9:19 p. m. @ 30 mayo, 2006
Me levanté de un salto y respiré fondo.
Sin hablar ni pensar en nada me fui a duchar y luego a vestirme.
Baje al gran comedor y espere en la puerta a alguien, no sabía exactamente a quien esperaba pero yo seguía ahí, sin moverme.
De pronto una persona conocida bajaba por las escaleras, era Erik.
-Erik- grité con alegría mientras se acercaba a mí
-Hola Anne- me dio dos besos en la mejilla - ¿Cuándo llegaste?
-Ayer por la noche, Mi abuela se empeñó en que me quedara un rato más, y ya sabes, el cambio de horas es muy malo
-Por cierto, toma el libro que me dejaste en verano, está muy bien, y los ojos del dibujos… ¡dios! ¡Son fantásticos!
-Es lo que tiene comprar libros muggles pero con detalles mágicos, sí, no me mires así, según decían en una revista esos ojos no son un simple dibujo, si no que están copiados de unos ojos vampiros de verdad- Mientras hablaba observé que me miraba fijamente a los ojos - Bueno ya empieza ha bajar la gente vamos a desayunar.
Ahí se separaron nuestros caminos, yo me dirigí a la mesa de Hufflepuff, mientras él se dirigía a la de Ravenclaw.
Fue un día tranquilo exceptuando después de las clases, dos alumnos de cuarto curso de mi casa se estaban peleando en mitad del pasillo, aunque prefería no meterme en peleas de chicas y robos tuve que hacerlo por la simple razón de ser prefecta.
Como añoraba esos momentos en los cuales no tenía responsabilidades y podía hacer lo que me viniera en gana sin pensar: Soy prefecta, no puedo hacerlo.
Entre en la sala común y vi a un chico sentado al lado de la chimenea, era Archelaus Dawssen. Como le envidiaba, él era un enemigo de las normas por decirlo de algún modo, y quieras o no los enemigos de las normas siempre tienen mayor libertad. Me senté en el sillón que estaba a su lado.
-Hola- le dije con pocas ganas
-Hola- mi miró con cara extraña- ¿Te pasa algo?
-Te envidio – me miró extrañado
Le mire a los ojos mientras pensaba en las palabras adecuadas, nunca me había fijado del azul tan bonito que reinaba en ellos.
-Tú no tienes obligaciones que te impiden ser libre, hacer lo que te plazca. Como fumar a escondidas, beber y un largo etcétera, yo sin embargo soy prefecta, y no me quejo de ellos, estoy muy orgullosa y mis padres también, pero hay veces en las que necesito esa libertar que tú tienes.
-No la tienes porque tú no quieres tenerla- me sonrió- es tan fácil como escaparte una noche, meterte por ejemplo en esos baños tan lujosos que he oído que tenéis o en cualquier otro sitio y dejar un poco las normas de lado, es lo que ago yo
-Lo he pensado, pero soy prefecta, sería una deshonra para mi familia que me destituyeran del puesto si descubren que me saltado algunas normas. La familia por parte de padre ya se avergonzaron de mí porque pertenezco a Hufflepuff y no a Slytherin como a ellos les gustaría
-Eso suena a excusa barata, tú siempre me has dicho que no soportas a esa familia, o al menos me has hablado de tu abuela
-Vaya memoria tienes- me reí- Tienes razón pero me da miedo hacerlo, siempre me ha dado miedo romper las normas aunque no lo parezca
-Quien lo diría, no te dan miedo los vampiros, es más los amas con locura y romper las normas sí. Eso se supera fácilmente, una vez que lo hayas hecho no tendrás más esa cosa en la tripa que te impide estar relajada y seguro de ti mismo
-¿Te as planteado alguna vez ser psicólogo? Estaba yo pensando…
Me quedé un momento en silencio observando la chimenea apagada
-Alguna noche que otra podríamos ir los dos por los pasillos de Hogwarts y bueno… Pero solo si tú quieres claro
-Por supuesto, ya tenías ganas de ver un prefecto desmelenarse un poco
Sonreí
Siempre me ha caído bien este chico, ¿Podría ser este el comienzo de una amistad?
=OUT=
Espero que os guste. A mi como siempre no me acaba de agradar, pero asi se queda.
Estefani Cuxifli
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