7:49 p. m. @ 26 mayo, 2006
Me desperté con el cantar de un dulce pájaro que era nada menos que mi lechuza Lovech, la cual había medio abandonado.
-Hola pequeña- me levanté de la cama y fui directa a ella- Lo siento mucho, pero es que ya sabes el primer día es muy duro
¿Qué estoy haciendo? Si los pájaros no contestan, ni siquiera se si me entiende
Fui a la mesilla, abrí el cajón y cogí una golosina para que me perdonara Lovech. Esta la recibió con alegría y me lo demostró con un cariñoso picotazo en la mano derecha.
Miré a mí alrededor, todos o casi todos estaban aún durmiendo, sin hacer ruido me fui a duchar y a arreglarme, no quería quitarles horas de sueños a mis compañeros. Tarde bastante puesto que estaba como ido, en mi mundo y con mis cosas, pero no me importaba hoy tenía tiempo de sobra, cosa muy rara en mí, siempre era Benjamin quien se despertaba primero y me daba prisas para no llegar tarde, pero hoy no, hoy podía observarle como dormía placidamente. Me giré para observar a Oliver.
Tiene cara de niño bueno y todo, sin poder evitarlo me reí, y para mi desgracia casi me ahogo por evitar una carcajada escandalosa.
Menos mal que no hay nadie despierto en esta sala
-Pues nada, mejor los dejo durmiendo placidamente, aunque no se que hacer hasta que sea una hora adecuada para ir a desayunar, bueno siempre puedo leer el libro de vampiros y así ya se lo podré devolver a Anne. Estoy loco, hablar solo es de locos, o eso dice mi primo- me di un pequeño golpecito en la cabeza y bajé hacia la sala común.
¡Anda! Ahora ya se porqué todo el mundo se hipnotiza con la mirada de un vampiro, no me extraña con estos ojos tan bonitos del dibujo… ¿qué hora será?
-Hora de bajar- me dije mientras miraba un reloj y me levantaba.
Cogí el libro para devolvérselo a Anne y me dispuse a salir y dirigirme hacia el gran comedor.
Allí estaba, en la puerta del gran comedor, una muchacha de piel pálida, un pelo largo y brillante, con unos ojos preciosos, y su ropa, ¿qué decir de su ropa? Era única vistiendo, debajo de la falda del uniforme unos pantalones piratas negros, combinados con sus All Star, con la camisa medio desabrochada, lo suficiente para ver el principio de sus senos y con la corbata sin el nudo hecho.
-Erik- gritó con alegría mientras me acercaba a ella
-Hola Anne- me aceré a ella y le di dos besos- ¿Cuándo llegaste?
-Ayer por la noche, Mi abuela se empeñó en que me quedara un rato más, y ya sabes, el cambio de horas es muy malo
-Por cierto, toma el libro que me dejaste en verano, está muy bien, y los ojos del dibujos… ¡dios! ¡Son fantásticos!
-Es lo que tiene comprar libros muggles pero con detalles mágicos, sí, no me mires así, según decían en una revista esos ojos no son un simple dibujo, si no que están copiados de unos ojos vampiros de verdad- Cuando hablaba del tema de los vampiros le brillaban los ojos, parecía un niño de cuatro años con un juguete nuevo- bueno ya empieza ha bajar la gente vamos a desayunar.
Desayuné lo más que puede para coger fuerzas para Historia de la magia, esa asignatura siempre me pareció un tanto aburrida… Pero para mi sorpresa pasó la hora muy rápidamente, y no me aburrí tanto como esperaba.
Para la siguiente hora teníamos adivinación, así que me dispuse a buscar un compañero de mesa que no fuera Benjamin, ahí estaba entra la multitud, mi compañera Elizabeth. Espero que no me rechace cuando me acerque
-¡Eh! ¡Elizabeth! ¡LIZ!- se giró buscando la voz que la llamaba- Toca Adivinación, ¿vamos subiendo?
-Sí, por favor. Alejémonos de este rebaño de aprendices- dijo mientas miraba los alumnos de primer curso
-Bueno, recuerda que tú también fuiste como ellos una vez –dije entre risas
-Sí, eso es cierto… Pero yo al menos no estorbaba en medio del pasillo.
-Mira, ahí vienen Oliver y Audry. ¿Los esperamos? – Asintió con la cabeza mientras guardaba su horario
-Hola –Los saludamos a la vez
-¿Subimos ya todos juntos? –propuso Liz
El camino hasta el séptimo se me hizo, como siempre, muy relajante, siempre me ha gustado mirar por las ventanas y mirar el paisaje de Hogwarts, pero me pareció que para Liz no lo era, ya que iba dos escalones más abajo de nosotros y se le notaba que le costaba subir los escalones.
- Qué poco fondo tienes Liz ¿Acaso no haces ejercicio? – pregunté desde lo alto de las escaleras mientras ella subía el último tramo sujeta al pasamanos
- Ejercicio físico precisamente no… Pero últimamente estoy más cansada de lo habitual- dijo mientras cogía aire de una forma muy exagerada
- ¿Estás enferma o algo? ¿Te sientes mal? – preguntó Audry
- No, no es eso en absoluto. No te preocupes por mí Audry. Gracias – Al pasar por su lado apoyó su mano en su hombro mientras le dedicaba una sonrisa – En serio, no te preocupes
Entramos por fin a la clase, todo era igual que siempre, la chimenea encendida y un olor a no se que me relajaba tanto que me era muy difícil no quedarme dormido en clase.
Nos sentamos por parejas, yo me senté con Liz cosa de que me alegre así Oliver no me daba la vara con el tema de Ben.
A los pocos minutos llegó la profesora Trelawney. Empezó a explicar lo que íbamos a dar hoy en su clase, pero yo como siempre me pasa me quede tras puesto pensando en mis cosas. Estaba seguro que eso me lo causaba el incienso.
Leer las manos, sí, buen ejercicio, ¿Dónde estará…?
Liz me distrajo de mis pensamientos cuando cogió mi mano y se puso a examinarla con detenimiento.
- Y bien… ¿Qué ves? – pregunté con curiosidad
- Espera un momento, no seas impaciente. Ya has oído a la profesora: Concentración- me decía mientras consultaba al libro
- Bien… Erik, ¡Erik!- me medio gritó. Me quedé otra vez traspuesto observando la chimenea, no lo podía evitar
- ¿Eh? ¡Ah! Esto… ¿qué dice mi mano?
- Bueno, basándome en el diagrama y en lo que Friedrich Löremberg dice en su libro me aventuraría a decir… - hizo un silencio que me izo ponerme más nervioso por saber que decían mis manos
- ¿A decir qué?- dije
- Que la relación existente entre el Monte de Venus y el Monte de Marte, y teniendo en cuenta la línea del corazón que atraviesa a éste último… Esto me huele a declaración amorosa- contestó al fin
- A ver querida – La profesora Trelawney, como siempre, pareció de la nada y se acercó a nuestra mesa- Permítame, señor Rownnerbad.
La profesora Trelawney cogió mi mano y comenzó a examinarla.
- Sí, lo veo, cierto… Excelente apreciación señorita Reinhart, veinte puntos para Ravenclaw. Pueden continuar.
- Bueno… ¿Y a quién te tienes que declarar?-me pregunto con un tono que a mi parecer era burlón
-Oh vamos, Liz…
-No intentes negarlo, somos dos contra uno, la profesora lo ha confirmado. Si no me lo quieres contar lo comprenderé
- ¿No crees que debería empezar a leer yo las líneas de tu mano?-dije intentando cambiar de tema
Vale, es alguien que conozco – me dijo mientras me daba su mano izquierda para que la examinara - ¿Es de nuestra casa?
-Liz, necesito concentrarme
-Bien, es de nuestra casa…
Noté que me puse rojo, pero por suerte no me preguntó nada más y pude leerle la mano
-Creo que ya lo tengo- dije con alegría
-A ver, dime que has visto – preguntó
-Pues me he fijado en tu… Monte de Júpiter y en esta zona de tu dedo pulgar, además de en la línea de la fortuna y creo que significa… que algo en lo que estás poniendo mucho empeño va a salirte bien
-¿En serio? –retiró su mano rápidamente y se puso a examinarla. Como si no se creyera lo que he había dicho
-¿Todo bien, Liz? Te has quedado muy callada de repente- le pregunté preocupado
- ¡Ah, sí! Todo marcha perfectamente Erik. Gracias por tu predicción, en verdad necesitaba… – La voz de la profesora Trelawney la interrumpió
-Bueno queridos, siento comunicaros que tenemos que dejarlo por hoy. Cómo ejercicio práctico os encargo que para la próxima clase me traigáis el esquema de la mano de algún compañero o amigo vuestro junto con un análisis de qué podéis observar. Eso es todo, podéis marcharos.
Recogió sus cosas a toda prisa y se dirigió corriendo hacia la salida.
- ¡Liz! ¡Tu carpeta! –grite
Volvió corriendo, cogió su carpeta, me dio un beso en la mejilla y se fue de nuevo.
- Gracias, Erik. Muchísimas gracias por todo
Mientras se marchaba Oliver y Audry se acercaron y me preguntaron por lo que le sucedía a Liz. No supe que contestar.
¿Qué le ocurre a Liz? Últimamente esta muy extraña…
Pasé el resto del día en compañía de Oliver, Audry, Ilona y Benjamin, excepto la hora de cenar que la pasé haciendo deberes.
-¡Por fin, terminé!- dije mientras me estiraba, aún estaba solo, la gente seguía cenando en el gran comedor.
Podría bajar y hacer vida social, bueno no, mejor no, tengo sueño, y después de este esfuerzo mejor me voy a dormir
Sin saber porqué tenía en mi cara dibujada una sonrisa.
-Loco, eso es lo que soy.
Subí las escaleras hacía el dormitorio de chicos, entre y observe la jaula de Lovech
-Vacía, como me esperaba, seguro que esta cazando, debería prestar más atención a Lovech o se irá. Mañana será un nuevo día el cual le dedicaré más tiempo, se lo merece.
Me senté en mi cama y me quite los zapatos y los calcetines
En realidad no tengo sueño, pero no quiero que todos me miren cuando entre al gran comedor.
Decidí tumbarme en mi cama y liberar mi imaginación mientras tarareaba una canción que no conocía que la había escuchado a un alumno de quinto curso durante el desayuno. Tarareando y tarareando me dormí profundamente.
=OUT=
Perdón! Perdón por el retraso, pero últimamente internet no me va y así que no puede postear esto.. Y perdonarme pero el post de Anne (si llego a postearlo) aún tardara más. Perdón por las molestias.
Tras pedir perdón deseo que os guste mi post, a mi personalmente no me gusta pero... para gustas colores, o no?
Estefani Cuxifli
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