7:45 p. m. @ 16 mayo, 2006
Me encontraba completamente exhausto. Tenía frío y al mismo tiempo un calor que solo habría podido percibir la Antorcha Humana el día que se enteró de que gracias a la tormenta de rayos cósmicos que se cruzó en su camino cuando iba abordo de un cohete experimental junto con Ben, Reed y Susan. Aunque claro, todo el mundo sabe que los Cuatro Fantásticos es una burda representación de los cuatro elementos griegos clásicos.
Esas eran el tipo de cosas en las que solo yo pensaba cuando un año más, y gracias a los inoportunos efectos de una luna que había castigado y torturado mi cuerpo, llegaba tarde a Hogwarts. Y esa, sin duda, era mi ceremonia de iniciación.
Aunque si hablamos con sinceridad, llegar o no a Hogwarts me daba igual. Es más, llegar a Hogwarts año tras año, era un proceso poco agradable. Amargo, angustioso, caótico, catastrófico. Era Hogwarts, húmedo y encantado. Pero le debía demasiado a Albus Dumbledore.
Gracias a él podía tener una educación mágica y una "adaptación social", debido a mi... problema con la luna. Me había proporcionado un segundo hogar mucho más confortable, por llamarle de alguna manera. De alguna manera positiva, claro.
Yo en Hogwarts no tengo amigos, ni amigas, ni novias. Y no, tampoco novios. En Hogwarts estoy solo y la única compañía es la de Ziff, que no habla y es un gran obstáculo en nuestra relación. Puedes llamarme marginado, no me ofenderé, lo juro. Creo que incluso los marginados me marginan y es algo terrible porque entonces, ¡quién marginará a los marginados que marginan! ...Olvidadlo.
-Señor Allen, puede sentarse.
-Sí, señor.
Si hay algo que pudiera caracterizar a Albus Dumbledore es su imperturtable tranquilidad, su gran corazón. Y su amabilidad.
-Ante todo, bienvenido a su sexto curso en el colegio de magia y hechicería Hogwarts- se sienta en su silla y me ofrece una chocolatina.
-Gracias- la cojo entre mis manos. Chocolate, lo único dulce en Hogwarts.
-Es un chico listo, Noah, no me andaré con rodeos- la intensidad de su voz disminuía- Los tiempos están cambiando, la exterminación de los que no son considerados sangre pura está a la orden del día. Y usted, por su condición de licántropo, debe extremar el cuidado.
Y qué quiere que haga, bastante tengo ya con transformarme una vez al mes.
-Entiendo.
-Sé lo que estarás pensando, hijo, pero le estimo demasiado como para exponerle a la sociedad mágica que tan temerosa es con ciertos... asuntos.
-¿Entonces me tengo que ir, no?
-No, en absoluto, para nada- se apresuró a decir- eres uno de los alumnos con mejores calificaciones, jamás le pediría eso a un alumno. Solo pido precaución.
-¿Ya ha terminado?- estaba harto, el bla bla bla de todos los años.
-Sí, puedes volver con tus compañeros.
Como si eso me hiciera especial ilusión.
-De acuerdo, profesor Dumbledore.
Todo el mundo sabe que la distinción entre sangre sucia y sangre limpia siempre ha sido un tema de conversación en Hogwarts. Pero nunca había escuchado esa angustia en la voz del profesor. Esa aparente calma se desvanecía entre susurros que aguraban tiempos oscuros.
Hogwarts era como el mundo de La Patrulla X, pero sin mutantes. Aunque bueno, siempre he creído que los Slytherin no son humanos. Estaba claro que Dumbledore y Xavier guardan relación, ambos son directores de una importante escuela. Y yo sería como...Bestia. Sin duda, es un personaje con muchas cualidades, detrás de ese aspecto de pitufo peludo y amenazador, se encuentra un genio que algún día llegará lejos. Suena un poco egocéntrico, ¿verdad? Bueno, mi tia abuela Hermia Helena siempre me decía que el egoísta se ama a sí mismo sin rivales. Toda una filosofía para construir un autoestima.
-Auuuuu- fue lo primero que escuché al posar un pie en el pasillo.
Alexis McHallen, serpiente. Y en honor a su casa tan vil, ileal y asquerosa como todas. Una pregunta, ¿si las serpientes son tan altivas, porqué se arrastran por el suelo?
-Un poco más alto, conseguirás atraer a tu perra- respondí con voz neutra siguiendo mi camino.
-¿Qué has dicho?- me agarra del abrigo y tira mis maletas al suelo.
-He dicho, "auuu"- contesto burlándome.
-Ándate con cuidado, Allen.
-Es una expresión o realmente quieres que ande.con.cuidado.
-¡Gilipollas, te estoy amenazando!
Hace un amago de puñetazo y se da la vuelta, caminando en dirección contraria de hacia donde yo me dirijo, la torre Gryffindor. Bienvenido a Hogwarts. Sí, Hogwarts y la honorable casa de Slytherin. Genial. Excelente. Quiero volver a casa.
::::OUT::::
Se ha corrido el rumor por internet de que realmente no soy real, no existo. Que Tainah es un estúpido juego de palabras ideado por el señor Da Vinci. Que en realidad yo no escribo, tengo una fábrica de trolls que escriben por mi. Y encima no les pago. Qué vida más cruel. Incluso alguna gente duda sobre mi sexualidad. Lo admito, no tengo sexualidad. Soy como un lapicero.
Tras esta breve presentación de lo que sería alguien que se parece a mi. Hola. Me doy la bienvenida yo misma porque mucha gente no me conocerá, y la que me conozca me quiere morder el culo. Otros quieren besármelo, pero no les dejaré. Es-mi-culo.
Este es Noah, es su esencia en estado puro. Es sarcasmo, ironía, cómic, chocolate. Luna. Puede que no te guste, o puede que sí. Lo dejo a vuestra elección. Yo no muevo los hilos. Tiene vida propia.
Anónimo
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _