hablar de chicos, se recurre al quidditch. Viene a ser lo mismo, solo que codificado…

    =OUT=
    Ya es sábado!!!
    Pobre sammy...está hecha una mierda xDD Ya lo veréis...

    Prud!

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    12:58 p. m. @ 02 julio, 2006

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    Me había costado encontrar una hora libre, y pasarla en la Biblioteca era el peor plan que podía suceder.
    Por órdenes de la McGonagall tenía que encontrar un libro de Transformaciones donde estuviese el hechizo "cambiun" y hacer una redacción de dos pergaminos sobre él. Pince, había señalado con el dedo el cuarto pasillo, y sin quitar la vista del libro que sostenía, susurró "estante doce". Enseguida me vino a la cabeza lo aburrido que debía ser aquél trabajo, y la memoria que tener para recordar la localización de cada libro. Allí debía haber miles, y el doble de polvo.
    Caminé hasta el cuarto pasillo y empezé a contar los estantes con el dedo índice ... 1..2..3..4..5..

    -¡AAAAAAAAU! - Un libro de procedencia desconocida había impactado sobre mi cabeza. Dolía.
    -Shhhht! - Murmró Irma Pince con desgana.

    Golpeé mi espalda contra el estante, y mi cuerpo se dejo caer.

    -¿Te he dado a ti? - Un joven con una melena rubia y uniforme de Ravenclaw asomó la cabeza. - Perdon, están muy mal colocados y no tuve tiempo de decir nada.
    -No... No importa. - ahora la melena rubia ya tenía rostro. Y unos ojos azules como su escudo se calavaban en mí.
    -Me llamo Benjamin Bloored.
    -Meribeth Du..ubled. - titubeé.
    -¡Vaya! Te ha caido el de Teorías de la transformación transustancial, lo estaba buscando. - dijo señalando el libro que tenía a mis pies. - Tiene más de 2000 páginas, es pesado... ¿Estás bien?
    -Me duele, pero no es nada.
    -Déjame ver
    -No importa, en serio, no es nada. - y casi decepcionado se sento junto a mi. Tuve que sujetar mis rodillas para que no temblaran.
    -¿Eres de Hufflepuf? Creo haberte visto en alguna parte.
    -Sí...
    -Ya me parecía... Es una buena casa - y ojeó el libro que había caído sobre mí desintersadamente,
    -Debo irme. - Me incorporé y me sacudí la falda.
    -¿Ya?
    -Ha sido un placer. - y desaparecí antes de que pudiera abrir la boca.

    Tenía que contarselo a Romilda y a Archie. No podía esperar a ver la cara que pondrían cuando se enteraran que la mojigata de Meribeth había conocido a un chico. Sin ayuda de nadie. Y sin dejar de sonreir, atravesé medio castillo hasta llegar a la Sala Común de Hufflepuff, donde esperaba encontrarlos a los dos.
    Enseguida avisté la larga melena de Romilda junto a la de Dawn Ward. Estaban sentadas en un mismo sillón, y sus carcajadas eran sonoras. Me detuvé delante de ellas.

    -¿Meribeth? - dijo Romilda - ¿Qué pasa?
    -Apuesto a que has descubierto que has descubierto que los zapatos que llevas pertenecieron a tu abuela. - dijo Dawn, mientras Romilda se encogía de hombros. Apostaría cualquier cosa a que le cae tan mal como a mí.
    -Quiero hablar contigo... - dije susurrando.
    -Yaa... Me voy, luego hablamos Romi. - y tras besarle la mejilla, no tardó en integrarse en una conversación que tenían no muy lejos de allí.

    Me senté en el lugar que había estado ocupando Dawn, y sonreí con la mirada perdida, cuando demostró nerviosismo a lo que tenía que contarle.

    -Bueno, ¿Qué pasa?
    -He conocido a un chico...
    -¿Sí? ¿Hablas en serio?
    -Totalmente.

    Y empezó a saltar y a sonreir en el sillón, llamando la atención de los otros Huffelpuffs que estaban en la sala.

    -¿Cómo es?
    -Bueeno... Es alto, rubio... Tiene unos ojos azulees, dios míooooo... Lo tienes que ver.
    -Oooh - me apretó contra sí. - Eso es genial... Sabes, ya era hora, pensaba que ibas a estar sin nadie hasta que acabará Hogwarts. Algun chico tendría que gustarte.
    -Si, si, pero... Tengo que pedirte algo...
    -Ya sabes, lo que quieras. - dijo mostrando una sonrisa.
    -Tu ropa interior... - susurré apretando los labios.
    -¿Qué? - y estalló a carcajadas.
    -Caalla, caalla... Sólo falta que se entere Dawn...
    -Estas loca Meribeth, ¿Pero es que ya estais saliendo?
    -He visto a todas esas chicas... Aunque no tengan novio siempre van bonitas.
    -Dios mio... Disculpa que me ria, pero estas loca, bueno, antes de nada, dime quien es.
    -Benjamin Bloored

    Parpadeó un millón de veces, sin caber en su asombro. Aquella reacción me asustó.

    -¿Benjamin Bloored...? ¿Benjamin Thomas Bloored? ¿De Ravenclaw? - su rostro cambió totalmente.
    -¿Ha estado con él? - mi rostro también cambió, aunque ahora se dibujaba tristeza.
    -Es gay...
    -¡¿Qué es gay?! - grité, mientras todos los alumnos de la sala fijaban su mirada en nosotras.
    -Shh.. - Romilda bajo la voz. - No grites.
    -No me lo puedo creer. Es imposible. - dejé caer mi cabeza contra el sillón.
    -Lo que me extraña es que no lo supieras... Todo Hogwarts está al corriente. ¿Lo has visto alguna vez con una chica?
    -Será que no hay chicos sin novia en Hogwarts.
    -Pero no como él, es guapísimo, no te parecía extraño?
    -No.
    -Es que no te fijas.

    Pero yo ya no escuchaba. ¿Y por qué no me lo había dicho? Algo así como: Hola soy Benjamin y soy gay. Así no me habría echo ilusiones. Seguramente pensaría que era una tonta, no podría volver a acudir a ninguna clase más con los Ravenclaws. Era mi fin, seguramente la gente empezaría a hablar... Meribeth Dubled, la tonta de Huffelpuff intenta algo con un chico homosexual. Todo el mundo hablaría, hasta Romilda y Archelaus venderían cosas que había tocado yo, y los venderían a precio muy alto. Todo el mundo compraría cosas de la tonta de Hogwarts.

    -¿Meribeth? Mundo llamando a Meribeth...
    -Si, si, lo siento, me estaba preparando para la humillación mundial.
    -No te preocupes, no voy a decirle nada a nadie, además no tiene nada de malo, es normal...
    -Sii... Le ha pasado a tanta gente.
    -¡Claaro! Venga, vamos a pasear un poco.

    Las dos nos levantamos al mismo tiempo. Me paso la mano por la espalda y yo dejé que mi cabeza cayera sobre su hombro. Caminamos hasta el gran portón de madera, y las dos lo empujamos con fuerza.

    -¿Pero en serio te gustaba?
    -No... Pero es que era muy guapo, y tenía ganas de probar algo. Además, es el primer chico que me habla para no humillarme, después Archie.
    -Bah, hay millones que se mueren por estar contigo, y te aseguro que no son homosexuales. - dijo sonriendo.
    -Lo dices sólo para consolarme...
    -Y estoy segura de que funciona.

    Y la verdad, funcionaba.

    =OUT=

    Mil ochocientos perdones. Primero por no postear antes, segundo por el post y tercero por no haber utilizado ningún personaje que no fuera un extra. Quería utilizar alguno digamos de vosotros, pero el tiempo se me echó encima y tenía que postear hoy por mis ovarios.
    Mil perdones más por el post... No me gusta, le falta algo, y tano diálogo me marea. Perdóóón, el próximo será sin prisa.

    Anna

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