7:59 p. m. @ 29 mayo, 2006
Que pesadilla.
Cada vez que recordaba aquel momento se me ponía la carne de gallina. Cuando me materialice en la chimenea de la sala común, todavía no había procesado lo ocurrido. Me parecía irreal y absurdo en cierto modo. Imágenes entrecortadas volvían a mi mente, y un temblor incontenible sacudía mi cuerpo.
La sala estaba desierta. Los Ravenclaw estarían asistiendo a las clases de la mañana. Me quede un rato parado en medio del salón. Lo veía todo a través de una neblina de somnolencia. Estaba agotado. Dos noches prácticamente en vela eran demasiado.
Inmediatamente tome la escalinata hacia los dormitorios de los chicos. Al los pies de mi cama ya me esperaba el baúl con todas mis pertenencias. Cuando me acerque vi que encima descansaba un sobre. En el estaba escrito mi nombre con una florida caligrafía.
Saque el pergamino con un gesto mecánico.
- “Estimado señor Volskov, le ruego que se presente en mi despacho tan pronto como lea esta nota. Con el fin de disipar sus dudas inmediatamente, sepa que he sido informado de su situación.
Albus Dumbledore.
P.S: Me gustan las fresas ácidas.” -
¡Oh, no! Pensé. Estaba demasiado cansado para eso ahora. Lo único que quería era tumbarme en la cama y perder la conciencia durante un par de horas. Sin ni siquiera tener yo mismo las ideas claras, estaba como para explicárselo al director. Solo con pensar en la caminata hasta el despacho de Dumbledore ya se me puso dolor de cabeza. Maldito protocolo...¿No se podía limitar a dejarme mi horario de clases y el mensaje de preocupación en aquel sobre?
Solté un sonoro suspiro y me encamine arrastrando los pies hacia la horrenda gárgola que custodiaba el acceso al despacho. Tras interminables tramos de escaleras y una breve explicación a Filch de porque no me encontraba en clase, el coloso de piedra me observaba con su mueca macabra. ¡fresas ácidas! La estatua se apartó a un lado con una grave vibración.
Subí la escalera y llame suavemente a la puerta. La amistosa voz de Albus Dumbledore contesto del otro lado de la puerta: ¡Pase!. Entre en la sala tratando de disimular mi cansancio.
- ¡Ah! Señor Volskov, Bienvenido. _
- Buenos días señor director _ Conteste con voz algo ronca.
Se levanto y dio la vuelta al gran escritorio repleto de ruidosos artefactos para estrecharme la mano.
- Su padre me lo ha contado a grandes rasgos. Lamento lo ocurrido. Un desafortunado accidente.
- Desde luego. - Asentí desganadamente -
- ¿Cómo ocurrió exactamente? Vladek no me ha dado muchos detalles.
Ahí esta _ Mis temores quedaron confirmados. Tendría que narrar la historia.
- Pues como ya sabe, nos encontrábamos en Bulgaria de vacaciones. Allí hay una gran reserva de dragones en libertad. Y mi padre movió sus contactos para que nos dejaran visitarla. La idea era que nos acompañara un grupo de guardas expertos en tratar con ese tipo de criaturas. A mi me pareció mala idea desde el principio. Pero mi madre estaba muy ilusionada también. Pensó que seria un buen final de vacaciones. No pude hacer nada por evitarlo. – hice una pausa y respire hondo. Al contarlo me volvían imágenes que querría desterrar para siempre de mi cabeza. – Cuando llegamos todo iba de maravilla. Uno de los cuatro guardas había tejido un hechizo de camuflaje a nuestro alrededor. El paisaje era magnifico y los dragones volaban por encima de nuestras cabezas sin vernos. Admito que incluso yo llegue a relajarme. Mi madre se había llevado su material de dibujo como suele hacer en todas las salidas que hacemos. Todo se descontroló cuando se alejó del grupo y se acerco a un nido situado en lo alto de una colina. En el estaba una hembra de dragón con su cría. Todo ocurrió muy deprisa. Por alguna razón el hechizo dejo de funcionar en aquel momento en que se acerco para dibujarlos. Tan pronto se esfumó la acción del hechizo, la hembra giró la cabeza y le lanzo una llamarada. Debió de asustarse al verla surgir de la nada e intento proteger a su cría instintivamente. Uno de los guardas, lanzo en el ultimo momento el hechizo protego, pero era demasiado tarde. La llamarada le causo quemaduras graves.- Me detuve un momento considerando si debía contarle lo otro. Al final me decidí - Lo extraño es que me pareció distinguir una figura oscura escabulléndose entre los setos de alrededor. Aunque no estoy seguro. Todo fue muy confuso. Todos se agitaban alrededor. El resto supongo que ya lo sabe. Llevamos dos días y dos noches velando su recuperación en el principal hospital para el cuidado de lesiones mágicas de Budapest.
- Entiendo. Lo habéis debido de pasar mal. Pero lo peor ya ha pasado. Ahora espero que la preocupación le permita seguir las clases adecuadamente. Al fin y al cabo su madre ya esta fuera de peligro y probablemente no le queden secuelas. – Se dirigió de nuevo a su escritorio lentamente.
Tras sentarse tomó un pergamino y me lo tendió.
- Tenga, su horario de clases. Veo que está cansado. Si lo desea puede retirarse a descansar. Mañana retomara las clases junto a sus compañeros. –
- Gracias señor. – Contesté aliviado -
Ya me encaminaba hacia la puerta cuando su voz me hizo detenerme de nuevo.
- Por cierto, permita que le haga una sugerencia. No guarde rencor a su padre por lo ocurrido. El también esta muy afectado y siente un gran sentimiento de culpa. – Inclino la cabeza y me observo por encima de sus gafas de media luna – Por otra parte, si le pareció ver algo raro, debería tenerlo en cuenta. Vivimos tiempos turbulentos y me temo que ira a peor. A partir de ahora esté especialmente atento a todo lo que le rodea.
- Lo haré señor – Conteste sorprendido – Un escalofrío recorrió mi espalda al cuestionarme hasta que punto esa sospecha podría ser real.
De vuelta a la sala común me cruce con algunos alumnos sin verlos realmente. Me movía como un inferis por los pasillos y sin darme apenas cuenta llegue de nuevo al punto de partida. Me quite la túnica y caí pesadamente en la cama. Al día siguiente retomaría la rutina y me alejaría definitivamente de este mal sueño. Pero antes necesitaba un descanso reparador.
=OUT=
Bueno, espero que no haya quedado demasiado mal el arreglo. Me he enterado tarde de esta fantástica idea. Pronto contactare con algunos de vosotros para que podamos interactuar. Mientras, si alguien quiere algo de mi Virgile, no tiene mas que pedirlo.
Un saludo ;)
Anónimo
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