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    Manuales

     

     



    4:50 p. m. @ 15 julio, 2006



    Me estaba duchando tan tranquilamente cuando mi gata Drak entró en el baño y empezó a maullar.
    -Joder, sí, sí, miau, miau ¿Qué quieres, no ves que estoy ocupada?- Asomé la cabeza por la cortina y vi a Drak con un despertador- ¿De donde has sacado eso? ¡Ostia, ostia! ¡Joder! Gracias
    Menos mal que tengo una gata inteligente que me avisa que ya llego cinco minutos tarde. Para que luego digan que los animales no te entienden cuando les hablas.
    Me termine de duchar, vestirme y peinarme lo más rápido que pude y me dirigí hacía la biblioteca donde en teoría me tendría que estar esperando Ilona Lundbäck.
    Espero que no se haya cansado de esperarme y se marchara.

    -Llego… tarde… lo siento… muchísimo- dije mientras intentaba coger aire
    Por suerte es una persona muy paciente
    -Tranquila, es la primera vez que llegas tarde, no matan a nadie por llegar tarde una vez en su vida
    No estaba segura de que eso fuera una broma, ya que su tono de voz era muy serio, pero tampoco me imaginaba a Ilona matando a alguien por llegar tarde.

    Entramos en la biblioteca en busca de una mesa, cosa que era muy fácil ya que por la mañana casi ningún alumno solía ir por esos parajes.
    -¡Vaya!- medió grité – Que solitario esta esto
    La Señora Pince Salió de la nada, como si de un fantasma se tratase, y con mala cara nos mandó callar poniendo su dedo índice encima de sus labios
    -¿No ve que solo hay cuatro personas, cinco contándola a ella? – pregunté ya si en un susurro
    -Pero es normal, esto es una biblioteca, y hayan personas o no hay que respetar sus normas, y tú deberías saberlo siendo prefecta
    -Ya bueno, sí, tienes razón, creo que me ha entrado agua en el cerebro con las prisas
    Elegimos una mesa amplia donde sentarnos, Ilona dejó su túnica en la silla y tomamos caminos distintos en busca de libros que fueran de nuestro interés.
    Ilona se dirigió a la sección de los libros de historia y yo a la de criaturas nocturnas.
    Licántropos, hombres lobo, ¿pero eso no es lo mismo?, ¿Hadas y duendes?, este tampoco, nada, nada, no, no, no…
    Recorrí el pasillo de criaturas nocturnas sin ver ningún libro que me llamara especial atención.
    -¡Oh Dios! Creía que no encontraría ninguno de este estilo
    Cogí el libro, era muy pesado, tenía las tapas forradas de cuero negro, sus hojas eran viejas y estaban desgastadas, y su olor era de libro viejo. Adoraba ese olor, esas texturas… Con una mano le quité una capa de polvo que tapaba el nombre de dicho libro: “Vampiros”.
    Lo cogí como el tesoro más valioso del mundo y me dirigí a la mesa donde ya estaba Ilona sentada y con tres libros a su lado.

    Cuando Ilona terminó sus deberes yo iba más o menos por la mitad del libro.
    -¿Está interesante, no? No has ni parpadeado en todo el rato que llevas leyendo
    -Este libro es el mejor entre los que he leído ya
    -Y supongo que ha estas alturas ya serán mucho, ¿no?
    -Si, me temo que demasiados, espérame voy a decirle a la Señora Pince que me lo llevo

    o_oo_OO_oo_OO_oo_OO_oo_OO_o

    Creo que fue el día que más rápido comí y en el que más veces me atraganté solo para seguir leyendo el dichoso libro.
    Me fui a la sala común mientras comía un helado de fresa y nata.
    Voy ha pedir la receta del helado a los elfos domésticos, para hacer toneladas de él y que me dure por lo menos más de cinco minutos.
    Como era de esperar la sala común estaba desierta, pero a pesar de la tranquilidad que había preferí subir a las habitaciones, creo que es porque allí me siento más cómoda y segura.
    Estuve como unas tres horas leyendo sin parar y tomando apuntes para no se que exactamente.
    -Lo que yo decía, el mejor libro que me he leído hasta ahora
    Lo cerré con cuidado y lo dejé en la mesilla de noche. Me levanté de la cama y fui a poner mi libreta en el baúl.
    Deje la libreta encima de unos libros y observé todos los objetos que tenía dentro, sin saber porque me puse a buscar entre mis objetos busqué y busqué hasta que encontré lo que buscaba:
    Una bolsa de tela roja con unos objetos dentro. Desaté el nudo que cerraba la bolsa, me senté de nuevo en mi cama y vacié la bolsa.
    -No sé siquiera porque tengo esto- me dije mientras observaba un mechero, unos paquetes de tabaco y papel para liar- Será porque nunca tiro los regalos de los amigos muggles que tengo, o porque simplemente soy gilipollas
    Me quedé pensativa observando lo que había en mi cama.
    Eres prefecta, tu deber es cumplir las normas y hacer que las cumplan… Pero es que por otra parte, la conversación con Arch me abrió ligeramente los ojos. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué hago?
    Me tumbé en la cama.
    ¿Cómo se llamaba aquel chico que pasaba sustancias? ¿Angelus? ¿Angelus Rowell?
    Mientras seguía pensando oí que alguien subía hacia las habitaciones. Me levanté tan rápido que me maree un poco. Metí los paquetes de tabaco, el mechero, y el papel para liar en la bolsa y la tiré en el baúl. El corazón parecía que me iba ha estallar.
    Se abrió la puerta, era Dawn.
    Cerré mi baúl con llave, le dije adiós a Dawn y me fui a despejar un poco las ideas paseando por Hogwarts.
    Me recorrí el castillo de arriba a bajo sin ver a nadie interesante, así que decidí salir a los terrenos con la esperanza de encontrar alguien conocido, como Ilona o Erik, o alguien agradable para conversar un poco.
    Como no encontré a nadie empecé a andar distraídamente por la orilla del lago, creo que pasaron cinco minutos antes de adarme con un árbol y caerme al suelo, o eso era lo que creía que era.
    -Joder- alcé la vista - ¡JODER!
    Delante de mí había un muchacho que solo conocía de vista, era castaño, ojos azules y más alto que yo. En pocas palabras estaba buenísimo.
    -Lo siento, ¿estas bien?
    -¿Eh? ¡Ah si! Tranquilo ha sido culpa mía, estaba distraída y no miraba por donde andaba
    -Pues me alegro de que estés bien – Me tendió la mano para ayudarme a levantarme del suelo.
    Le cogí de la mano dándole las gracias.
    Vaya, esto es fuerza y lo demás son tonterías.
    Me quedé mirándolo embobada.
    -¿Seguro que estas bien?
    -Que si hombre, por cierto me llamo Anne, Anne Nuance – le tendí la mano
    -Yo me llamo Robert, Robert Wood, encantado – Nos dimos un apretón de manos, para mi gusto demasiado fuete.
    -Igualmente, y dime Robert, ¿qué haces solo por estos parajes? – le pregunté
    -Buscaba a una persona, ¿Y tú? – me preguntó con un tono misterioso
    -Bueno yo… salí para despejarme un poco de tanto estudiar- mentí
    -¿Y si buscamos un banco en la sombra donde sentamos y seguir charlando?
    - Como quieras...- respondí

    Nos sentamos en un banco que estaba al lado de unas columnas las cuales daban la impresión de que se iban a caer de un momento a otro. Me gustaba ese lugar, era tan solitario…
    Si alguien nos ve pensará de todo menos lo que es.

    Estábamos envueltos en un silencio perturbador y decidí romperlo con una tontería de las mias:
    -¿Sabes? Pareces el típico chico que cae bien a todo el mundo y que no le importa ayudar a los demás
    - Eso de que caigo bien a todo el mundo... para cuatro personas que conozco pues supongo que si – dijo – Y tú pareces la típica chica que no busca problemas pero ellos son los que te encuentran a ti, ¿me equivoco?
    -Para nada, siempre estoy metida en alguno sin comerlo ni beberlo, pero no me quejo, me gusta solucionarlos...
    -No me has dicho a quien buscabas... -pregunté
    -Aaaahh... bueno... nadie que creo que conozcas, lo siento no te lo cuento porque no aún te conozco demasiado...
    Chico reservado…
    -Bueno yo tampoco te he dicho que hago realmente aquí, ya que no es de tu incumbencia – dije un tanto borde
    Tienes que controlarte o te meterás en problemas.
    -Vale... espera... creo que ya sé quién eres... tú eres la chica esa a la que la van los vampiros y todo eso... ¿no?
    -Sí, esa misma, y tú eres el chico ese que una vez vi con Erik en clase de Vuelo. Lo siento pero no sé más de ti, soy un poco antisocial- me encogí de hombros
    - Creo que no eres la única... en fin...yo me voy a ir ya... ¡hasta otra! Encantado de conocerte.
    - ¡Adiós!
    A eso se le llama un chico simpático.
    Me levanté del banco para volver al castillo, me giré para mirar si me había caído algo de los bolsillos cuando divisé un trozo de tela.
    Me agaché y al cogí.
    Esto tiene pinta que sea de Robert.
    ROBERT! – Grité, pero ya estaba demasiado lejos para que me oyera.
    Como corre el jodido, vamos a ver que es esto.
    Desdoblé la tela con cuidado.
    -¿Una túnica? No, demasiado extraña. ¿Qué mierdas es? – Me pregunté mientras examinaba ese trozo de tela – Joder, es una capa de invisibilidad, a saber de donde la ha sacado…
    Lo que podría hacer con esto, pero no aré nada, se la devolveré en cuanto le vea, sí es que le veo.
    Doblé la capa y me dirigí al castillo para ir a la sala común.

    Guardé la capa en mi baúl junto las otras cosas de valor que tenía ahí guardadas. No pude evitar pensar en “saltarme las normas” una vez como mínimo cuando vi mi bolsa roja.

    =OU=
    Bueno el ocmetario este es como el de siempre...
    Espero que disfrutéis leyendo

    Estefani Cuxifli

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