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    Manuales

     

     



    3:45 p. m. @ 07 julio, 2006



    - Les pillé, Christine, los vi – dije en un sonoro sollozo – No puedo creerlo.

    - Tranquila, cariño – me consolaba con los ojos hinchados, era muy tarde - ¿Qué viste?

    Tarde un momento en responder, no podía quitarme la imagen de la cabeza: Archelaus, mi Archie, empotrado contra el escritorio de McGonagall mientras Liberty devoraba su boca, con los brazos entrelazados en su cuello.

    - Arch y Liberty – dije en un hilo de voz – en Transformaciones.

    - ¿Qué? – exclamó Christine provocando un gimoteo de Heather. La miró y continuó - ¿En transformaciones? ¿Qué estaban haciendo?

    La miré fijamente, entre la oscuridad.

    - Jugar a las canicas – respondí en un toque de ironía –

    Chris suspiró, comprensiva. Parecía que le afectaba tanto como a mí.

    - Pero ¿Cómo supiste…? – se detuvo – Bueno, que estaban ahí...

    - Escuche una conversación a escondidas – repliqué con un tono monótono, con las lágrimas cayendo por mis mejillas –

    - Joder, Sam – maldijo ésta – y estaban besándose ¿no? ¿Quién te manda a ti escuchar esas conversaciones?

    Parecía que la poseía una mezcla de enfado, con sueño, nervios por el día que la esperaba y bueno… sentimiento de culpabilidad por haberme dicho aquellas palabras.

    - No sé que decirte – repuso al final – Es que, siento mucho lo que estás pasando, Sammy.

    - Da igual – respondí resignada – algún día tenía que pasar. Lleva seis años detrás de mí y no he sabido hacerle caso. Y no tenía que haber escuchado esa conversación, eso está claro. ¿Pero quién iba a decirme que me haría más daño a mí?

    - No te preocupes, Sammy – me tranquilizó – Si dices que él lleva seis años enamorado de ti, no tienes por qué preocuparte. Los sentimientos no desaparecen como una snitch – añadió para luego continuar – seguro que está haciéndose el duro, poniéndote a prueba. Que le veas con otra, es una estrategia muy propia de los hombres.- terminó riéndose-

    - ¿Tú crees? – susurré en un atisbo de esperanza –

    - Claro que sí, cielo – respondió sonriente – Tú habla con él un día que esté solo, y le cuentas lo que sientes. Verás como todo cambia.

    Me abalancé sobre ella en un tórrido abrazo. Sentía sus mechones de pelo rubio sobre mi cara. Apreté con todas mis fuerzas.

    - Muchísimas gracias, Chris – agradecí – Te quiero.

    - Y yo, Sammy, pero no te acostumbres – dijo separándose de broma – Y ahora a dormir. Que si no mañana, no tengo la cara idónea para ver a Mark.

    Reímos, ambas mientras nos metíamos en la cama. Me puse boca arriba, mirando al techo.

    - Chris…-un mugido por su parte - ¿Mañana son las pruebas de quidditch verdad?

    - Ajá – confirmó – Mañana será un día duro…

    _ _ _ _ _ _ _


    - ¡Vale! ¡Pruebas para cazador terminadas! ¡Vamos allá con el buscador! Alice Murray y Sam Withenrose. ¡A vuestras escobas!

    La grimosa voz de Heather Drummond me sobresaltó. Tan borde como siempre, no la aguantaba. Tenía los nervios de punta, y aún más con lo ocurrido aquella noche. Con todo, conseguí tranquilizarme, canalizando mi rabia contra esa asquerosa capitana, en buscar la snitch dorada.
    Mi adversario, una tal Alice Murray, era una muchacha muy flacucha y estirada, con el pelo color zanahoria y la cara repleta de pecas. Me sonreía desde su escoba.

    - Suerte – la dije, cordialemente –

    Esta respondió asintiendo, y al sonido del silbato, ambas nos elevamos en el aire.
    Drummond había encantado una snitch, para que no salieran más allá del estadio, pero que se moviesen con una rapidez considerable.
    Yo la percibía claramente, un aleteo dorado en medio de unas gradas de madera. Me apresuré a acelerar mi escoba, con Murray pisándome los talones. En medio de todo esto, la snitch desapareció de mi visión, y me limité a seguir rodeando el campo.

    - Mierda – susurré – no sirvo para nada… primero Arch, y ahora la snitch…

    Murray cambió el rumbo, y me adelantó. La seguí, apretando con todas mis fuerzas el palo de mi escoba y por fin pude divisarla. Pequeña y frágil, se movía a una velocidad que espantaba. Alice me llevaba ventaja, pero en un último acelerón, conseguí ponerme a su altura, y, aprovechando un momento de despiste por su parte, vi como la snitch cambiaba de dirección, y apresurándome, conseguí cogerla entre mis dedos.

    - ¡Sí! – me exclamé –

    Antes de poder aterrizar, Heather ya nos dictaba las nuevas reglas: esquivar bludgers y otros jugadores. Para ello, Chris, Jennifer, y algunos alumnos más se distribuyeron por el campo y la capitana soltó unas cuantas bludgers.
    Al sonido del silbato, Murray y yo atravesamos el estadio, zigzagueando por entre los compañeros. Mi escoba llevaba algo más de velocidad, pero no la suficiente como para una victoria clara.

    - ¡Inmobilus! – dije en un grito ahogado viendo como una bludger se dirigía a mi cabeza –

    Ésta quedó suspendida en el aire completamente quieta. Ahora Murray me llevaba la delantera, aceleré con todas mis fuerzas, chocando con Christine de refilón.

    - Lo siento – grité sin girarme – ¡Carpe Retractum!

    Un rayo en forma de cuerda brotó de mi varita, agarrando otra de las bludgers, y con un gesto, la lancé hacia mi izquierda, justo en el lugar donde Alice Murray se encontraba.
    El silbato sonó de nuevo, y ambas aterrizamos.

    - ¡Muy bien, las pruebas han terminado! La lista de seleccionados la tendréis colgada en el tablón de la Sala Común dentro de una hora. ¡Gracias a todos por haber venido! – bramó Heather

    ¿Acaso te crees que venimos por complacerte, idiota?
    No sabía si había sido buena idea presentarme a las pruebas. Y es que no sabía hasta que punto el odio que sentía hacia Heather podría crecer en el caso de no admitirme en el equipo. Pensé entonces en Robert. El pobre no hacía más que preocuparse de que nos llevásemos bien. Con todo, el momento en que había participado, me había sacado de la cabeza considerablemente la imagen de Arch y la asquerosa Sparrer
    Me dirigí a la entrada de los vestuarios, donde, minutos después, salió Christine.

    - Espero que me escoja – admití en un gesto sonriente – La rabia que tengo acumulada contra ella podría ir a más, quiero decir, iría a más.

    Chris estalló en carcajadas.

    - Has estado muy bien – me dijo – Murray se quedó corta, y además esos reflejos con las bludgers fueron geniales.

    - Bah – suspiré – no digas tonterías. ¿Y tú que? ¿Qué tal con Lestom?

    - Ya le echo de menos – respondió con gesto evadido – es tan… mono…

    - La verdad es que sí – reconocí, algo triste – se nota que te quiere.

    Chris debió darse cuenta de mi estado de ánimo, por lo que decidió zanjar la conversación. Volvimos al castillo hablando de quidditch, para variar. Cuando no se puede hablar de chicos, se recurre al quidditch. Viene a ser lo mismo, solo que codificado…

    =OUT=
    Ya es sábado!!!
    Pobre sammy...está hecha una mierda xDD Ya lo veréis...

    Prud!

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