x.Archivos
  • abril 2006>
  • mayo 2006>
  • junio 2006>
  • julio 2006>
  • septiembre 2006>
  • octubre 2006>
  • noviembre 2006>
  • diciembre 2006>

  • x.Thanks to:

    Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com
    Manuales

     

     



    10:16 p. m. @ 04 junio, 2006



    Por fin era viernes, llevaba menos de una semana en Hogwarts, y el transcurso del tiempo se me había hecho como el de un mes. Las clases de sexto curso, eran muchísimo más intensas que la de los años anteriores, y los deberes con ellas. Había pasado estos dos días, un poco distante del mundo, y es que tenía la cabeza hecho un lío con el tema de ArchelausTantos años detrás de mí, y ahora me ignora. Suponía que era lo que los muggles llamaban ley de Murphy. Christine, me preguntaba a cada rato, a escondidas de Henry, que qué tal lo llevaba. Pero de lo preocupada que estaba, rozaba la pesadez, aunque sabía que lo hacía con su mejor intención.

    - Bien, Chris, estoy bien – respondía una y otra vez – No te preocupes

    - ¿Seis años juntas y te crees que me suenas convincente? – decía – Ilusa.

    No tenía más remedio que reírme, al fin y al cabo, no me quedaba otra. Eso, y fulminar en las clases a aquella Sparrer, sin contar la parte de evitar encontrarme con Arch, y disimular miradas hacia él. En un par de ocasiones, había percibido la presencia de mis ojos en su rostro, y había salido airoso, dedicándome una sonrisa, o un sobrio saludo, como si no hubiese pasado nada.
    Por otra parte, Dorringtom y Robert, no cesaban de interesarse por la causa de mi desgana.

    - Sam ¿Qué te pasa? – preguntaba Robert – Estás mustia…

    - No, chicos, estoy agobiada – mentí – somos estudiantes de EXTASIS ¿no? Agobiarse entra dentro del plan.

    - Ya, claro – ironizaba Henry, con sus exquisitos modales, sin insistir más –

    Y en ese mismo instante estaba en clase de Transformaciones, con esa serpiente a mi lado, y nada más que pensando y pensando.

    - Señorita WithenroseMcGonagall llamó mi atención – veo que está sumamente interesada por mi clase.

    Enrojecí en el acto, ante los examinantes ojos de Sparrer, que se clavaban en mí.

    - Lo siento, profesora – respondí tímidamente –

    - Lo siento, profesora – repitió Liberty con voz chillona y curiosamente repipi –

    - ¡Vaya, Sparrer! Parece que le gusta imitar – la profesora sonreía, mientras yo asesinaba a la rubia con los ojos – Me va a imitar usted una redacción de séptimo, sobre los animagos y los riesgos de transformarse por completo, junto con Withenrose ¿les parece?

    Se me cayó el aula encima: segundo castigo en la primera semana, y encima con Sparrer. No iba a sobrevivir este curso. Ésta sin embargo, parecía satisfecha, como si lo hubiese hecho a propósito, y me sonreía con aires de superioridad y el ceño fruncido.

    - Tranquila, cariño – oí una voz al lado de mí – estaré cerca por si acaso.

    Una gota de humor, lo que me hacía falta, y Chris como siempre, lo había vuelto a conseguir. La sonreí, y era una sonrisa sincera, amistosa. Se portaba genial conmigo, siempre. Aunque a veces discutiésemos o llegásemos tarde a todas partes por su manía de estar perfecta, la quería tanto…
    Me apresuré a coger un trozo de papel y garabatear en él unas palabras: ¿Dónde quedamos para el castigo?, y mediante un hechizo, se lo pasé a Liberty por el aire, asquerosa culebra. Me miró, extrañada, pero al final optó por coger el pergamino y leerlo.

    - Realmente me da igual, elige tú, Sammy – respondió en voz alta –

    - ¡No puedo creerlo! – gritó McGonagall interrumpiendo su perorata - ¡Sparrer y Withenrose! ¡La redacción será de 60cm! ¡Para esta noche a las once!

    Terminó la clase, y la profesora McGonagall nos llamó, a la Slytherin y a mí, dándonos órdenes para el castigo: cuando acabásemos, debía llevarme yo los dos, y entregárselos una vez llegar a la Sala Común, a las once en punto. Maldita profesora chalada…

    *.*.*.*


    Seguía tremendamente frustrada por la situación con Dawssen, me era tan difícil pensar que ahora era yo la que estaba enamorada y que él fuese detrás de un culo verde y plateado…

    - Me voy, Chris – informé – Tengo una importante cita con el hombre de mis sueños

    - Con Ar… - exclamó exaltada –

    - ¡Shhh! Claro que no, tonta. Con esa Sparrer asquerosa. – contesté - ¿Recuerdas? Sesenta centímetros, castigo, McGonagall

    - Lo siento, Sammy – se disculpó – luego te veo ¿vale? Y no te preocupes saldrá todo bien.

    Eran las seis en punto, y me había citado en cinco minutos, en el vestíbulo. Y llegué hasta allí casi sin darme cuenta, pensativa, o más bien pensando, pensando en él.

    - ¡Eh, Sammy! – me llamó una voz que reconocí al instante –

    Por lo menos era puntual, un punto a su favor. No, siendo ella, era el veinte por ciento de un punto a su favor. La saludé con la cabeza.

    - Vamos, a la biblioteca – dije – no nos va a dar tiempo.

    - ¿A la biblioteca? Ni en broma – se negó secamente – llevo menos de una semana aquí y he pasado por allí quince mil veces, al patio. Cogí los libros necesarios al mediodía.

    - ¡Oh! – me exclamé, irónica – por lo menos te lo tomas en serio.

    Sus ojos me mostraron una expresión de enfado, mezclada con ironía… La odiaba, la odiaba, con todas mis ganas.

    Finalmente, nos acomodamos en el patio, con el frío imperdonable que corría, porque a la Slytherin consentida le apetecía.

    - Veamos, empecemos por leer este libro – dije poniéndolo sobre mis rodillas – parece que puede darnos buenas teorías.

    - Withenrose, sabes de sobra que la teoría que buscas, no está en ese libro – escupió de pronto –

    - ¿Qué? – pregunté totalmente anonadada-

    - Lo que has oído – respondió – se nota, hazme caso.

    - Pero… - comencé en un hilo de voz – pero ¿tú que coño sabrás?

    Me levanté indignada, no podía creerlo. Estaba insinuando que Archelaus me gustaba. Pues sí, pero eso no era lo importante… ¿Cómo podía saberlo? ¿Cómo, o quién le había dicho nada? Me senté, tranquilizándome.

    - Déjame en paz – respondí – tu harás tu trabajo, y yo el mío.

    Pasaron dos horas, por lo menos, y las dos garabateábamos, cada una por su lado en los pergaminos. Ya empezaba a anochecer, y el viento, gélido a esas horas, rozaba las copas de los árboles y sacudía nuestras túnicas en todas direcciones. Estaba tiritando, y mi mano no conseguía trazar bien las letras en el papel. No podía más…
    Pasó otra hora más y, congelada, terminé por fin el trabajo. Liberty también.

    - Hola – saludó alguien, un chico, de voz reconocible –

    No, no, no. Archelaus no.

    - Bueno Sparrer, te dejo – y me fui lo más rápido que pude, cogiéndo su trabajo también –

    Era gilipollas, totalmente. Incluso más que aquella Liberty, asquerosa y frustrada. Gilipollas. Dejarles solos de nuevo. Pero ¿Qué iba a hacer? ¡No iba a quedarme ahí plantada! Mientras me alejaba, estaba oyendo su conversación. ¡Que asco!
    De repente, sin pensármelo dos veces, me detuve y me escondí tras una de las múltiples columnas que albergaba aquel patio, y que se ocupaban de sujetar aquellos arcos, que tanto me servían en esa ocasión para camuflarme. Y escucharlos…

    =OUT=
    ¡Oh my god! Sammy cotillaaaaa.... Esta liberty...
    En fin... ahí la tenéis

    Prud!

    _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

    &.Déjanos tu comentario...